El teatro clásico que emerge en el sur

“Sueño de una noche de verano” y “El burgués gentilhombre”, dos obras clásicas del renacimiento, toman vida de la mano de compañías teatrales de la zona sur. La primera recrea las características de la Comedia del Arte, y la segunda versiona la pieza poética de Shakespeare con el eje puesto en la complicidad con el público.

Lomas de Zamora, agosto 12 (AUNO).- El teatro de la zona sur del Conurbano bonaerense goza de muy buena salud. Ojo, no se trata de un enunciado producto de la especulación, sino de la verificación de los hechos. Es que AUNO aprovechó el fin de semana para disfrutar de dos obras de teatro producidas por compañías independientes del ámbito local: Sueño de una noche de verano (Compañía Banfield Teatro Ensamble) y El burgués gentilhombre (Grupo teatral Arlequinesco).

Se trata de dos comedias clásicas que poseen más similitudes que diferencias entre sí. “Sueño de…”, una comedia romántica de William Shakespeare, propone un enredo amoroso entre parejas que pertenecen a la nobleza y es una de las piezas más interpretadas en el mundo. Por su parte, “El burgués gentilhombre”, una comedia-ballet del francés Jean-Baptiste Poquelin, más conocido como Molière, es una crítica a la burguesía y ridiculiza algunos principios del arte clásico, cuestiones que no fueron muy bien vistas en la época. En ambas obras la música es un elemento fundamental para generar climas, ambientes y guiar las situaciones (desde escenas dramáticas hasta humorísticas) de la línea argumental.

La obra de Molliere, que se presentó el domingo en el Teatro Empire (Hipólito Yrigoyen 1934, Ciudad de Buenos Aires), enmarca sus actuaciones en el grotesco, concebido como una caricatura deforme, fea y exagerada de la realidad. Esa particularidad queda demostrada en la escena en la que Covielle (Gonzalo Sánchez) y Cleonte (Leandro Montgomery) burlan al protagonista, el burgués Monsieur Jourdain (Santiago Grisendi), a quien le hacen creer que está frente a un alto noble de Turquía. Un engaño de tal envergadura jamás podría ser creído por ningún ser humano cuerdo.

La obra apuesta a las coreografías de danza, sin duda, un punto fuerte. Las escenas de baile pensadas por Fabiana Furrier bajo la música compuesta e interpretada en vivo por Leandro Montoya evocan imágenes de fiestas renacentistas. Es que la intención del productor Santiago Grisendi (también actor) fue recrear con fidelidad las características de la Comedia del Arte, una corriente de teatro popular con base en la improvisación que surgió en el siglo XVI contrapuesto al teatro de estilo clasista exclusivo para las elites eruditas.

La Comedia del Arte se caracteriza por la incorporación de personajes arquetípicos que eran exageraciones y estilizaciones de cómicos sirvientes, locos, amantes, abogados y doctores. Esos personajes no faltan en la obra: arlequín, brighella (criado maquiavélico), Pantaleón (el ambicioso) Dottore (sabio, filósofo), Cleonte (enamorado, héroe) y Lucila (enamorada) les dan vida a las situaciones que exaltan las virtudes y los defectos de la sociedad de la época.

Dirigida por Matías Timpani y compuesta por cinco actos, la historia pone eje en la vida de un burgués que intenta imitar los modales y costumbres de la nobleza para ganar prestigio. Su torpeza para aprender diferentes disciplinas (esgrima, baile, filosofías) y su evidente ingenuidad son los aspectos en los que descansan las escenas más divertidas de la obra que, si bien al comienzo carecen de efectividad, más tarde llegan a su punto máximo.

Sin máscaras, pero con un maquillaje cuidado, los actores construyen una propuesta muy interesante que entrecruza diversos lenguajes (música, baile, literatura, vestuario, sonidos) que enriquecen la puesta en escena.

Por su parte, “Sueño de…”, que se presentó el sábado en el Complejo Cultural Banfield Teatro Ensamble, también incorpora coreografías de danza (como en las intervenciones de las hadas), pero no pone foco en ese aspecto, sino que lo hace en los enredos amorosos y en el despliegue de los personajes, siempre a través del humor.

Una de las actuaciones que se destacan es la interpretación de Pablo Cordonet, encarnando al duende Puck, un personaje que busca constantemente la complicidad del público a través de gags y diálogos. En esa línea, uno de los momentos más divertidos fue cuando el actor simuló que la poción mágica para dormir se le había acabado y, sorpresivamente, sacó de su bolsillo un pañuelo y cloroformo para condenar al sueño a una de las enamoradas. “Acá no pasó nada”, le dijo a los espectadores, los únicos testigos.

En la trama, el duque Teseo (Martín Samaniego) se encuentra a punto de casar a su hija Hipólita (Victoria Bustamante), al mismo tiempo que pide el visto bueno de Egeo (Julio Greco) al enlace entre su hija Hermia (Emilia Cecchet) y Demetrio (Gabriel Bekc). El problema es que Hermia está enamorada de Lisandro (José Pablo Suárez), a la vez que Demetrio es el objetivo amoroso de Helena (Soledad Bautista).

Al margen (y no tanto) de estos líos amorosos, en el bosque habitan las hadas y los duendes como Puck y su amo Oberón (Ignacio Bustamante), responsables de las pociones mágicas que sirven para enamorar a los humanos.

Bajo la dirección de Pablo Valente, la compañía Banfield Teatro Ensamble encabeza una obra que no necesita de escenografía para recrear espacios, sino que alcanza con la música, los efectos de sonido y el muy buen uso del espacio. Así, la historia poética de Shakespeare no pierde vigencia en esta recomendable versión.

Sueño de una noche de verano se presentará el sábado 14 a las 21 en el Complejo Cultural Banfield Teatro Ensamble, Larrea 350, Lomas de Zamora.

SES-AFD
AUNO-12-08-10

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