El tanque de Monte Grande: conocé la historia del “plato volador” y mirá cómo se ve por adentro esta maravilla del Conurbano

Está en la plaza de la estación y todos los admiran. Sumó muchos votos en la encuesta que hizo la cuenta The Walking Conurban. Datos y aventuras en el interior de una leyenda. MIRÁ LAS FOTOS.

Por Luciana Psenda

“En el conurbano hay una cantidad de cosas maravillosas y ni te enterás; solamente te enterás cuando matan a alguien”, expresa Pedro Saborido en su libro Una historia del peronismo. The Walking Conurban es una famosa cuenta en redes que busca revertir esta situación y para eso se ocupa de destacar las particularidades fuera de la violencia y los tiros.

Propuso una votación para que sus seguidores eligieran las “8 Maravillas” de este territorio. Y uno de los ganadores fue el histórico tanque de agua de Monte Grande. Presentado por The Walking Conurban como “la estructura acuífera más grande que se ha construido al sur de Ecuador (?)”, este mole con aspecto plato volador fijado a la tierra e intervenido por el artista Leandro Pimentel está en la Plaza de los Fundadores, en Monte Grande, a pasos de la estación de tren de la Línea Roca. Recibió más de 25.000 votos en la encuesta.


“Del Tanque Absoluto sabemos más bien poco, casi nada. Nos llamó la atención su inmensidad y la maravillosa intervención artística, y posteriormente fuimos conociendo la potencia que el tanque tiene para los vecinos y vecinas, e incluso hablamos con un trabajador encargado de su mantenimiento”, contaron a AUNO los creadores de la encuesta, quienes definieron al concurso como “un potente aglutinador de narrativas y anécdotas”.

Para los vecinos, el tanque no es solo reconocido por sus dimensiones. También es famoso por ser un punto de referencia para reuniones y sucesos importantes. Hasta hace unos años, en sus márgenes se podía ver participando de las batallas de freestyle al famoso cantante Tiago PZK, surgido de las “batallas de gallos” de la ciudad de Monte Grande, y autor de canciones como “Sola”, que acumula millones de vistas en las plataformas digitales.

Otro hito famoso entre los vecinos fue el casamiento de Eliana Noemí Escalada y Ezequiel Rodríguez en la plaza del “tanque ovni”, en 2016: “Mi marido es de Merlo y yo de 9 de Abril. Cuando comenzó esta relación, cada vez que nos veíamos, el tanque era nuestro punto de encuentro. Por eso decidimos dar el sí en un lugar que representa tanto para nosotros”, cuenta Eliana.

Los vecinos explican que el tanque es usado como centro de operaciones del grupo de Facebook “vendo/compro monte grande”, pero que poco saben “con certeza” sobre su construcción y funcionamiento. 

¿Cuál es la historia de este tanque? Algunos testimonios permiten atar cabos. Marcela Stagnaro cuenta que fue su tío Ernesto Perazzo quien hizo la perforación para que se instalara el tanque. El pozo tenía más de 60 metros, “era impresionante”, dice Marcela.

Hay otros tanques parecidos en el conurbano. En Caseros, partido de Tres de Febrero, y en la Plaza Roca de Villa Ballester, en San Martín, se pueden encontrar dos idénticos, también operados por AySA. El primero luce sus paredes de cemento originales, y el segundo, una obra artística surgida del Programa Municipal San Martín Pinta Bien.

Pero el plato volador de Monte Grande es especial. Calificado por los vecinos como “imponente”, “nuestro obelisco”, y “la cosa más linda de zona sur”, desde la Subsecretaría de Cultura de Esteban Echeverría tiran el dato de que se construyó entre 1972 y 1974, y la obra estuvo a cargo de Obras Sanitarias de la Nación, actual AySA.

La construcción fue encargada a un ingeniero de Monte Grande, Eduardo Alfredo Spinetto, que también levantó otros “monumentos” del partido, como un obelisco -ya demolido- en homenaje a Esteban Echeverría.

