Un recuerdo de la militancia

Una simple prenda que tiene una gran historia entre sus hilos. Fue el “uniforme” de las delegadas dentro del pabellón de Devoto, donde fue usada por Rosa María Pargas. La “sucesora” de la militante desaparecida guardó la bata durante 36 años y se la entregó a sus hijos durante la colocación de la baldosa conmemorativa en el hogar atacado en agosto de 1977 por un comando militar.

Lomas de Zamora, diciembre 5 (AUNO).- Tímida, subió al cordón de la vereda que sirvió como escenario en una jornada amenazada por la lluvia. No mencionó su nombre, para no quitarle ni el más mínimo protagonismo al matrimonio de militantes homenajeados, y arrancó su breve discurso. “Yo tenía 21 años cuando llegué a Devoto desde Tucumán, y me recibió una compañera, con mucha fuerza: era la delegada del pabellón, era Rosa María” Pargas, dijo. Atento al relato emocionado, los presentes no dejaron de mirarla en los pocos minutos en los que tuvo el micrófono entre sus manos.

No tenía ninguna característica especial. Era ni más ni menos que una bata, pero Pargas había hecho de esa prenda un uniforme: el de representante. “Cuando Rosa María se fue, las compañeras de la cárcel me eligieron delegada a mí. Ella me dio la bata que usaba para cuando había algún conflicto o durante las requisas nocturnas”, continuó la militante tucumana.

“Durante años guardé esa bata y hoy pude entregársela a sus hijos”, reveló para finalizar su conmovedor testimonio. Una vez que bajó de la vereda, pies en la calle, la mujer contó a AUNO la historia de una prenda con una trasfondo más que interesante. “Cuando yo tuve que dejar la cárcel quise repetir el gesto de Rosa María, dársela a una compañera. Pero ellas no la quisieron aceptar, se ve que me había encariñado con la bata y me la quisieron dejar a mí.”

“Treinta y seis años la tuve —continuó—. Me mudé muchas veces, incluso en la clandestinidad, y siempre me llevé la bata. Agarraba dos o tres cosas y entre ellas siempre estaba. La usé durante mucho tiempo, como si fuera una prenda más.”

Acerca de la decisión de entregarle el símbolo de la representación adentro del pabellón de Devoto, la militante afirmó: “Hace mucho tiempo pensé en hacerlo. Pero nunca se me había presentado la oportunidad, hasta que hace diez días supe que los hijos de Rosa María iban a participar del acto y supe que sería el momento ideal”.

Firme en lo que había sido su postura al micrófono, la mujer prefirió mantener su nombre en reserva porque “el día era para Alberto y Rosa María”.

PT-AFD
AUNO-05-12-11

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