Susy Shock: “Somos políticamente travas y desde ahí discutimos el mundo”

La cantante, actriz y escritora trans defiende la lucha por lo diverso, por lo distinto, por lo monstruoso. Habla de una coyuntura socioeconómica que obliga al “núcleo más marginal” de la sociedad a luchar por “sobrevivir”. “Volvemos a ser insulto. Una degradación que pasa por olvidar, ningunear y así perder esos pisos culturales ganados”, alerta en una entrevista con *AUNO*.

Pablo Miglio

Lomas de Zamora, junio 04 (AUNO) – Ella, “ni varón, ni mujer, ni XXY, ni H2O”. Artista trans sudaca, voz de una otredad monstruosa que no entiende de géneros ni de clasificaciones, sólo de un devenir permanente que se reinventa a cada paso. Ella, Susy Shock, la que canta, escribe, enseña, milita y sentencia: “Somos políticamente travas y desde ahí discutimos el mundo”.

Mundo que hoy atraviesa una “conyuntura donde se va degradando económica y socialmente el país”, en el que ellas, “las que están abajo, el núcleo más marginal, son las primeras en caer”. Esas mismas que, “apenas habían asomado el hocico a partir de la Ley de Identidad de Género, de reivindicaciones concretas que implicaron ni más ni menos que soñar un piso de ciudadanía”, hoy deben luchar por “sobrevivir”, lamenta la artista.

Y denuncia: “Esta coyuntura nos obliga a batallar con un montón de cuestiones como la pérdida de laburo. Nosotras inmediatamente desaparecemos de la agenda”.

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“Estamos sobreviviendo pero también estamos discutiendo. Volvemos a ser insulto. Una degradación que pasa por olvidar, ningunear y así perder esos pisos culturales ganados. Se invisibiliza esa otredad que se puso a discutir política, y esto que parece una pavadita para algunos es un retroceso cultural gigante porque habilita a más violencia”, advierte.

Frente a este retroceso, “el desafío sigue siendo el cultural”: “Tenemos que hacer otra construcción de feminidad, que es una palabra mucho más amplia y poderosa que decir mujeres. Mujer es la palabra que ha dado el varón, la ha creado como concepto. En la medida en que la mujer se corre del concepto de ser madre, ya deja de ser la mujer heterosexual para ser su propia idea de mujer, su propia idea de feminidad”.

“En esta coyuntura hay que buscar estrategias, formas, para no morirnos, para que no nos sigan matando”.

¿Cómo se encara ese desafío desde el activismo?
Me parece que hay un modo de construir política, de construir este mundo que ha fracasado. Esta heterosexualidad tiene que asumir su gran fracaso como construcción de modos, de vínculos, de formas. Y eso incluye un modo de construir política, que es verticalista y tiene sus lógicas patriarcales. Formas arcaicas de construir poder, de pensarse en el poder, de perpetuarse y de licuar el poder del otro. Nuestro activismo tiene el desafío de proponer otro modo o, en principio, ser estas generaciones que empiezan a dudar de ese modo hegemónico.

Si se supone que la política tiene que servir para llevar a los pueblos a una felicidad, lo que vemos es un mundo cada vez más infeliz, cada vez más injusto y desigual. Y yo quiero ponerle el acento a esa lógica heterosexual. Cuando hay un puto o una torta que actúa de acuerdo a esa lógica, está dejando de actuar desde la disidencia. Se asimila a un modo heterosexual hegemónico.

A la pendejada la veo ávida, es la que me lleva a todos lados. Una pendejada que salió a activar, en sus lugares, en sus pueblos, desde el debate del matrimonio igualitario para acá. Yo creo que se ha construido un activismo muy joven y, sobre todo, muy local. Antes había que hacer como un exilio, irse de sus pueblos y sus ciudades para poder decir soy esto, soy aquello. Lejos de la familia, lejos de esa sociedad tóxica que no los comprendía, en principio, o que los violentaba. Hoy esta pendejada hace que se quede en su lugar. Piensa, se crea, sueña, pelea un futuro en ese lugar. Eso es lo atípico que ha sucedido en el activismo en los últimos años. Hoy no está ese exilio por identidad de género o sexual, aunque sí está el exilio económico que te expulsa de tu provincia porque no tenés laburo, y que tiene que ver con el fracaso hegemónico.

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Una forma posible de enfrentar esa lógica heterosexual dominante es la reivindicación del derecho a la monstruosidad…
Sí, sobre todo porque la monstruosidad es algo que genera esa misma hegemonía como defecto, como insulto. Nosotras nos apropiamos de eso. El término trava también ha sido apropiado. Somos políticamente travas y desde ahí discutimos el mundo. Apoderándonos del insulto. Le robamos al enemigo los insultos y ahí lo dejamos en jaque.

Vos hablaste de la pérdida de trabajo y de la desaparición de las mujeres trans de la agenda. Desde que se sancionó la Ley de Cupo Laboral Trans, en 2015, prácticamente no se implementó en ningún sector del Estado, salvo en unas pocas excepciones, ¿a qué obedece esa falta de aplicación y cómo la justifica el Gobierno?
De este gobierno ya no espero más nada. Nuestra agenda quedó atrasada, en la agenda de Lohana (Berkins), Diana (Sacayán) y Marlene (Wayar). Desde entonces no hemos producido más novedad. Sumada a la orfandad de haber perdido a nuestras dirigentas.
Esto hace que estemos tomando lo último que se ha generado. Y esto último no es lo que interpela a esta etapa. Me parece que hoy cambia por la coyuntura. Después de la Ley de Identidad de Género y muchas otras construcciones logradas, el cupo laboral trans era lo que venía inmediatamente. Pero en esta coyuntura claramente me parece que estamos siendo ingenuas. Es un proyecto bienvenido, pero no hace al cambio real. Estamos en una coyuntura pobre. Estamos más en reacción que en acción, y esto es lógico porque nosotras tampoco somos distintas.

El diagnóstico que estoy haciendo es que nosotras estamos en el fondo de todo. Pero tampoco es que la dirigencia, los partidos, la construcción opositora y otras organizaciones heterosexuales estén más avispadas y con más estrategias que nosotras. Todo lo contrario.

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En ese mismo fracaso están, y nosotras en una orfandad muy fuerte desde donde tenemos que renacer. Ojalá sea posible un nuevo grito para ayudar al resto. Siempre hemos estado ayudando al resto aunque ese resto no lo reconozca. Nosotras, cuando pateamos los techos para arriba, estamos construyendo un mundo mejor para los pibes y las pibas que vienen, no importa si son trans o no. Y la hegemonía heterosexual a veces no lo reconoce. Piensa que nosotras sólo nos queremos casar y tener documentos. Y en realidad nosotras estamos peleando un mundo. Si no se entiende eso las alianzas van a quedar pequeñas, empobrecidas, y ellos van a seguir ganando.

AUNO 04-06-2017
PM-AFG

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