Jugar con todos

Organizaciones sociales y dependencias oficiales juegan a
diario un partido contra la exclusión, en el cual el deporte
se convierte en una herramienta trascendental a la hora de
generar ciudadanía. Clubes barriales y fundaciones también
construyen una alternativa integradora.

Ya sea con pelotas, palos de hockey o raquetas, en campos de deporte o en potreros, en la calle o en la plaza, aprendiendo, compitiendo y disfrutando, muchos chicos –y también adultos- juegan el partido más
importante de sus vidas. Corriendo detrás de un sueño, persiguiendo un mundo mejor. El partido dura mucho más de 90 minutos, no se define en tres o cinco sets, no se disputa en grandes estadios y los involucrados
son muchos más que once. Ellos, que son muchísimos y que juegan por una mejor calidad de vida, encuentran en el deporte una forma de escaparle a la desigualdad, a la marginación y a la falta de oportunidades.
Por eso, más allá de los millones que mueve el profesionalismo y el alto rendimiento, el deporte es esencialmente una herramienta de inclusión e integración, por encima de cualquier podio.

Posicionado como un ambiente propicio para el desarrollo humano integral, el objetivo que se persigue a través de la actividad física es igualar, darles a todos las mismas oportunidades, sin importar la edad,
el sexo, la condición física, social, cultural o étnica de las personas. El deporte es el medio que encontró tanto la Secretaria de Deporte de la Nación como distintas ONGs y clubes barriales para brindarles oportunidades a las personas que luchan contra la marginalidad. Por eso, pelotas, palos y raquetas se convierten en instrumentos esenciales en sus vidas.

El deporte no es sólo un espacio para el esparcimiento, es mucho más que eso. Es un derecho de todos los ciudadanos. Una definición que queda claramente expresada en la Ley Nº 26.061, en su artículo
20: “Los organismos del Estado con la activa participación de la sociedad, deben establecer programas que garanticen el derecho de los niños, niñas y adolesccentes a la recreación, juegos recreativos y deportes, debiendo asegurar programas específicos para aquellos que posean capacidades especiales.”

Y cuando el deporte se une en la pelea por la inclusión nace una nueva forma de comprenderlo. El Plan Nacional de Deporte Social, diagramado para el período 2008-2012, explica que el deporte social es entendido como “la práctica de actividad física y deportiva orientada a la población en su conjunto, generadora de situaciones de inclusión, entendiendo el
Deporte como un ámbito propicio para el desarrollo humano integral”.

Para mayor claridad, el secretario de Deporte de la Nación, Claudio Morresi, resaltó: “El Estado tiene que cumplir con el derecho
de que todo argentino tenga acceso a la práctica deportiva. Ya sea en una plaza, en un barrio, en un parque o a través de las federaciones”.

Teniendo en cuenta que el deporte es un auténtico generador de redes sociales, los Juegos Nacionales Evita cumplen un rol fundamental en ese
sentido, ya que, según Morresi, son “una de las herramientas que tiene el Estado para el desarrollo humano”. La competencia, que es el corolario de las instancias municipales, regionales y provinciales, significa mucho más que la pelea por conseguir un podio o una medalla.

“Los Juegos están especialmente enfocados para dar respuestas desde lo social, aunque no descartamos lo que tenga que ver con la captación de talento”, remarcó. “Es un acontecimiento deportivo que sirve para dar respuestas en lo que tiene que ver con la asistencia médica, la documentación, y las necesidades que se pueden presentar tanto en deportistas convencionales como en discapacitados”.

Luis Vivona, Director Nacional de Deporte Social, consideró que estos juegos son de “carácter inclusivo, participativos y formativos para niños, jóvenes y adultos mayores de todo el país”. La idea que persiguen,
como se explica en el Plan Nacional, es fomentar la integración y la participación deportiva con igualdad de oportunidades, consolidar una instancia de competencia en el ámbito nacional y contribuir al desarrollo
provincial, regional y nacional, a través de la competencia deportiva.

Uno de los casos más emblemáticos es el de Braian Toledo. El juvenil lanzador de jabalina, campeón olímpico juvenil en los Juegos de Singapur 2010, encaja a la perfección en el ideal que persigue los Juegos Evita. “Ahí
comencé a dedicarme al atletismo”, cuenta el joven, recordando sus primeras competencias. “A mí me encantan porque además de competir, comparto lindos momentos con otros chicos de todo el país”.

