Casos de abuso en la Iglesia: entre los protocolos de Francisco y los obstáculos para denunciar

León XVI reconoció falencias de la Iglesia para abordar este tipo de delitos. Mientras algunas diócesis impulsan talleres de prevención en el conurbano, sobrevivientes denuncian que aún persisten obstáculos para realizar denuncias.

«La Iglesia todavía no encontró la mejor manera de manejar los casos de abuso”, advirtió el Papa León XVI en una entrevista que dio al sitio Crux al cumplir siete meses de su pontificado. Para abordar este tipo de delitos, algunas instituciones eclesiásticas en el conurbano bonaerense brindan talleres de prevención, en línea con la carta apostólica escrita por Francisco en 2019. Sin embargo, desde la Asociación de Sobrevivientes alertaron que sigue la dificulta para denunciar por «una estrategia de poder social, político y judicial» por parte de sectores vinculados a la institución.

Pasaron seis años desde la publicación de la carta apostólica Vos estis lux mundi (Ustedes son la luz del mundo) hasta la implementación de protocolos en la Iglesia. Desde ese momento, las denuncias por abuso sexual en ese ámbito no dejaron de crecer

El Papa León XVI.

Si bien no hay cifras actualizadas sobre las víctimas, la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos Argentina registra al menos 14 juicios con condena en distintos lugares del país desde 2012.

En Lomas de Zamora, la Justicia condenó el pasado marzo al sacerdote Daniel Bustamante a nueve años y seis meses de prisión por el delito de abuso sexual agravado con acceso carnal y abuso sexual gravemente ultrajante contra un ministro de un culto, todo en contexto de violencia de género.

Las víctimas en primer lugar

La Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos es la primera de Latinoamérica en gestionar y seguir este tipo de casos. Está integrada por víctimas, entre quienes hay ex monjas y ex seminaristas. «Todas las personas que integran este espacio atravesaron situaciones de abuso eclesiástico en sus distintas formas y no todas han denunciado«, explicó Liliana Rodríguez, psicóloga y secretaria de la organización.

«La mayoría de los casos recibidos tienen como víctimas a niñas, niños y jóvenes, ocurridos durante campamentos y confesiones», detalló en diálogo con AUNO

Uno de los casos más importantes que tuvieron a atender fue el juicio contra Justo Jose Ilarraz, un sacerdote condenado en 2012 a 25 años de prisión por abuso en Entre Ríos. En junio de este año, la Corte Suprema lo sobreseyó.

«Quien abusa tiene un poder altísimo«, advirtió Rodríguez y en ese sentido, alertó que sigue la dificulta para denunciar, ya que los acusados «se arman una estrategia de poder social, político y judicial».

Desde la Red ofrecen acompañamiento psicológico y asesoramiento legal a las víctimas, pero no tienen representación legal. Aportan material a la Justicia y participan en los juicios como testigos de concepto.

 Además, publican en sus redes sociales sobre los casos chequeados, documentados y denunciados ante la Justicia. En ese sentido, desaconsejan denunciar dentro del derecho canónico porque solamente «revictimizan» a quienes padecieron estos delitos.

Quienes hayan atravesado algún tipo de abuso en el ámbito eclesial, pueden contactarse con la Red a través de su perfil de Instagram o Facebook. Una vez que reciben el mensaje, la organización se contacta con la persona con absoluta discreción y luego lo acompañan hasta que tengan el deseo de denunciar. «Cuidamos todo el proceso porque conocemos las vulnerabilidades que han atravesado», enfatizó Rodríguez.

El accionar desde el conurbano

En algunas seccionales de la zona sur del conurbano, como Lomas de Zamora y Avellaneda-Lanus, existe un protocolo para prevenir casos de abuso, de acuerdo a los lineamientos de la carta apostólica de Francisco, escrita en el 2019, en la que enunció que «las Diócesis deben tener organismos u oficinas fácilmente accesibles al público para la recepción de los informes». 

La oficina de prevención creada en el Obispado de Avellaneda-Lanús (Ameghino 907) ofrece capacitaciones para garantizar Ambientes cuidados en la Iglesia. «Presentamos el nuevo protocolo con un pequeño video de apoyo y algunas gráficas, siempre actualizado con los últimos documentos», explicó Osvaldo de Piero, sacerdote de la diócesis y psicólogo encargado de coordinar los talleres, en diálogo con AUNO.

La seccional Lanús-Avellaneda propone talleres de Ambientes Cuidados en la Iglesia.

Ambientes Cuidados propone varias instancias: una es la preventiva, en el que «las conversaciones privadas deben ser en lugares visibles y con otros adultos cerca o nunca quedarse a solas con un menor o persona vulnerable«. 

También ofrece un protocolo de acción cuando ya existe la sospecha de un caso de abuso. Tiene seis pasos y la principal es la escucha: «No pedir repetir lo contado. No tocar. No preguntar en detalle». A continuación, es necesario realizar un informe que debe presentarse al párroco del lugar. En caso de que esta persona sea la involucrada, hay que denunciar al Obispado o la Comisión Diocesana. 

Registrar el relato sin interrumpir es crucial. Propone no divulgar y proteger la identidad de los involucrados para pasar al quinto paso en el que se pide la colaboración de la Justicia. Entonces, la víctima deberá «declarar ante la fiscalía y brindar toda la información requerida con respeto y responsabilidad». 

El último paso consiste en acompañar, brindar contención emocional, mantener contacto con la familia o responsable legal, y realizar un seguimiento del caso. En ese sentido, pone énfasis en todo con la Justicia civil y eclesiástica. 

En la página de la diócesis de Avellaneda-Lanús también se aconseja que puedan denunciar en Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia del Municipio correspondiente; mientras que en el caso de adultos mayores deben hacerlo en el Polo Judicial de Avellaneda.

En la actualidad, la Iglesia no tiene contacto particular con la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos. En ese sentido, De Piero señaló que «siempre están abiertos a todas las vinculaciones posibles». 

«Ustedes son la luz del mundo»

Así se llama la carta de Francisco, escrita en el 2019 y aprobada en el 2020. Es el documento que originó los protocolos actuales de las diferentes diócesis del conurbano, ya que ofrece un procedimiento detallado de casos de abuso eclesiástico. 

El Papa insistía que la Iglesia debe adoptar a nivel universal un protocolo dirigido a prevenir y combatir «estos crímenes que traicionan la confianza de los fieles».

En los primeros artículos, Francisco describe las expresiones de este delito, como los materiales de abuso sexual contra menores y su exposición a contenidos de ese tipo, entre otros. También insiste que todas las normas y artículos puestos en el documento no sustituyen a la Justicia.

«Para que estos casos, en todas sus formas, no ocurran más, se necesita una continua y profunda conversión de los corazones, acompañada de acciones concretas y eficaces que involucren a todos en la Iglesia«, resaltó Francisco.

AUNO-12-02-2026

NV-MB

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