Debate sobre el tratamiento periodístico del tema drogas

Periodistas y representantes de una ONG especializada en la atención de usuarios de drogas coincidieron en que los medios de comunicación facilitan la circulación de estereotipos negativos en la construcción social del consumidor de sustancias prohibidas.

Por Elisabet Contrera y Guillermo D”#8482;Ambrosio

Hablar de “usuarios de drogas” en lugar de “adictos” no es tan solo un cambio de palabras. Es mirar el problema desde otro lugar, el de la persona que tiene derechos y capacidad de decisión, en un intento por despegarse de los estereotipos que recorren la sociedad y la cabeza del periodista a la hora de escribir. El tema fue abordado por periodistas y profesionales dedicados al estudio y la atención de problemas relacionados con las drogas, en la charla-debate sobre “Drogas: Tratamiento periodístico y construcción social”, encuentro en el que primó, por un lado, la necesidad del periodismo de tener una visión más crítica sobre el tema y no ser vehículo de contrabando de conceptos estigmatizantes y por otro, promocionar el programa de reducción de daños.

La charla tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Lomas de Zamora a partir de la iniciativa de Comunicar (Amigos de la Agencia Universitaria de Noticias y Opinión) y contó con un panel integrado por Graciela Touzé, presidenta de la Asociación Intercambios, Pablo Cymerman, coordinador de la Red Nacional de Reducción de Daños y los periodistas Pedro Lipcovich, Diego Melamed y Eduardo Videla, quien actuó como moderador.

La titular de Intercambios responsabilizó a los medios de comunicación a la hora de analizar su discurso. “Los medios reproducen conceptos con una carga estigmática que genera discriminación y violencia “#8220;señaló-, en una sociedad plagada de fetiches que construyen la imagen de la sustancia y del adicto: si la droga ilícita es peligrosa, por lo tanto, el adicto es peligroso”.
Por su parte, Cymerman expuso los beneficios del programa de Reducción de Daños que lleva adelante la entidad. “La intención es adaptar los servicios de salud a las necesidades de los usuarios, que son considerados personas responsables que tiene derecho a decidir y con capacidad de cambio”, aseguró Cymerman. “No apunta a evitar el consumo sino a disminuir los efectos negativos del uso de drogas, como las infecciones o el contagio de HIV o hepatitis C”.

El plan que impulsa la entidad consiste en la distribución de kits con preservativos, jeringas, agua destilada, y folletos explicativos entre los usuarios de drogas.

Pedro Lipcovich, periodista del diario Página 12 y autor de varios trabajos relacionados con el uso de sustancias ilegales, dirigió su enfoque hacia el ámbito del trabajador de prensa, para destacar que el tema suele ser abordado allí desde dos posturas reduccionistas: “La de la “#732;indignación virtuosa”#8482; una suerte de rechazo radical hacia el adicto o la “#732;liviandad complaciente”#8482; algo así como cada individuo es dueño de su libre albedrío“.

Para romper esta dicotomía, destacó la importancia de la precisión y ejemplificó: “Drogas, narcóticos y estupefacientes son términos inexactos. Lo correcto sería hablar de sustancia psicoactivas”, para agregar que “el tratamiento periodístico del tema de las drogas debe abordarse desde la perspectiva de los derechos humanos” dado que, de acuerdo con el actual marco legal, tanto los adictos como los usuarios de drogas “son criminalizados, puestos a disposición de la justicia y obligados a internarse para hacer un tratamiento, en forma compulsiva, lo que vulnera sus derechos individuales y a la atención sanitaria”.

Diego Melamed, colaborador del diario La Nación, apuntó a la importancia de la selección de las fuentes al momento de la producción periodística. “Muchas veces el periodismo puede ayudar a reforzar los prejuicios”, dijo, y dio como ejemplo la consulta recurrente a “fuentes policiales o judiciales en detrimento de ONG”#8482;s u organismos de salud pública”.

Lipcovich y Videla coincidieron en un punto: “El sistema judicial ataca los derechos de los usuarios de los sectores vulnerables (especialmente jóvenes y personas de bajos recursos económicos) y los encierran en cárceles o granjas, medida que no resuelve el problema sino que lo agrava, ya que si los antecedentes quedan registrados en el prontuario, origina trastornos para su reinserción social”.
El debate fue organizado por Comunicar, entidad sin fines de lucro conformada por periodistas profesionales que tiene como objetivo promover la capacitación de estudiantes y graduados en el área del Periodismo y la Comunicación Social. Además contó con la adhesión del Observatorio de Medios de la UTPBA y la Red Nacional de Reducción de Daños.

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