Y una noche, la alegría sólo fue granate

Los 35 mil hinchas que disfrutaron la obtención de la Copa Sudamericana por el equipo dirigido por Guillermo Barros Schelotto en la ‘Fortaleza’ de Guidi y Arias inundaron las calles a fuerza de aplausos, cánticos y bocinazos. Hubo festejos en la avenida 9 de Julio, en las inmediaciones de la sede social del club, y hasta se cortó Pavón por un rato.

Matías Quercia

Lanús, diciembre 12 (AUNO).- Desahogo. Griterío total. Euforia. Esas sensaciones son las que podrían describir la locura generada en la gente de Lanús por el título obtenido por su club, que sumó su tercera estrella y engrandeció su historia. La Copa Sudamericana ya está en la memoria de los 35 mil hinchas que presenciaron la final, pero también en la retina de muchos miles que no estuvieron en la ‘Fortaleza’, pero que sí escucharon, y compartieron, cada cántico durante los 90 minutos del compromiso.

Guidi y Arias fue el epicentro de una marea granate que, tras el “dale campeón” o el “de la mano de los ‘Mellizos’”, en pleno estadio, desembocó en la avenida 9 de Julio, esa calle que durante el día se llena de gente que va de un lado para el otro, entre el trabajo y las compras, y que, por un rato, bajo la Luna y un calor intenso, le cedió el protagonismo a miles de fanáticos que caminaron con banderas en mano, con el sólo objetivo de expresar su alegría.

Bocinazos en cada esquina, era permanente ese ruido ensordecedor que no delataba la impaciencia de los automovilistas sino, más bien, el aporte a una sinfonía que armonizaba gritos, silbatos, cánticos y aplausos. Todos y cada uno de los que transitaban tenían camisetas de Lanús: granates, blancas, titulares, suplentes y hasta de entrenamiento. Gorros, banderines y vinchas, apelando al folclore, no podían faltar.

Todo lo que estaba al alcance sirvió para demostrar la felicidad. Si hasta un hombre cruzó en plena avenida su coche, frente a la sede grana, se paró arriba y empleó una matraca de gran dimensión, desaforado, ante la mirada de todos.

Si hasta un grupo de jóvenes bloqueó un carril de Pavón con un par de motos, se quedó en la esquina de 25 de Mayo y obligó a que el tránsito se detuviera. Así, los colectiveros de las líneas 79 y 160 se mezclaron en una jornada que se vivió como una de las más felices de toda una ciudad; de todo un barrio.

AUNO-12-12-13
MRQ-LDC

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