Oriundo de una familia muy humilde de Marcos Paz, provincia de Buenos Aires, la gran promesa del atletismo argentino encontró en el deporte, y más específicamente en la jabalina, una forma de luchar contra las vicisitudes
que le tocaron afrontar desde chico. “El deporte te da muchas oportunidades para salir adelante”, remarcó.

Aprender, compartir y disfrutar
Promotor de valores y hábitos, el deporte, al manejar un lenguaje sencillo que todos conocen, es una herramienta fundamental para la comunicación y la socialización de las personas. Es una actividad que acorta distancia y que iguala. Con esta premisa, muchas fundaciones y clubes de barrio que pelean contra la marginación y la discriminación
encontraron en la práctica del deporte una manera de luchar contra la
adversidad.

“El deporte es un medio importante para la integración de personas,
ya que es un facilitador de oportunidades. En nuestro caso, les permite a los chicos superarse, hacer nuevos amigos. La práctica los hace disfrutar y mejorar su calidad de vida”, resaltó Cecilia Baccigalupo, fundadora
y directora de la fundación que lleva su apellido, en diálogo con El Cruce.

Tricampeona mundial de pádel y profesora de educación física, Baccigalupo, que le dio vida a su fundación en 2002, encontró en la actividad física una excusa ideal para que todos los niños y jóvenes
con discapacidad intelectual utilicen el deporte como una herramienta propicia para lograr una mayor integración en la sociedad, mejorando su calidad de vida y potenciando su desarrollo psicofísico.

Uno de los objetivos principales que persigue la fundación es motivar, a
través de torneos nacionales y eventos deportivos, la integración entre personas con y sin discapacidad, participando en competencias con otros jóvenes con el mismo problema como con alumnos de escuelas convencionales, favoreciendo así el conocimiento y la aceptación de
la discapacidad. “El deporte unifica a la sociedad, ya que es algo que todos pueden hacer, sin importarla condición física de las personas”, definió.

Hasta el momento, la fundación tiene escuelas propias en Buenos Aires, Mar del Plata y Salta, donde los chicos practican diversos deportes como fútbol, básquet, hockey sobre césped y atletismo. Pero esto no queda ahí. También formó dos alianzas para fortalecer su lucha. La primera con Integrar, de Bahía Blanca, una asociación de padres de chicos con Síndrome de Down, con el fin de dar clases de básquet e iniciación
deportiva. La segunda fue con el Río Gallegos Tenis Club

el juego del rugby y el acceso a distintos
programas educativos como instrumentos
para la integración y el desarrollo de
habilidades esenciales, con el fin de que
disfruten de una vida digna y plena.

