Buscan alternativas para combatir la deserción escolar

Un programa de la Fundación Uniendo Caminos combate la deserción escolar en la Villa 21 de Barracas mediante un sistema de padrinazgos que permite ayudar a las familias para que los chicos no abandonen sus estudios.
Por Favio Orellana

(AUNO-TERCER SECTOR*) Pobreza, discriminación y delincuencia son los obstáculos con los que se enfrentan los jóvenes de barrios carenciados a la hora de acceder a la educación. Mediante un programa que busca la continuidad de los chicos en edad escolar, que incluye canastas de productos de primera necesidad, ropa y útiles escolares, la Fundación Uniendo Caminos consiguió en menos de un año que 100 familias de la villa 21 de Barracas lograran que sus chicos sigan estudiando.
“En realidad nosotros no hacemos el trabajo, somos simplemente un medio que canaliza la ayuda”, explicó María Maciel, coordinadora general y una de las fundadoras de la organización. De esta manera, la ayuda llega a través de donaciones que realizan los padrinos de una familia en particular y que la fundación se encarga de distribuir en el marco del Programa Alimentario y Escolar, que funciona desde junio de 2002.
“La idea de designar un padrino por familia es para priorizar el vínculo entre ellos”, aseguró Maciel a AUNO-Tercer Sector, aunque “de acuerdo a la situación de cada familia se pueden nombrar dos”.
Actualmente 100 padrinos de las zonas de Belgrano, Palermo, Barrio Norte, Lomas de Zamora, Caballito, y, paradójicamente, “uno solo de Barracas” colaboran en el programa. El único requisito es “tener voluntad de ofrecer una mano solidaria a quien lo necesite”, indicó Maciel.
El vínculo es tan personal que la fundación organiza reuniones entre la familia y su padrino sin las cajas de ayuda de por medio. “Llevamos una carpeta personalizada donde registramos la historia de cada chico y de su grupo familiar”, aseguró la coordinadora.
La ayuda consiste en alimentos, útiles escolares y ropa para familias de bajos recursos económicos que viven dentro del barrio. Los padrinos se encargan de comprar las cajas con los distintos elementos, que tienen un valor de $20 para una familia de menos de 6 miembros, y de $35 para aquellas más numerosas. Todas deben tener hijos de entre 11 y 16 años que concurran a algún establecimiento escolar. Así y todo, “tenemos más de 50 chicos en lista de espera”.
“Cuando comenzamos, hace tres años, nos costó ser independientes porque la gente nos tenía desconfianza. Ibamos casa por casa para averiguar en qué los podíamos ayudar, estábamos muy desorganizados, todos queríamos hacer todo”, recordó Maciel. Pero luego el viento sopló a favor: “Nos pudimos organizar, la gente se dio cuenta que no teníamos otras intenciones y que los productos de las cajas eran buenos”.
En las villa 21 son muchas las necesidades, y en la fundación lo saben: “Lamentablemente solo nos podemos ocupar de que los chicos permanezcan en las escuelas. Sabemos que hay problemáticas muchos más complejas que inciden en el rendimiento escolar”, reconoció la coordinadora. Por eso este año se propusieron como objetivo lograr que la mayoría de los chicos pasen de grado, mediante un “seguimiento- acompañamiento” que trabaja en los logros y dificultades de aprendizaje de los chicos, y estimula a los padres.
La fundación hoy tiene ganas de expandirse, conseguir una casa propia en Barracas como base de operaciones, armar más redes solidarias y cumplir un sueño de máxima: “Que los jóvenes tengan un proyecto de vida”. Saben que no será fácil. Tampoco lo fue hace tres años.
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Cómo comunicarse:
Fundación Uniendo Caminos
Teléfono: 4867-4762
Página web: www.uniendocaminos.org.ar
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Revista Tercer Sector

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