Ataque al refugio Uguet Mondaca: un hecho que muestra las debilidades del sistema

Un hombre acusado por violencia de género chocó con su auto el lugar donde estaba su ex mujer. Un capítulo más de una larga historia de agresiones similar al de muchas víctimas del machismo.

Un hombre intentó derribar con su auto la pared frontal del refugio para víctimas de violencia de género Uguet Mondaca al grito de “te voy a matar, hija de puta”, con la intención de llegar a su expareja e hijos que vivían allí tras denunciarlo y escapar de él. La encargada de ese lugar ubicado en Burzaco, Teresa Fernández López, contó a AUNO la historia detrás del ataque, un relato similar al de muchas víctimas de violencia de género.

El autor de ese hecho fue Maximiliano Osorio Cardozo, quien está detenido por “resistencia y agresión a la autoridad”, y a la espera de que el Juzgado Familiar N°5 de Lomas de Zamora disponga si sigue en esa condición o si deberá utilizar una tobillera que alerte cuando se acerque a menos de nueve cuadras de su ex pareja.

Esta última posibilidad abre una serie de incógnitas sobre cuáles serán los resguardos y medidas de protección que recibirá la víctima -cuya identidad no será revelada- y que son las mismas dudas que hay detrás de cada denuncia por violencia machista.

UNA LARGA CADENA DE AGRESIONES

El ataque al Uguet Mondaca ocurrió el 8 de marzo pasado. Pero según Teresa Fernández López, ese hecho fue un eslabón más en la larga cadena de agresiones que sufrió la víctima, quien en noviembre del año pasado había denunciado los maltratos de Osorio Cardozo. Por entonces, logró que se tramitara una perimetral, la medida judicial que establece una distancia de cercanía entre la víctima y su victimario, pero cuando el violento se enteró de esto, la buscó y golpeó brutalmente.

Luego de este hecho, la mujer recurrió a un refugio de Ministro Rivadavia donde vivió por dos semanas, tiempo límite que imponía el lugar, y después se hospedó en la casa de una amiga. No obstante, Cardozo la encontró y se la llevó.

Los últimos tres meses antes de que ella llegara al Uguet Mondaca, él la mantuvo casi secuestrada con la complicidad de su familia, hasta que un día ella llevó a sus hijos a un Centro de Atención Primaria de Salud (CAPS) en Ministro Rivadavia y allí se quebró en llanto mientras le hacían preguntas sobre su situación.

Una de las médicas del lugar conocía el refugio y se puso en contacto con sus referentes para saber qué hacer en esa situación. Entre el refugio, el equipo médico del CAPS y la Comisaría de la Mujer y la Familia de Burzaco pudieron articular una solución. “Los médicos hablaron mucho con ella, o lo que pudieron, porque afuera estaba su ex suegra esperándola. Por eso tuvieron que hacer algunas recetas para justificar que estuvieran tardando tanto tiempo”, explicó Fernández López.

Otro día, acudió al CAPS con sus hijos y una mochila y los profesionales de la salud se contactaron con la comisaría para que un patrullero la fuera a buscar, la trasladara a hacer una nueva denuncia y la llevara al refugio Uguet Mondaca.

LA NOCHE DEL ATAQUE

Un mes más tarde, la noche del domingo 8 de marzo, Cardozo encontró el establecimiento e intentó derribar la pared frontal con su auto. Los policías que custodiaban el refugio quisieron bajarlo del vehículo pero él arrastró a uno de ellos con el movimiento del auto y se negó a cumplir con las órdenes.

Fernández López detalló que cuando llegó un patrullero, el violento lo chocó, recorrió unas cuadras y fue necesaria la presencia de otro móvil para detenerlo por resistencia a la autoridad, luego de que agrediera a dos oficiales mujeres que habían llegado como refuerzos.

“Quiero destacar la importancia de la seguridad en el refugio porque si no hubiese sido por eso hoy estaríamos lamentando capaz que más de una pérdida: este hombre fue con todas las intenciones de matar”, destacó la directora del refugio, Sasha Porchia.

Los delitos por los que se encuentra detenido Cardozo, resistencia a la autoridad y la agresión a las dos oficiales mujeres, son excarcelables y el juzgado debe decidir si le colocarán una tobillera que informe cuando él intente acercarse a menos de nueve cuadras de su e xpareja o si lo dejará libre sin tomar ninguna precaución.

“ESTOS RIESGOS SE PUEDEN CORRER SIEMPRE”

Fernández López consideró que “la gente todavía no entiende que salir de la violencia es un proceso, cree que la víctima vuelve porque quiere” y que el refugio intenta visibilizar la dificultad de ese proceso. De hecho, ella misma llegó al lugar como víctima de violencia de género y luego de tres años se quedó en el rol que desempeña actualmente.

Por un lado, destacó la importancia de que los refugios no impongan un límite de permanencia a las mujeres que acuden a ellos porque necesitan construir una vida normal y “ponerse fuertes porque en algún momento van a tener que enfrentar a su agresor”.

“Es muy difícil llegar a ver o escuchar a tu maltratador sin que tenga efecto sobre vos, sin sentir miedo. Por eso es necesario contar con refugios seguros sin límite de tiempo”, agregó Fernández López.

A su vez, señaló que la custodia policial permanente es esencial para que las mujeres puedan rearmar su vida sin preocuparse por sus agresores y sostuvo que resulta insuficiente la presencia policial de 6 a 23, como disponía la comisaría antes del ataque del 8 de marzo. La directora del refugio solicitó que se mantenga la custodia policial las 24 horas “porque estos riesgos se pueden correr siempre”.

EL TRABAJO DEL REFUGIO

Actualmente, siete mujeres y 14 menores viven en el refugio. Nancy Lilian Uguet lo fundó hace 18 años en su propio hogar con el objetivo de, en palabras de la encargada, “ayudar a las mujeres y que puedan dormir tranquilas como no pueden hacerlo en sus casas”.

“Es muy importante seguir en contacto con las mujeres que eligen irse del refugio, no dejarlas solas porque es cuando no ven la forma de salir”, remarcó.

El municipio de Almirante Brown solo brinda el servicio atmosférico para las instalaciones del Uguet Mondaca y un transporte para retirar las donaciones que personas realizan a las madrinas del refugio. “El municipio no colabora directamente con dinero pero si le pedimos mercadería, trae Desarrollo Social”, explicó Porchia.

El financiamiento principal proviene de colaboradores y donaciones que la madrina del refugio Marcela Morera se encarga de coordinar por Facebook en diferentes puntos del conurbano bonaerense ya que la dirección del establecimiento no se divulga por cuestiones de seguridad.

Morera reúne alimentos no perecederos, ropa y calzado de mujeres y niños, elementos que se puedan vender en una feria americana, pañales para niños, artículos de limpieza y aseo personal, útiles escolares, juguetes y ropa de cama que hace llegar a la institución.

MLH-MDY-AFD

AUNO-31-03-20

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