Dos alternativas de consumo cooperativo

En el marco de la Mocca, dos propuestas de consumo alternativo y soberanía alimentaria se abren camino entre los stand que muestran distintas expresiones de la cultura. Sus integrantes contaron a *AUNO* la experiencia de generar y participar de circuitos de producción y consumo alejados de los métodos convencionales.

Lomas de Zamora, abril 7 (AUNO).- Entre libros, artesanías, alimentos orgánicos, murgas, exposiciones teatrales, música en vivo se incuban mundos de propuestas alternativas. Al calor de ideas de autogestión y cooperación desarrolladas sobre los márgenes de lógicas industriales y comerciales, confluyen las más diversas iniciativas aglutinadas en un mismo espacio: la Muestra de Organizaciones Culturales y Comunitarias Autogestivas (Mocca). Al aire libre, esta iniciativa itinerante que camina y se mueve entre plazas y espacios abiertos del Conurbano Sur invita a encontrarse con distintas opciones comunitarias en simultáneo, como las de la cooperativa “La Rueda Cooperacha” o la del Centro de Educación Agroecológico “Ashpa”, dos propuestas que basan sus principios en la autogestión del consumo y la soberanía alimentaria.

“La Rueda Cooperacha” es un grupo de cerca de veinte familias, vecinos y amigos de Lomas de Zamora que desde hace cuatro años elaboran su propia canasta básica y deciden de qué productos abastecerse y dónde comprarlos. Con compras comunitarias destinadas al consumo interno, el trabajo apunta a fomentar el cooperativismo en pequeña escala y a la difusión de opciones de consumo “orgánicas y naturales” porque, según sostiene Martín Corrales, uno de sus integrantes, lo sintético y artificial “pasó por una cadena de (producción y) distribución injusta”.

Al principio, los movían objetivos “puramente económicos”, contó a AUNO Erica Belcastro, otra de las participantes de esta propuesta alternativa. El incremento de los precios sumado a la intención de derribar el mito de que “comer bien es para gente que tiene mucha plata” los arrastró hasta el camino de la autogestión: “Trabajamos con empresas familiares buscando lo más orgánico que podamos para nuestra alimentación. Ese camino de aprendizaje nos llevó de comprar cosas enlatas, a producirlas nosotros y elegir de qué manera consumir lo que consumimos”, explicó.

Sin tener a la ecología como el eje central de la propuesta, esta veintena de vecinos elaboran a diario “un proyecto de salud”, sostenido no sólo con la transmisión de sus propuestas de consumo, sino también mediante la reedición de libros sobre medicina natural, construcción de viviendas, entre otras temáticas: “Tenemos una mesa de difusión de textos que nos parecen interesantes. De a poco estamos aprendiendo el camino de qué es lo que queremos consumir y de qué manera”, reconoció esta representante de la cooperativa.

Por la misma vereda transita el centro de educación agroecológico “Ashpa”, nacido de la efervescencia social de 2001, cuando la crisis económico financiera fue el caldo de cultivo que dio vida a diversos proyectos con impronta cooperativista. Asentados en la ciudad de Guernica, vecinos y familias con pequeños emprendimientos dieron origen a esta propuesta devenida en asociación civil a partir de 2003, y que desde su nacimiento tuvo la pretensión de consolidarse como una “salida productiva” atenuante para el decrecimiento del “laburo independiente” que sólo alcanzaba para el autoabastecimiento.

Combinando la educación ambiental con la acción directa, este centro funciona como espacio que brinda cursos gratuitos y abiertos a la comunidad para la formación y capacitación en huerta orgánica y apicultura. “Apuntamos a la línea alimentaria, a inculcar hábitos alimenticios e independencia económica para generar alimento, cubrir necesidades y romper con la idea de comercialización convencional”, destacó Sebastián No, uno de los representantes de ese espacio.

En articulación con el INTA y la cátedra libre Soberanía alimentaria de la Universidad Nacional de La Plata, el “Ashpa” (vocablo quechua que significa “tierra”) brinda “asesoramiento y capacitación a huertas comunitarias que funcionan como satélites”. Pero también (desde una apuesta más ecologista) sus integrantes intervienen en problemáticas ambientales de la zona, por ejemplo campañas contra la fumigación con agrotóxicos a plantaciones de soja aledañas. Para ello organizan charlas de difusión e intervenciones directas sobre campos afectados a través de la Coordinadora Ambiental Sur, una agrupación que integra junto a otras organizaciones independientes, como el Frente Popular Darío Santillán.

DR-AFD
AUNO-07-04-12

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