Denuncian el «vaciamiento» del UPA en Lomas de Zamora

Los trabajadores del centro de salud denunciaron que faltan médicos, personal de mantenimiento y aparatología. Continuarán con las medidas de fuerza hasta que la Provincia brinde soluciones.

La Unidad de Pronta Atención (UPA) en Villa Fiorito está casi vacía todos los días. Pocas personas se atienden allí por la falta de médicos clínicos y pediatras. Trabajadores de la UPA y de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) denunciaron a AUNO que desde que se inauguró el centro de atención médica en 2010 «personal del hospital Gandulfo «se fue llevando todo» el equipamiento hospitalario.

“El mamógrafo no lo alcanzamos a usar nunca, fue sólo para la foto”, indicó la delegada de ATE y radióloga Carmen Alibrando, quien también aseguró que a pesar de que al centro de salud no le faltan insumos básicos, “carece de personal de mantenimiento” para arreglar problemas en los servicios de agua y calefacción, entre otros. 

La marquesina y los carteles informativos del centro de salud son los mismos desde que abrieron el edificio. El lugar está hecho principalmente de aluminio y placas de yeso laminado que con el paso del tiempo ya presentan algunos agujeros y oxidaciones a causa de las filtraciones de agua en los días de lluvia.

El UPA de Lomas de Zamora fue el primer centro de pronta atención de su tipo que se abrió en la Provincia de Buenos Aires. Su función y estructura fue tomada del modelo brasileño, que el gobierno de Lula da Silva expandió por todo el país. En Argentina, algunos UPA son autónomos y otros dependen del hospital central del distrito, como es el caso de la unidad lomense. El objetivo de estos hospitales era atender a personas con riesgo de vida, pero con el tiempo, según la radióloga, la función de la UPA “pasó a ser como la de una salita”. Tanto el gobierno de Daniel Scioli como el de María Eugenia Vidal “le dieron esa función desde un principio, aunque no fuese el motivo por el cual fue creado”.

Cuestión de recursos humanos

El principal problema que tienen en la UPA, como también lo padecen los principales hospitales bonaerenses, es la falta de médicos. Normalmente cuentan con un sólo médico de guardia para adultos, y un pediatra solamente los martes y jueves, lo que provoca que las personas que van a atenderse insulten al personal que queda de guardia frente a las grandes demoras.

Según detalló el guía hospitalario y delegado de ATE Pablo Malvicino, el personal del centro de salud intentó poner carteles fuera del edificio los días que no había médicos. Sin embargo, “los directivos del hospital Gandulfo les exigieron que no pongan carteles”, lo que trae como consecuencia que sean los administrativos y enfermeros los que den “la cara cuando las personas, con razón, vienen a insultar”, afirmó Malvicino.

“Antes había cuatro médicos por guardia. Entre todos éramos de 18 a 30 médicos, y 35 enfermeros y administrativos. Después, se dieron cuenta de que lo que habían prometido acá no sé cumplió y se empezaron a ir. Además, no les pagaron lo que les correspondía. Hoy sólo hay 13 médicos nombrados, y a veces sólo queda uno por día”, explicó Dora Méndez, delegada sindical y enfermera.

Méndez aseguró que “lo lógico es que haya por lo menos dos médicos de guardia”, ya que es “imposible que uno solo atienda el shock room, las emergencias, los consultorios e irse en la ambulancia si es necesario”.  “La gente se enoja porque hay dos horas de demora, pero resulta que el médico se tuvo que llevar a un paciente al hospital”, sostuvo.

Junto con el hospital Gandulfo y el de Llavallol, la UPA forma parte de los centros de salud públicos que abarcan todo el distrito lomense. Los barrios que siempre dependieron en mayor medida de la UPA fueron Ingeniero Budge, Villa Centenario, Villa Fiorito, El Tongui y Villa Albertina, entre otras localidades.

Malvicino aseguró que mucha gente va al UPA «porque se ha quedado sin trabajo y porque no pueden ir hasta el Gandulfo, porque no tienen plata para el viaje”.

Como unidad sanitaria para atender pacientes de riesgo, el UPA contaba con varias ambulancias. Hoy, la sección de las ambulancias en el hospital luce cerrada y vacía. El guía hospitalario sostuvo que si se requiere una ambulancia “tienen que esperar a que salgan desde el Gandulfo”.

¿Qué les dijeron las autoridades ante el reclamo?

Los delegados de ATE protestaron que desde la dirección del hospital Gandulfo no los atienden y que cuando van a reclamarle a las autoridades provinciales los “reciben, pero nunca dan respuestas”.

“La primera vez que nos sentamos a hablar con Provincia les contamos el problema, a la segunda vez lo mismo y a la tercera les dijimos que ya no les íbamos a contar la historia otra vez, sino que queríamos soluciones. Pero siempre nos vamos con las manos vacías”, se quejó Malvicino, en diálogo con AUNO.

A pesar de que el centro de salud depende en su dirección de las autoridades del hospital Gandulfo, Méndez advirtió que cuando se creó la unidad sanitaria, el municipio lomense les ofrecía un “plus salarial a los médicos” para que trabajen allí, siendo parte “adherente del programa”. Luego, según la enfermera, levantaron el plus, los médicos quedaron con «un sueldo bajísimo» y la Provincia no los absorbió, cuando la alianza política entre el municipio y el gobierno bonaerense “se cortó”.

«La pelea política de la UPA con el hospital de Llavallol parece un River-Boca «, consideró Méndez. Y agregó: «El municipio, por política, nunca más invirtió. El hospital de Llavallol es el producto de ellos (el municipio) que funciona como la UPA, pero tiene la suerte de tener Traumatología y un tomógrafo. La UPA es una presa de la política».

Por su parte, el secretario de Salud de Lomas de Zamora, Mariano Ortega, destacó que el intendente lomense, Martín Insaurralde, “estuvo muy preocupado” por el tema de la UPA y por eso “mandó gente a hablar con las autoridades provinciales, pero sin resultados”. “Cuando Vidal asumió y negó la construcción del hospital de Llavallol, Martín (Insaurralde) dio una respuesta concreta de hacer un nuevo hospital de última generación, que atiende hoy a más de 300 personas por día”, explicó Ortega a este medio.

Para Ortega, las autoridades provinciales realizaron “algo que nunca debe hacerse en Salud, que es la desfinanciación”, y además apostaron a que «con lo poco que se invirtió todo salga bien y que nadie se enferme”. Mientras tanto, los médicos de la UPA continúan con sus reclamos para mejorar la calidad de atención del centro.

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