Dentro de la enorme variedad de disciplinas
que abarca el deporte, el rugby no es
las normas de respeto que surgen de la
actividad física y que son las mismas de la
vida cotidiana. Esta es la gran ventaja con
la que contamos”.
Lejos de los negocios millonarios que
genera la alta competencia y los sueños
de un futuro asegurado, el deporte de
base, ése que permite un espacio para
la integración y la no discriminación,
descansa sobre las bases de la educación.
Desde el club Virreyes persiguen
esta línea de pensamiento y acompañan
a los chicos en todo su ciclo formativo,
a partir de la escuela primaria hasta la
universidad, brindándoles becas y herramientas
para su crecimiento. Además, se
dictan talleres de capacitación en valores
del deporte, informática, inglés técnico,
y se ofrece la posibilidad de acceder a
una pasantía laboral certificada de tres
meses de duración. En este caso, el deporte
es la excusa ideal para educar, ya
que a través de la actividad física se enseñan
valores y se aprende a convivir. “Es
la mejor manera para incluir a todos los
chicos dentro de la sociedad”, aseguró
Julianes, quien además resaltó que esta
faceta del deporte “está lejos del espectáculo
y el negocio”.
El hockey sobre césped era otra actividad
que parecía estar reservada para cierta
elite. Sin embargo, Las Leonas, con Luciana
Aymar a la cabeza, popularizaron la
disciplina y ésta se convirtió en el medio
ideal para que las muchas mujeres conozcan
de las bondades que brinda el juego.
En la villa 1-11-14, en el Bajo Flores, captaron
el mensaje y, a través de la iniciativa
diagramada por la parroquia Santa María
Madre del Pueblo, las chicas, con los elementos
que tenían a mano, comenzaron
a despuntar la pasión con escobas y pelotas
de tenis, que cumplían las funciones
del palo y la bocha. Luego, La Fundación
Locos Bajitos se sumó a esta idea inicial
y así surgió el proyecto “Leonas de Bajo
Flores”, que tiene como principal objetivo
revertir la situación de desprotección social
y familiar que existe en la zona.
Gallegos Tenis Club para crear la primera
escuela de tenis especial en esa ciudad
santacruceña. “Utilizamos el deporte como
un medio propicio para integrar, mejorar la
calidad de vida de los chicos con discapacidades
intelectuales. En sí, nuestro objetivo
es integrarlos a la sociedad”, resaltó Baccigalupo.
Para poder incluir es necesario educar. Por
eso, la actividad deportiva, al manejar un
lenguaje que todos pueden comprender,
se convierte en una excusa perfecta para
enseñar a través del juego los valores que
se trabajan en el deporte, permitiendo así
un mayor desarrollo humano de las personas.
El Club Virreyes, de la localidad bonaerense
de San Fernando, trabaja sobre estos
frentes entendiendo que favorecen al desarrollo
de la sociedad.
Fundada en 2002 por Carlos Ramallos y
Marcos Julianes, dos ex jugadores y entrenadores
de San Isidro Club, la institución
surgió como una iniciativa solidaria de un
grupo de rugbiers de distintos clubes dirigida
a la población más desprotegida de
la zona de Virreyes. Actualmente, el club
alberga a más de 500 chicos en situación
de vulnerabilidad social, proponiéndoles
uno de los más populares, debido a que
por muchos años fue considerado como
uno destinado a una supuesta elite. Sin
embargo, los logros que obtuvieron Los
Pumas en los últimos años produjeron
un crecimiento notable en la cantidad de
personas interesadas en practicarlo. Pero
antes de que el boom estallara de la mano
de Agustín Pichot, Juan Martín Hernández
y compañía, Ramallo y Julianes lo popularizaron
al insertarlo en el potrero, un espacio
históricamente vinculado al fútbol.
“Desde un principio quisimos mostrar
lo valioso del rugby, que a nosotros nos
acompañó desde chicos y nos dio muchas
alegrías. Nuestra intención fue que
las personas conozcan este deporte, que
tiene muchas cosas positivas para el desarrollo
humano”, explicó Julianes, vicepresidente
del Virreyes.
En diálogo con El Cruce, Julianes también
señaló los beneficios que brinda la actividad
deportiva respecto a otras actividades:
“Facilita muchas herramientas para
el desarrollo social de los chicos. Por empezar,
el juego propiamente dicho marca
las pautas que hay que seguir y respetar.
A su vez, trasmite los valores necesarios y
A mí me encantan Los juegos
Evita porque además de competir,
comparto lindos momentos con otros
chicos de todo el país. s
(Brian Toledo, campeón olímpico juvenil
de lanzamiento de jabalina)
Pag. 35 – Deporte social
La iniciativa, coordinada por un equipo de
profesores de Educación Física de la fundación
junto a adolescentes de 15 a 18
años, pertenecientes a grupos juveniles
de dicha parroquia, alberga hoy a más de
80 niñas que tienen entre 4 y 12 años, que
encuentran en el juego una distracción
frente a las situaciones difíciles que atraviesan
y un espacio propio que le permite
contenerse a través de la actividad física.
Profundizar el cambio
La importancia del deporte como herramienta
de inclusión social fue tomando
mayor notoriedad en los últimos años,
gracias al trabajo de varias ONGs y clubes
barriales que encontraron en la actividad
deportiva un espacio para luchar contra
la exclusión y la discriminación. Sin embargo,
