¿Se puede ser feminista y maradoneana?

Tras la muerte del icono popular se abrió un gran debate dentro del feminismo. Están quienes no encuentran relación posible entre la lucha por una sociedad libre de violencias y el símbolo de Diego, y se niegan a llorarlo. Pero también están quienes lo lloran y no quieren ser señaladas por hacerlo.

La semana pasada conmocionó al mundo la muerte del hombre que, gambeteando, hizo feliz a un planeta entero, Diego Armando Maradona. Pero tras su desaparición física, el destello de preguntas y contradicciones fue una especie de tornado que batalló contra cualquier certeza posible. El feminismo se vio inmerso en un gran debate. Quizá la pregunta central que abrió la cancha continúa siendo: ¿se puede ser feminista y maradoneana o una cosa anula inexorablemente a la otra?

La vida personal de Maradona se caracterizó por haber sido un objeto de crítica. La mirada juiciosa estuvo constantemente puesta sobre su hacer y deshacer, tanto para celebrarlo como para hundirlo. Como todo hecho público, las posturas fueron multifacéticas. Para muchxs, Diego fue un indiscutible ídolo popular, para otrxs, el maestro del fútbol. También supo ser visto como un líder político y social. Hoy, una parte del feminismo lo perdona aunque no justifica su machismo y otra entiende que el Diez no puede ni merece ser alabado, aunque respeta la congoja de a quienes les es inevitable llorar.

La posible contradicción es el condimento que se pone en juego en las diversas posturas y a partir de ahí es que se discute ¿Se es coherente con el feminismo si se enarbola a una figura altamente machista, de quien se han conocido cuestiones que nada tienen que ver con el respeto a los derechos de las mujeres y/o disidencias? Y una mujer decidiera querer, llorar y alabar a Diego, ¿puede denominarse feminista y, aún así, maradoneana? ¿Quién elige qué banderas se levantan dentro del movimiento?

En la discusión también se pone en juego si dentro del movimiento se puede ser 100 por ciento ética e impoluta o si se le puede dar lugar a la imperfección y a la tolerancia, aún así cuando esto implique cruzar la línea delgada entre lo feminista y lo no feminista.

Algunas referentas del espacio consideran que el feminismo es un campo en construcción, el cual se debe transitar desde lo imperfecto, con un debate empático y reflexivo que integre a la diversidad de miradas. Otras, sostienen que desde el aguante a las figuras que explicitan el machismo, se reproducen discursos y acciones que poco tienen que ver con los ideales que el feminismo evoca.

LA INCOMPATIBILIDAD CON EL FEMINISMO

El día que falleció Maradona coincidió con la fecha que se conmemora el “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres”. Por eso muchos mensajes, que cobraron fuerza en las redes sociales apuntaron a que ni la muerte de Diego se libró de despertar un mundo de contradicciones, odios y pasiones.

Hay quienes entienden al movimiento feminista con una coherencia más directa y no ven posible, en la construcción de un mundo más igualitario y libre de violencias hacia las mujeres, que Maradona pueda ser defendido o admirado. Una de las grandes referentes abolicionistas, Alika Kinan, escribió en sus redes personales: “Este 25 de Noviembre no sólo se llevó  al DIOS de los Machos, asomaron miles de machos y se desnudaron miles de personas ante el dolor de la pérdida y la perdición de la aceptación”. “Mi luto está en las pérdidas de mis hermanas, mi alegría está en que todas las mujeres lleguemos algún día a vivir una vida sin violencia machista, sin machos no hay violencia, concluyó su escrito.

La futbolista del Viajes Interrías (de la tercera división femenina español), Paula Dapena, se sentó de espaldas a la grada durante el minuto de silencio que hicieron en el partido amistoso ante el Deportivo Abanca. Dapena se negó a homenajear al reciente fallecido y con eso hizo palpable que hay una parte del feminismo que no lo perdona, comprende, ni homenajea. A la que no le gana la figura del pibe que nació en la villa, que pasó hambre y después, estando en lo más alto, nunca renegó de su origen.

Esta postura no lidia ni negocia. Considera que los ideales no permiten homenajearlo, al menos así lo explicó la jugadora en una entrevista con un medio español. “Por las mujeres víctimas de violencia no se guardó un minuto de silencio”, batalló.

