Caso Miralles: “Si la Policía hubiera sido eficiente, Santi estaría vivo”

Finalmente comenzó el juicio oral por el homicidio de Santiago Miralles, el niño que apareció muerto en 2005 en la casa de sus vecinos. Ya hubo dos suspensiones por cambios de defensa. Hay cinco acusados de haber participado del crimen, dos de manera directa. En la primera jornada declararán los familiares, que criticaron la “inacción” policial.

“Si no hubiera habido negligencias por parte de la Policía Bonaerense, hoy Santi estaría vivo”, denunció Walter Miralles, el papá del niño asesinado en 2005 cuyo cuerpo se encontró en la cámara séptica de una familia vecina, en Esteban Echeverría. A tres años de su muerte y luego de dos suspensiones, mañana (jueves 25) comenzará el juicio oral.

Santiaguito, como lo llamaban sus familiares, fue asesinando el 15 de julio de 2005, un día después de que la fuerza provincial señalara la quinta de Canning donde se encontró su cadáver como el posible lugar donde tenían secuestrado al niño de 6 años, por el que pedían un rescate de 20 mil pesos. Sin embargo, la ausencia de una orden judicial para allanar el domicilio impidió rescatar al pequeño, a 24 horas de su muerte.

Luego de tres años, el juicio oral fue retrasado porque los imputados solicitaron un nuevo abogado de oficio, ya que la letrada que les había sido asignada, Laura Díaz, no era de su confianza. Pese a la demora, Walter Miralles no se mostró disconforme porque consideró preferible retrasar el inicio antes que atravesar un cuestionamiento del proceso y del fallo final.

El cuerpo del niño fue hallado en el domicilio lindero a su casa, que cuidaba Enrique Eloy Coito Piriz y Ana Isabel Machado Vargas, los dos principales imputados. Las pericias descubrieron manchas de sangre y masa encefálica en el baño de la casa, pruebas que los señalan directamente. A la lista de acusados se suma Henry Alexander Coito Machado, uno de los hijos de la pareja, y su padrino, Abel Domínguez Farias.

A la hora de determinar los motivos del homicidio, lejos se encuentra la hipótesis de venganza por parte de los vecinos como respuesta a una denuncia que la familia de Santiaguito había hecho en su contra por el robo de un equipo de audio. Ésa fue una explicación que Miralles formuló en un primer momento por indicación de la Policía para proteger la vida de su hijo, por le cual ya habían recibido un pedido de dinero.

“Estuvimos mal asesorados. El grupo antisecuestro no estaba capacitado, como tampoco lo está en la actualidad”, denunció Miralles, en diálogo con AUNO.

El jueves 25 declararán los padres de Santiago, la abuela, la tía y la mujer que lo cuidaba, frente a los jueces Carlos Rozanski, Norberto Lorenzo y Horacio Insaurralde del Tribunal Oral en lo Criminal Federal 1 de La Plata.

Será un “momento difícil” porque habrá que “remover sentimientos íntimos”, pero resultarán elementos que podrán apoyar las pruebas contra los acusados que, según Miralles, “son suficientes” para determinar su culpabilidad.

EL CRIMEN
Fueron tres días de búsqueda incansable desde la desaparición de Santiago. Tres días en los que los Miralles recibieron llamados extorsivos que pedían dinero a cambio del pequeño de 6 años. Hasta que la Policía dio con el cuerpo, en la casa vecina.

Cuando los oficiales se plantaron delante de la quinta y llamaron al encargado, Coito Piriz, se presentó además su hijo Henry y su esposa, Ana Machado, que no pudo contener el llanto ante los oficiales.

Entonces fue el momento de mover la cámara séptica del lugar, cubierta por una losa de 321 kilos. Hizo falta cuatro personas para mover la piedra. Entonces hallaron una caja con 54 cerámicas atada con una cuerda al cuerpo de Santiaguito.

El miércoles 13 de julio de 2005 fue el último día que la familia tuvo contacto con el niño. Lo que continuó fueron los datos del horror: había sido asesinado entre las 10 y las 22 del viernes 15, apenas tres horas después de que le dieran de comer, de modo que el pequeño estaba satisfecho y relajado, sin advertir el peligro. Le luxaron un hombro y luego le apoyaron la cabeza de costado, contra el suelo y lo mataron a golpes con una maza o un objeto similar. Después, lo ocultaron en el pozo ciego. El hecho fue revelado cuando un perro de la Policía detectó el escondite, un día después de que Santiaguito fuera asesinado.

MNL-AFD
AUNO-24-09-08
locales@auno.org.ar

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