A diez años del regreso a Primera

Se cumple una década del último ascenso de Banfield a Primera División, en aquella final en la que derrotó a Quilmes (5-3 en el global), consagrándose campeón de la B Nacional y logrando la demorada vuelta al fútbol de los domingos. También es la máxima permanencia del “Taladro” en la categoría máxima.

Lomas de Zamora, mayo 19 (AUNO).- Hace diez años, Banfield vencía 4-2 a Quilmes en el estadio Centenario, se consagraba campeón de la temporada 2000/2001 de la B Nacional y regresaba a Primera División luego de transitar cuatro años en la segunda categoría del fútbol argentino.

Aquel mediodía del 20 de mayo de 2001 entró en la historia del club y será recordado eternamente por sus hinchas. Algunos pueden pensar que queda en un segundo plano por el rodaje del ‘Taladro’ en la última década, con participación activa en copas internacionales y hasta dándose el gustazo de ganar el Apertura 2009 y gritar campeón en las ligas mayores por primera vez en su historia. Sin embargo, ese ascenso, el último de Banfield, fue la piedra fundamental para escribir el mejor –y más prolongado- tramo de su historia en el fútbol grande.

Allá atrás en el tiempo, luego de la enésima caída, la institución estaba sumida en una profunda crisis económica, que no permitía siquiera pagar los servicios y mucho menos el sueldo a los jugadores.

En esa situación, los futbolistas, que podrían haber optado por irse en busca de nuevos horizontes, tomaron la decisión de quedarse y luchar, no bajar los brazos y unirse en pos de un interés común: el ascenso.

Pero el camino para lograr el sueño no fue sencillo, tuvo un cambio de técnico a seis fechas de comenzado el torneo, cuando la Comisión Directiva le pidió la renuncia a Oscar ‘Cachín’ Blanco, que fue reemplazado por Ramón ‘Mané’ Ponce, entonces DT de las divisiones inferiores del club que manejaba Silvio Marzolini.

A partir de ese momento, Banfield no volvió a perder y alcanzo una racha de 23 partidos invicto, pasando de ser el equipo humilde que trataba de sumar a convertirse en serio candidato, apoyado en la experiencia y el sacrificio de sus jugadores.

El arco era custodiado por Cristian Lucchetti, único jugador que fue parte tanto del ascenso de 2001 como del equipo campeón del Apertura 2009.

La defensa fue un muro que tuvo como pilares al ‘Loco’ Adrián González y a Javier Sanguinetti, único que había estado presente en el anterior ascenso a Primera, en la temporada 1992/93. En aquella segunda final contra Quilmes, luego del 2-1 en la ida en el Florencio Sola, tuvieron la compañía de Matías Raposo –aunque la mayor parte del torneo compartieron la zaga con Walter Fonseca-.

En el mediocampo resaltaba la figura omnipresente de José Luis Sánchez, ‘Garrafa’, uno de los símbolos y gran artífice de la vuelta del club del Sur del Gran Buenos Aires a Primera. Esa mañana, el crack de Laferrere tuvo la compañía de Pablo Del Río autor de uno de los tantos de la final ante el ‘Cervecero’, Cristian Leiva, Fabián Santa Cruz y Damián Giménez.

La dupla de ataque: Rubén Darío Forestello y Carlos Leeb, que se dieron el gusto de marcar un gol cada uno en la final –también habían gritado en la ida-, para terminar de componer junto con el penal acertado por ‘Garrafa’ los cuatro gritos que sellaron el resultado y le dieron tranquilidad al conjunto albiverde.

Poco les importó a los fanáticos banfileños –habían copado toda la cabecera visitante- que el partido fuera suspendido a los 43 minutos del segundo tiempo por incidentes en la tribuna local, donde los hinchas de Quilmes veían escaparse por cuarta vez consecutiva la chance de volver al fútbol grande.

Poco importó porque el partido había terminado y el ‘Taladro’ retornaba a Primera. La locura se contagiaba. De los jugadores a los hinchas y de los hinchas a los jugadores, que no paraban de llorar, saltar, cantar y abrazarse de cara a la tribuna en la que imperaba el verde y blanco.

La fiesta se traslado al ‘Lencho’ Sola para ser disfrutada por toda la parcialidad banfileña que veía su viejo y postergado sueño realizado. Los festejos se vivieron mientras los jugadores llegaban a la cancha y se intensificaron con la presencia del plantel en el campo.

Se unieron en un abrazo el plantel y la tribuna, que no paraba de corear los nombres de esos hombres que se habían convertido en héroes y quedarían para siempre en el recuerdo y en el corazón de todos.

“Ganamos un partido bárbaro. La clave del equipo fue la humildad, el trabajo y que nunca se creyó menos que nadie. Este ascenso es una locura que no se puede creer”, explicó ‘Garrafa’ Sánchez, tan desfachatado en la cancha como tímido para declarar.

“Este fue el premio al sacrificio, a la humildad y a la hombría de todo el plantel. Además, demostramos la capacidad que tenía este equipo para cumplir con el sueño de todos y estar con Banfield en primera”, subrayó el goleador Carlos Leeb.

Para los hinchas mayores se trata del recuerdo de un momento inolvidable, una alegría que aún hoy sigue vigente. Para los más jóvenes, que no lo vivieron, un poco de historia que permite conocer más la vida del club y entender por qué se disfrutan tanto los logros, que se hicieron habituales en los últimos años, pero que tanto costaron conseguir en el pasado. Hace diez años que el ‘Taladro” es de Primera.

El martes 24, a partir de las 20.30, en la sede social, se realizará una celebración en la que estará presente el cuerpo técnico y parte del plantel que obtuvo el ascenso.

AUNO 19-05-11
FT-MFV

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