Desde el proyecto creado por la artista visual y escritora Lala Pasquinelli, Mujeres Que No Fueron Tapa (MQNFT), también marcaron una postura muy rotunda en su página. No creemos que Maradona sea feminista o pueda ser interpretado como ‘feminista’, no creemos que haya que callarse para respetar ‘el dolor popular’ cuando el ‘respeto del dolor popular’ implica convalidar la construcción de un sentido que dice que adoramos como ídolos a quienes expresan en sus prácticas al patriarcado violentando a mujeres y niñes”, sostuvieron.

En una entrevista con Clarín, Pasquinelli volvió a referirse al dilema, entre el feminismo y el amor maradoneano, y planteó: “Si estamos diciendo que a Maradona no podemos juzgarlo porque era ídolo, una persona de estas características y que en su vida desarrolló todas estas prácticas que estamos criticando, estamos diciendo que eso es un ídolo. Y lo estamos diciendo desde el feminismo”.

NO QUIEREN PERDERSE A MARADONA

Pero sin embargo, hay una parte del feminismo que no quiere perderse a Diego y que elige reivindicarlo, con toda la contradicción que eso podría suponer. “No podemos regalarle a Maradona al patriarcado, porque si históricamente nos expulsaron del fútbol, ahora que me vengan a decir que tengo que rechazar a Maradona es sentir que me están expulsando de esta fiesta y yo esta fiesta no me la quiero perder”, escribió la socióloga Paula Provenzano en la nota “Maradona, el fútbol y el feminismo”.

De todas maneras, desde este lado, la reflexión no necesariamente recae sobre la figura futbolística, sino más bien en una causa contextual. Pero no por eso dejan de cuestionar sus acciones ni justifican la violencia. “No sé si el feminismo tiene que querer a Maradona afuera del fútbol, por ahí sí lo que tiene para hacer el feminismo es cuestionar por qué los varones se han apropiado silenciosamente de todo, por qué conocimos primero la versión masculina de casi todas las cosas, por qué el fútbol ha sido un espacio donde se han permitido realizar su despliegue simbólico peneano para sobarse entre todos mientras lo constituyeron como uno de los closets más herméticos del mundo”, agregó y cuestionó: “¿Por qué tener un ídolo implicó para ellos bancarle todo?”.

La periodista de Página/12, Mariana Carbajal, recibió algunos comentarios “cuestionadores” –como ella los llamó– en sus redes sociales, cuando el día de la muerte de Diego publicó una foto para despedirlo y homenajearlo. “Me agotó ese feministómetro que pretende cancelar a quien no se ajusta a su espejo impoluto. Lamento desilusionar. No les prometí nunca que no lo haría”, redactó en su cuenta de Instagram.

“Ese feministómetro inquisidor que no puede aceptar que se despide a un ídolo popular, que reivindicó su origen villero, que se plantó frente a los poderosos, que se puso del lado de lxs débiles, que dio alegrías adentro de la cancha, que jugó el mejor fútbol, ese feministómetro no me representa”, reflexionó.

La comunicadora feminista e integrante del equipo de educación popular Pañuelos en Rebeldía, Claudia Korol, consideró “absurdo que, un movimiento emancipatorio como el feminista, esté plagado de juezas del sentir popular”. “Tenemos derecho y necesidad de emocionarnos sin culpas”, publicó en su Facebook.

La periodista Natalia Maderna también instó a no levantar las banderas de los feminismos “berretas” y “punitivistas” que buscan “clausurar” ciertas discusiones y “nos encorsetan en un colectivo que solo reclama” entre mujeres. “La coherencia siendo feministas es animarnos a abrir los debates que nos hagan más auténticas para dejarnos sentir en paz, es un desafío que nos propone la coyuntura y que debemos afrontar con nuestras contradicciones para pechear nuestros miedos y enfrentar nuestras zonas de confort”, analizó.

¿Y entonces?

Queda claro que los feminismos no se proponen construir una grieta de lo irreconciliable sino replantearse para construir ese otro mundo posible por el que luchan. Pensar sobre lxs ídolxs, la idolatría, hasta qué parte se cede y hasta qué punto se debe –o no—intervenir, es uno de los caminos que inevitablemente se abre.

El movimiento llegó para discutirlo todo, incluso lo que parecía natural. Incluso las lágrimas de dolor ante la pérdida de quien, gambeteando a los ingleses, se transformó en un héroe para muchxs argentinxs. Y también para el mundo.

Las certezas continúan en construcción y deconstrucción. Quizá lo que también queda sin responder es quién podría a autorizar en el feminismo qué banderas se levantan y cuáles no, qué lágrimas pueden llamarse feministas y cuáles no. O si eso ni siquiera necesita de una autorización. ¿Se puede ser feminista y maradoneana?

DESP-AFD

AUNO-05-12-20

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