Charly, los guardapolvos y el grito de siempre

Remeras, palitos de la selfie a 100, un “ojo con las bengalas” y el ingenio de La Poderosa. Colores surtidos de una marcha multitudinaria.

Matías L. Gómez

Lomas de Zamora, marzo 25 (AUNO):- La Plaza de Mayo comenzó a poblarse desde temprano. En los cordones de la vereda se apostaron los vendedores para ofrecer artículos de todos los rubros. Las clásicas parrillas con sus hamburguesas, gaseosas y cerveza, puestos con remeras a 170 pesos con esténcil de Néstor, Cristina y otros líderes políticos, y hasta un puesto de palos de selfies a 100 pesos. Convocatorias en tiempos de millenials

“Viva Obrera, lleve su Viva Obrera”. Lucio nadaba en el mar de convocados con sus brazos en alto y ofrecía lo que parecía una edición dominical de la revista Viva. Pero no. La revista era una producción de los trabajadores de AGR Clarín que hace dos meses tomaron la planta por los despidos. A través de ella intentaron visibilizar su conflicto y, de paso, ayudar en el sustento.

“Está 50 pesos, un poco saladita, pero es como nos estamos solventando”, explica Lucio. En la Plaza, la Plaza de Mayo, el escenario estaba montado de espalda a la Casa Rosada y, entre todos los que tomaron la posta para ser oradores, tuvieron que alertar en reiteradas ocasiones por desmayados, por un chico perdido en busca de sus padres, o hasta llegara reprender por el uso de bengalas. “Una de esas prende alguna bandera y les damos la foto que están buscando. Apaguen eso, esta es una plaza de paz”, gritaron.

“Los amigos del barrio pueden desaparecer, los cantores de radio pueden desaparecer”. A las 15 se escuchó bien fuerte el clásico Los Dinosaurios. de Charly García y apareció la columna de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Una larga lona azul cargada por manifestantes exponía las fotos de los desaparecidos y se filtraba en dirección al escenario entre los aplausos de todos. “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”, entonaron para recibirlas, como siempre.

La mixtura de discursos y cantitos fueron variados arriba del escenario como abajo. Hubo tantas referencias a la última dictadura cívico-militar y el recuerdo de sus víctimas, como al actual presidente de la Nación. Guardapolvos blancos por el reclamo docente, carteles con el rostro de Milagro Sala, remeras con el “Macri Gato”. Y hasta una bolsa de boxeo con la foto del mandatario colgada por la agrupación “Las Bases”.

En la convergencia de reclamos, se percibió un denominador común. Con carteles, remeras o grafitis, el número 30 mil fue un grito. Así lo entendieron desde “La Garganta Poderosa”, referentes del periodismo en las villas: en cada uno de sus puestos montaron un juego que consistía en hacer un bollito con alguna tapa de diario que apoyó la dictadura y embocarla en el hueco de los ceros del 30 mil. A los que acertaban (y a los que no) los premiaban con una revista gratis y un pin.

“Nosotros somos una organización que en cada 24 de marzo decidimos no marchar solamente. Preferimos venir y hacer concientización desde nuestro lugar. Tratamos de mostrar lo que surgió, lo que pasó, desde nuestra perspectiva”, definió Soledad, integrante de la agrupación que todos los años contribuye de maneras creativas al Día de la Memoria.También montaron frente al Cabildo una muestra fotográfica.

“Las historias que vas a leer acá son de desaparecidos en dictadura y en democracia. De ahí surge tratar de hacer algo distinto. Por ahí viene gente que es la primera vez que se suma y se pregunta el por qué de todo esto, y nosotros queremos mostrar un poco eso”, explicó Roque, otro miembro de La Garganta Poderosa.

AUNO 25-03-17

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