Condenan a 13 años a un policía por un caso de gatillo fácil

Se trata del asesinato en 2002 de un joven de que había sido testigo en una causa contra policías bonaerenses. Dos agentes fueron los acusados. La Justicia condenó a uno y absolvió a otro. Tanto la querella como la fiscalía habían pedido penas para ambos y condenas elevadas. La familia apelará la sentencia.

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de Lomas de Zamora condenó a 13 años de prisión un policía bonaerense acusado de homicidio simple por el crimen de Emanuel Salafia, el adolescente asesinado en el 2002 en la localidad de Lomas de Zamora.

En la audiencia que se llevó a cabo a las 16 en el edificio judicial ubicado en Camino Negro y Larroque, Banfield, se condenó a Roberto Macua a trece años de prisión, mientras fue absuelta su compañera Isabel Ciarlo, que también estaba involucrada en el caso.

Sin embargo, la querella adelantó que va a apelar el fallo ante la Cámara de Casación por la escasa pena que se le aplicó al policía y la absolución de Ciarlo.

Como el condenado no estaba presente en el momento en que fue dictada la sentencia y la Justicia ordenó inmediatamente su captura.

El fiscal del juicio, Sebastián Scanera, había solicitado en la jornada de alegatos 25 años de prisión para Macua y 22 para Ciarlo, en tanto que el abogado querellante Gerardo Fernández había pedido al tribunal 25 y 16 años, respectivamente.

El tribunal integrado por los jueces Omar Camino, Marcelo Hugo Dellature y Rafael Emilio Villamayor fundamentaron la sentencia avalando que en el peritaje no se pudo detectar si Emanuel había disparado o no, pero que no hubo justificación para los 18 disparos que Macua había realizado contra la camioneta del adolescente que estaba detenida.

Por su parte, el fundamento que dejó en libertad a Ciaro fue que de los tres disparos que había realizado ninguno impactó en Emanuel.

Emanuel fue acribillado el 3 de mayo de 2002 cuando salió de su casa de Lomas de Zamora para comprar aceite para su auto y en el camino se cruzó con un conocido que le pidió que le ayudara a remolcar su camioneta.

Mientras manejaba el vehículo, los policías comenzaron a perseguirlo porque —según ellos— la camioneta tenía pedido de secuestro. Los agentes argumentaron que Emanuel estaba armado y que les habría disparado, razón por la cual respondieron a tiros la agresión. Sin embargo, las pericias demostraron que el adolescente nunca había disparado.

Para Patricia Salafia, la madre de la víctima, “el crimen fue por una
venganza de un secuestro que su hijo sufrió en 2000, cuando fue
capturado por dos policías que estaban enterados de que su padre se dedicaba a restaurar antigüedades y que había realizado una venta importante”.

Tras este secuestro, los policías Vicente Sandoval y Oscar
Barrag fueron condenados a tres años y medio de prisión en un juicio oral y público, pero Emanuel no pudo declarar ya que fue asesinado días antes.

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Comienza un nuevo juicio por un presunto caso de gatillo fácil

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