La forma del tanque obedece a la física de la presión del agua: “Una columna de agua tendría que soportar la carga completa en su parte inferior”, pero en “un cono que apunta hacia abajo, el volumen del agua se extiende exponencialmente hacia la parte superior, donde la presión es más baja”, explican desde el municipio. Se trata de “una forma de contención que puede mostrarse abiertamente para explotar la estética de su arquitectura”. Mientras que las escaleras y las tuberías del tanque quedan ocultas dentro del núcleo central, por fuera se ve “limpio y hermoso”.

En AySA reconocen que “no hay mucha información de archivo” sobre el tanque pero descuentan que su forma “tiene que ver con la época en la que fue construido”. Desde la empresa confirman las dimensiones: la altura es de 26 metros y la capacidad es de 500 m3. Una simple medición en Google Maps arroja que en su parte más ancha tiene una diámetro de 24 metros.

El tanque está en funcionamiento y es parte de red de abastecimiento de Esteban Echeverría. Su contenido se “mezcla con el agua proveniente de otras baterías de pozos y tanques” porque “por sí mismo no bastaría para abastecer al municipio”, explican en AySA.

Cómo es el tanque por dentro

¿Y cómo es el interior del gran tanque? Gran incógnita para la mayoría, pero no para Carlos Farina, vecino de Monte Grande y creador de la página de Facebook “Monte Grande Ayer”, un sitio de comunión de los recuerdos de los vecinos montegrandenses.

Carlos es uno de los que más sabe sobre el tanque y conoce sus entrañas.

“Yo era chico cuando lo estaban construyendo y el acceso a la construcción era libre, e incluso alguna vez lo visité –sin permiso, claro– y con unos amigos nos refugiamos allí para escaparnos de un grupo de pibes que venían detrás de nosotros tirándonos piedras”, recuerda.

Pero lo más curioso es que hace 14 años “un amigo” le tramitó un permiso de AySA para conocer su interior, ese gran misterio para casi todos los vecinos. “Tengo fotos desde las ventanillas laterales, porque el día siguiente de la famosa nevada, el 10 de julio de 2007, con unos amigos, ascendimos hasta la parte más alta”.

El tanque está construido enteramente en cemento y, como pudieron observar Carlos y sus amigos en ese momento, tiene un caño grueso en el medio, pintado de celeste y unas escaleras rústicas, de cemento, con barandas metálicas, interrumpidas cada tanto por un entrepiso. “Una especie de descansos en los que se veían graffitis, seguramente producto de alguna incursión clandestina, que habían sido tachados con pintura negra.” 

Por dentro “es un lugar muy oscuro”, y que si bien cada entrepiso tiene una rejilla cuadrada a través de la que puede mirarse hacia abajo, la iluminación es artificial. “La única luz natural proviene de la pequeñas ventanas rectangulares por las que se filtran apenas unos rayos de sol”, detalla Carlos.

La escalera llega hasta la cima de la construcción, “la parte que los montegrandenses conocemos como el plato volador, el tanque propiamente dicho”. Bien arriba, del lado de afuera, hay unos cables de acero y otro “plato” más pequeño, sostenido por marcos rectangulares que permiten “una linda vista de la ciudad”.

Sobre la obra de arte del Tanque

El particular tanque es el “lienzo” de una obra titánica con figuras que aluden a los cuatro elementos naturales: agua, aire, fuego y tierra. Fue el primer caso en la provincia de Buenos Aires de una obra artística que decoró un tanque de agua de estas dimensiones, y significó para el artista Leandro Pimentel un “desafío diferente” en su trayectoria, luego de recibirse en Artes Visuales de la UNA, y viajar en varias ocasiones a Canadá, donde expuso sus dibujos, pinturas y esculturas.


Leandro cuenta que en su obra quiso expresar lo que pasa hoy en el planeta, con el cambio climático, y llamar la atención sobre la necesidad de proteger la naturaleza: “la Tierra apunta al Norte, el fuego a la cordillera, los vientos al sur, y el agua al Este, como una brújula, y de algún modo evoca a las plazas antiguas donde los monolitos orientaban a la gente”.

“El arte no se explica, yo lo hago para mí, y a la gente le llega de distintas formas, cada uno interpreta lo que le parece, no es mi objetivo hacer algo para agradar, pero si sucede, mejor”, se ilusiona el artista que hizo historia sobre la superficie de una leyenda.

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