El eco-diseño para preservar el medio ambiente en la primera fase de la producción

Una nueva tendencia ente los diseñadores apunta a promover la reutilización y reciclado de materiales como una forma de proteger y no contaminar el medio ambiente.

Producir a partir de materiales reutilizables. Minimizar el impacto ambiental que produce todo elemento. Resolver las necesidades actuales pensando en proteger a las generaciones futuras.

Estas premisas están comprendidas por el concepto de eco-diseño, una iniciativa que busca resguardar al medio ambiente desde el paso previo a la elaboración de cada producto.

El diseño ecológico o el eco-diseño puede definirse como un conjunto de acciones orientadas a la mejora ambiental del producto desde su etapa inicial de diseño, teniendo en cuenta aspectos como la optimización de la función del objeto; una selección de materiales con niveles mínimos de impacto nocivo (por ejemplo, utilizando materias primas orgánicas); la aplicación de procesos alternativos en su fabricación, como reutilizar y “resignificar” elementos presentes en el mercado y pensar no sólo en el uso, sino también en las posibilidades de reciclado.

En este sentido, se reconocen por lo menos dos formas de reducir al mínimo el impacto ambiental que produce todo elemento. Una, se relaciona con desarmar y reutilizar las partes de un producto ya elaborado. La otra es el reciclado.

Esta manera de pensar el diseño surgió en la Argentina alrededor de 2001 junto a la crisis social, política y económica que enfrentó el país. En Europa, había comenzado unos años antes. Con esta lógica se pueden producir objetos que se utilizan en la vida cotidiana como sillas, mesas, joyas, vestimenta, lámparas y otros innumerables elementos.

Una de las vertientes en la que se pueden evidenciar los principios del eco-diseño es la que lleva a cabo el taller de la diseñadora María Medici, donde se reutilizan materiales escogidos de oficinas y comercios.

A partir de esa propuesta, se comenzaron a utilizar precintos, mangueras, resortes, ganchitos de todo tipo y hasta las chapitas de los diskettes para elaborar cinturones, gargantillas, brazaletes, anillos y collares.

“Nuestro objetivo es resignificar los elementos del mercado. No construir nuevos elementos sino reutilizar los innumerables materiales que se encuentran en el mercado para construir nuevos accesorios”, destacó Medici en diálogo con AUNO.

El desafío está en “buscar la resignificación de los productos y ubicarlos en otros ambientes sin que pierdan la esencia”. La idea sobresaliente es diseñar tomando los materiales dispuestos en el mercado y “no producir nuevos”. “Tomamos elementos económicos, fáciles de encontrar en cualquier lugar y los reutilizamos pensando en producir desde lo ya producido”, afirmó Medici.

Es que parte del atractivo de estos cinturones, collares, anillos está también en descubrir de que están hechos. “La cuestión es innovar en el diseño y asombrar a la gente”.

A pesar de que el valor de los accesorios es bajo, la demanda por los productos no proviene de todos los sectores sociales. “Generalmente la gente que accede a los productos es la que está vinculada con el diseño”, destacó Medici. La diseñadora lo relaciona con una cuestión “cultural” que va más allá de lo económico.

Medici junto a los miembros de su taller eligen, en su mayoría, materiales industriales. Otros diseñadores prefieren trabajar con botellas de plástico, cartones y metales, entre otros residuos, pero se vinculan en el fin ecológico que proyecta todos sus diseños.

Falta muchas medidas y concientización para proteger al medio ambiente pero algunos diseñadores ya empezaron.

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