el trabajo realizado por las distintas
entidades viene acompañado por una
presencia visible de la Secretaría de Deporte
de la Nación. La presencia activa del
Estado se incrementó desde la asunción
de Néstor Kirchner a la presidencia de la
Nación en 2003, dándole un espacio más
importante al deporte dentro de las políticas
de inclusión.
En lo relacionado al deporte social, la labor
de las distintas organizaciones es vital
para desarrollar este tipo de políticas, ya
que son el motor que las hace funcionar.
Por eso, sus visiones sobre cómo es el
trabajo que desarrolla el Estado es clave
para profundizar los cambios. Al respecto,
Baccigalupo señaló que “se evolucionó
mucho, aunque todavía se puede trabajar
más”. Sin embargo, recalcó que su fundación
recibe desde hace cuatro años apoyo
de la Secretaría de Deporte.
Por su parte, Julianes concuerda con Morresi
en considerar al deporte “como un
derecho que tienen todos los ciudadanos”,
pero aclara que en Argentina “falta mucho
para llegar a ese ideal”. El ex rugbier considera
que la actividad deportiva está más
allá de la alta competencia y que en una
política de inclusión “el deporte está a la
misma altura de la salud y la educación.
Son tres temas que se complementan mutuamente”.
Sostiene que ésa es la mejor
manera para poder trabajar sobre el desarrollo
humano de las personas.
En una política de inclusión, el Estado, ya
sea nacional, provincial o municipal, es el
encargado de proveer de herramientas
para el crecimiento de estas instituciones
que colaboran con la integración. El
directivo del Virreyes aseguró que el club
recibe ayuda del Gobierno bonaerense y
de la Municipalidad de San Fernando. “El
Estado provincial nos ayuda en todo lo que
está relacionado al plan de educación que
brindamos, mientras que el municipio nos
regaló un predio de cuatro hectáreas para
que podamos albergar a mayor cantidad
de chicos. Esto nos beneficia para hacer
crecer como entidad”, remarcó Julianes.
Esto pareciera una contradicción, pero no
lo es. Con sus declaraciones, los directivos
no buscaban criticar por el mero hecho
de oponerse a algo, sino para construir
y colaborar. Ellos son conscientes de que
aún falta mucho camino por recorrer en
la lucha por la inclusión y también saben
que para conseguir el objetivo final todos
tienen que aportar su granito de arena.
Por eso, los dos verbos utilizados ante-
Fénix RC no es un club más en el que se practica rugby. Es el camino que encontraron
internos de la Unidad Penal Nº 9 de La Plata para lograr la reinserción dentro de la
sociedad. Con ese claro objetivo como premisa, en diciembre de 2008, tres reclusos les
propusieron un proyecto a las autoridades del Servicio Penitenciario Bonaerense. De
ahí surgió Fénix RC, el club que tuvo el primer equipo penitenciario de América del Sur.
Su nombre no es casual. Como el ave mitológica, ellos también quieren resurgir de las
cenizas. Y persiguen el objetivo a través del deporte. Por eso, diseñaron el Proyecto de
Adaptación e Inserción Social (PAIS), en el que sentaron las bases para poder ser parte
del equipo de vestimenta negra, que lleva en el corazón el águila de la Unión de Rugby
de Buenos Aires (URBA). Uno de los requisitos para integrar el equipo es estar cursando
o haber finalizado estudios terciarios o universitarios –se dictan en la unidad- o estar
trabajando en los distintos sectores del Penal, además de tener una buena conducta y un
alto grado de aptitud de reinserción social.
Los internos involucrados en el proyecto son más de 30, que van de los 20 a los 55 años.
Pero no sólo reclusos participan del plantel. Como el objetivo es integrar dentro del
grupo también hay dos oficiales penitenciarios. Todos tienen las puertas abiertas. Para
ellos, el rugby se convirtió en una gran excusa para salir del encierro, tanto físico como
psicológico.
Los entrenamientos, que se realizan los martes y viernes de 14.30 a 17.30, tienen como objetivos
relajar la mente y ejercitar el cuerpo. El plan de ejercitación consta de actividades
aeróbicas, de velocidad y de reacción, a cargo de los profesores de educación física Carlos
Galuzzi, Franco González y Marcelo
Rodríguez Facio.
El club Fénix también recibe la colaboración
de Francisco Fortuna, ex jugador
de Albatros Rugby Club y ahora
árbitro profesional de la URBA. Fortuna
es el encargado de enseñarles las
distintas tácticas y estrategias del deporte,
como así también de su práctica
y ejecución.
Resurgir de las cenizas
El deporte es un medio importante para
la integración de personas,
ya que es un facilitador de
oportunidades.
(Cecilia Baccigalupo, tricampeona
mundial de pádel y directora de la
Fundación Baccigalupo)
Tanto Baccigalupo como Julianes afirman
que sus organismos son beneficiados por
las políticas de Estado, pero remarcan que,
aunque se viene trabajando bien en ese
aspecto, todavía falta mucho para llegar
al ideal de una política de deporte social.
riormente no son ajenos a la lucha que
ellos persiguen, son elementos esenciales,
que trabajados en conjunto, sirven
para que el partido por la inclusión llegue
pronto a su final. Obviamente, con una
sociedad sin exclui

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