Reeditaron ‘Historia de la Nación Latinoamericana’ de J.A. Ramos

Se trata de una imprescindible obra que era un clásico a partir de fines de los sesenta y desde allí en adelante durante buena parte de los ’70. La dictadura y la falta de reediciones posteriores hicieron que este libro fundamental se convirtiese en un desconocido por las jóvenes generaciones.

Lomas de Zamora, enero 03 (AUNO) – Hace pocos meses se reeditó la famosa y monumental obra de historia de Jorge Abelardo Ramos: Historia de la Nación Latinoamericana, Buenos Aires, Peña Lillo-Ediciones Continente, 20011.

Las primeras ediciones datan de 1968 y la últimas que se habían realizadon son de 1975, también por Peña Lillo, y en 2006 hubo una publicación por el Senado de la Nación sin fines comerciales.

Esta nueva edición consta de 445 páginas y está prologada por su hijo Víctor Ramos, que es miembro del recientemente creado Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Ibeoamericano Manuel Dorrego, que está bajo la órbita de la Secretaría de Cultura de la Nación, y por el titular de ese área, Jorge Coscia.

“Nos propusimos averiguar si América Latina es un simple campo geográfico donde conviven veinte Naciones diferentes o si, en realidad, estamos en presencia de una Nación mutilada, con veinte provincias a la deriva erigidas en Estados más o menos soberanos”, escribió el autor en 1994 al modificar la última edición de 1975.

Luego advierte sobre un tema clave para entender de qué se trata al momento de hablar de nacionalismos de aquí y de allá: “El nacionalismo de los europeos es tan profundo, arraigado y espontáneo, bajo su manto imperial de generoso universalismo, que únicamente se advierte cuando otros pueblos pretenden realizar los mismos objetivos que los europeos perseguían en los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX”.

Como se trata de un volumen monumental, para comprender el presente de las ‘provincias latinoamericanas’, Ramos empieza a indagar en la “España Caballeresca”, así se titula el primer capítulo. Lo que queda en claro en los primeros tres capítulos o al menos lo que llama la atención es cómo el metal extraído de la América colonial no es industrializado por España, y cómo la península era una importadora de productos manufacturados provenientes de otros países europeos y cómo las incipientes industrias españolas caen en ruinas, como si fuese una especie de neoliberalismo paleolítico.

Es decir, que queda en claro cómo una estructura española arcaica medieval ni siquiera aprovecha el saqueo a que somete a estas tierras conquistadas para llevar a cabo un proyecto industrializador porque sus monarcas llevan a cabo una política que va justamente en ese sentido: a ser meros consumidores de las manufacturas que hacen otros países.

El libro, para una mejor comprensión, conviene leerlo y no atenerse a esta pobre presentación, que sólo tiene como meta informar acerca de su existencia. No obstante las limitaciones de esta nota periodística claro que se destacan otros capítulos.

Es el que examina el papel de los jesuitas en Europa y por estas tierras, el latifundio, las sublevaciones en las Indias, las tendencias en la América Hispana, clases y razas en la revolución y la balcanización; la crisis del imperio hispánico, el plan de Miranda, la revolución y la lucha de clases en la Independencia.

Encontramos también temas sobre San Martín como político, la política artiguista, la fragmentación del Plata, el papel del Brasil, Caning y Ponsonby, los lacayos de su Majestad, Rivadavia, Dorrego, la segregación de la Banda Oriental, el Congreso de Panamá, el accionar de Estados Unidos y Bolívar; el papel de Mitre; entre otros.

Están también bajo examen todos los acontecimientos políticos de fines del siglo XIX y los de las primeras décadas de la siguiente centuria como la Reforma Universitaria, la vida política del sandinismo y el aprismo; la emergencia de los movimientos nacionales en los diferentes países de América latina.

Allí están examinados el peronismo y el papel de Perón; la relación con los países vecinos como Chile y Brasil; Batista, Castro y Cuba; el racismo de Alcides Arguedas; Rodó y el arielismo; Manuel Ugarte y la Patria Grande, entre otros muchos puntos harto imprescindibles.

La obra de Ramos tiene veintisiete capítulos, tiene cabida también la literatura, además está escrita con una excelente prosa, y culmina con la guerra de Malvinas en 1982, un punto que obviamente no estaba en las anteriores ediciones.

“El presente libro es una tentativa para examinar la vida de América Latina desde múltiples ángulos. Se trata de penetrar en su núcleo interior atravesando la espesa capa de prejuicios que lo ocultaron durante un dilatado período histórico”, escribe el autor en la introducción firmada el 15 de mayo de 1994.

AUNO 03-01-12
HRC

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