Mujeres peruanas por los derechos de las que “eligieron” vivir en Argentina

Desde 2003, la asociación busca nuclear en mujeres peruanas y bolivianas para afrontar los principales problemas que sufren luego de tener que salir de sus países de origen por persecución política o problemas económicos.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, Olinda Pérez, miembro del INADI y de una asociación que trabaja en cuestiones de géneros para inmigrantes bolivianas y peruanas consideró que, respecto de otros países, en la Argentina “se respetan los derechos de la mujer”, pero reconoció que en la cotidianeidad “la sociedad no las entiende”.

Asociación de Mujeres Peruanas Unidas, Migrantes y Refugiadas se formó en Argentina en 2003 y nuclea a mujeres de Perú y Bolivia para “concientizarlas” sobre los principales problemas que enfrentan al vivir lejos de su tierra: la explotación laboral, la violencia familiar, los embarazos adolescentes, el desarraigo y la traba en los trámites de documentación.

La asociación tiene inscriptas a 150 mujeres que se reúnen en las sedes que posee en las villa 14, 31, Paternal, el barrio porteño del Abasto y la localidad bonaerense de Glew para quienes día a día se acercan para denunciar sus problemas, dialogar, realizar talleres en distintas temáticas y recibir asistencia jurídica laboral.

En el hipotético caso de que todas las mujeres argentinas gozaran de la plenitud de sus derechos sin ser discriminadas, el país aún estaría en deuda con las inmigrantes que son parte del 1,5 millón de extranjeros que vive en Argentina.

La cantidad total de inmigrantes significa el 4 por ciento de la población total de Argentina, y el 60 por ciento proviene de países limítrofes, según el censo poblacional de 2001.

Entre el grupo de 150 mujeres inscriptas en la asociación, están quienes han llegado a la Argentina como refugiadas desde Perú, tras escapar del virtual régimen dictatorial que en la década de 1990 llevó adelante el ex presidente de facto Alberto Fujimori.

La presidenta de la organización, Olinda Pérez, consideró que ante la discriminación que recae sobre las refugiadas, “ellas tratan de resguardarse porque quedaron con miedo y la sociedad no las entiende”.

No fue sólo la crisis social lo que obligó a miles de peruanas a migrar a la Argentina, también hubo otro factor, el económico, que a la vez es el problema principal de las ciudadanas bolivianas.

Pérez consideró que los casos de explotación en talleres textiles que fueron descubiertos están relacionados con las necesidades económicas y los réditos monetarios que implican trabajar en la Argentina respecto de sus países de origen.

El problema es que ante esta situación, ellas “a veces permiten explotarse hasta por compatriotas”, y es por esto que desde la asociación “se trata de concientizar a la mujer migrante sobre el deseo de trabajar con dignidad”, indicó.

Aún así, Pérez reconoció que “hay avances en el área laboral, ya que hay casos de médicas peruanas en los hospitales porteños”, aunque reparó en que muchas mujeres aún dependen de “la buena voluntad de algunas jefes que le pagan en blanco”.

Otros de los dramas para las extranjeras es el desarraigo de sus familias: “Hay muchos casos de madres adolescentes que se encuentran solas para criar a sus hijos”, añadió Pérez.

Para hacer frente a esta problemática, la asociación busca los medios para el regreso de ésas madres a su país de origen. “Argentina es un país donde se respeta los derechos de la mujer y el niño, a diferencia de un país machista como Perú”.

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