Dos días que marcaron la historia

En diciembre de 2001, la crisis social, económica y política por la que el país atravesaba comenzó a hacerse visible en todas las provincias. Las movilizaciones populares se manifestaban en contra de las medidas económicas del gobierno de Fernando de la Rúa, y bajo la consigna “que se vayan todos”, la Plaza de Mayo representó […]

En diciembre de 2001, la crisis social, económica y política por la que el país atravesaba comenzó a hacerse visible en todas las provincias. Las movilizaciones populares se manifestaban en contra de las medidas económicas del gobierno de Fernando de la Rúa, y bajo la consigna “que se vayan todos”, la Plaza de Mayo representó el lugar donde el estallido social se hizo más que evidente. Los cacerolazos de clase media y la presión social desencadenaron en la renuncia del ministro de Economía Domingo Cavallo y el posterior nombramiento de Ramón Puerta como presidente interino, luego de que De la Rúa renunciara.

La gota que rebalsó el vaso de la paciencia social fue el “corralito” financiero implementado por Cavallo, un sistema que limitó la liquidez y puso un tope de mil pesos por mes para la extracción de efectivo en los bancos.

El 18 de diciembre de 2001 los saqueos que se propagaban por el conurbano de Buenos Aires tuvieron repercusiones en distintos punto del país, como Entre Ríos, Córdoba y Rosario. El clima de tensión se mezcló con la desesperación de la gente que ingresaba a los comercios en busca de alimentos y de todo lo que estuviera al alcance.

El 20, a pesar de que el día anterior se había declarado estado de sitio en todo el país, los episodios de reclamo se intensificaron y derivaron en enfrentamientos sociales y una fuerte represión de las fuerzas de seguridad que dejó 34 muertos y varios heridos en todo el país.

Mientras el descontrol adquiría una dimensión cada vez mayor, Puerta convocó una Asamblea Legislativa y asumió como presidente el ex gobernador de San Luis Adolfo Rodríguez Saa, quien durante su asunción declaró el default sin tocar la “convertibilidad” representada en la paridad de un peso con un dólar.

El puntano duró seis días en la Presidencia y luego lo sucedió el presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Camaño, quien convocó a una nueva asamblea Legislativa que nombró a Eduardo Duhalde como el quinto presidente de la Nación en diez días. Sin embargo, el ambiente no mostraba otra cosa que angustia, rencor, miedo e incertidumbre.

EF-AFD
AUNO-19-12-08
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