Una vida en y por la política

El ex presidente fue intendente de Río Gallegos y tres veces gobernador de Santa Cruz. En 2003 llegó a la primera magistratura e impulsó reformas históricas. Supo ganarse un amplio apoyo popular y mantuvo enfrentamientos con diversos sectores económicos y políticos. Una figura controversial que durante los últimos siete años se convirtió en una pieza clave del tablero político argentino.

Lomas de Zamora, 27 de octubre (AUNO).- El ex presidente Néstor Kirchner falleció esta mañana, alrededor de las 8:30, mientras se encontraba junto a la presidenta Cristina Fernández en su casa de El Calafate, Santa Cruz. El titular del PJ murió como consecuencia de un paro cardíaco luego de haber sufrido dos episodios que debilitaron su salud. Tenía 60 años y una extensa carrera en lo público que lo llevó a convertirse, en estos últimos siete años, en el hombre fuerte de la política argentina.

Nacido en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz, el 25 de febrero de 1950, Kirchner llegó a la Presidencia el 25 de mayo de 2003, luego de que el ex jefe de Estado Carlos Menem se bajara del balotaje que ambos debían disputar. Esto hizo que el patagónico asumiera el poder con tan sólo el 22 por ciento de los votos, resultado que había logrado en primera vuelta.

No obstante, fortaleció su posición política al llevar adelante medidas orientadas principalmente a la defensa de los derechos humanos y la preservación de la memoria por los desaparecidos durante la última dictadura militar. Impulsó la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y los juicios a los represores del Proceso.

Durante su mandato, bregó por la renovación de la Corte Suprema de Justicia, entonces muy vinculada a los escándalos de la década menemista y canceló de un único pago toda la deuda de Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI) lo que permitió mayor autonomía a la hora de definir el rumbo económico del país. Logró cifras récord en cuanto a la caída de la desocupación, la pobreza y la indigencia, así como aumentos en los niveles salariales y de consumo.

Kirchner había tomado las riendas del país luego de la grave crisis social que tuvo lugar durante el gobierno de Fernando de la Rúa y el interinato de Eduardo Duhalde. Por eso, las políticas adoptadas y los resultados obtenidos por su gestión le valieron una aceptación popular que, al concluir su mandato en 2007, oscilaba entre el 50 y el 70 por ciento y le granjearon el respaldo de la CGT, parte de la CTA, diversas agrupaciones sociales de centro izquierda, organizaciones de derechos humanos y un nutrido grupo de políticos. Con ese apoyo, impulsó la candidatura presidencial de su esposa, Cristina Fernández, que ganó las elecciones de ese año por un 47 por ciento de los votos.

El ex gobernador de Santa Cruz inició su carrera política en la década de 1970, tiempo en que además conoció en la Universidad de La Plata a Cristina Fernández, con quien se casó el 9 de marzo de 1975 y tuvo dos hijos: Máximo, en 1977, y Florencia, en 1990. En plena dictadura militar, regresó con ella a Río Gallegos, donde se dedicó a la actividad privada. En 1983, con la democracia ya restituida, presidió la Caja de Previsión Social de Santa Cruz, hasta 1984, cuando el entonces gobernador Arturo Puricelli lo desplazó por diferencias en cuanto a la gestión de los aportes previsionales.

En 1986, por un escaso margen de 110 votos sobre su adversario de la UCR, fue elegido intendente de Río Galllegos. Tres años después, en elecciones legislativas, logró colocar a cuatro legisladores en la Legislatura provincial, encabezados por Cristina Fernández. El 10 de diciembre de 1991, tras haber conseguido el 30,44 por ciento de los votos, Kirchner asumió la gobernación de Santa Cruz.

Desde ese cargo, se enfrentó con fuerza al entonces ministro de Economía de la Nación, Domingo Cavallo, que esgrimía la posibilidad de retacearle fondos a Santa Cruz y también con el entonces presidente, Carlos Saúl Menem, ante la posibilidad de que los Hielos Continentales fueran considerados territorio chileno. En 1995, con el 62,09 por ciento de los sufragios, se convirtió en el primer mandatario reelecto en la provincia y resultó ratificado en 1999, cuando inició su tercer período, al imponerse con el 52,07 de los votos.

Durante la presidencia de De la Rúa, se convirtió en uno de los gobernadores opositores, muy crítico de los ajustes impulsados por la Nación. Tras la renuncia del presidente, Duhalde quiso nombrarlo jefe de Gabinete, pero el santacruceño declinó la oferta. Mantuvo diferencias con el mandatario provisional.

Sin embargo, cuando Duhalde vio truncas sus esperanzas de impulsar la candidatura presidencial de José de la Sota y Carlos Reutemann, decidió apostar por Kirchner. La ruptura definitiva entre ambos llegó luego de que el santacruceño asumiera la Presidencia y tomara distancia de las políticas diseñadas por el ex presidente interino.

Kirchner fue acusado por la oposición de manejar con mano de hierro “la caja” de la obra pública, de apañar casos de corrupción, de dominar el Consejo de la Magistratura e imponer su voluntad en el Congreso cuando gozó de mayoría parlamentaria en las dos cámaras. Esto último le valió el mote de “autoritario” por parte de sus detractores.

Si bien en 2007 llegó el turno de su esposa para gobernar el país, su actividad no menguó. Se convirtió en presidente del PJ —lo que le restó apoyo de algunas agrupaciones sociales— y articuló todas sus influencias tanto partidarias como sindicales y legislativas para apoyar la gestión de Cristina Fernández. Así, se puso al frente del arco oficialista ante el conflicto con las patronales agropecuarias por el proyecto para aumentar las retenciones, donde sufrió un traspié cuando la iniciativa fue rechazada en el Senado, por el voto “no positivo” del vicepresidente Julio Cobos.

Allí comenzó el enfrentamiento con Cobos, pero también con el Grupo Clarín, con el que mantuvo un intenso enfrentamiento hasta el día de su muerte. “¿Qué te pasa Clarín? ¿Estás nervioso?” fue la frase que inmortalizó el ex presidente en el fragor de la batalla que sostuvo contra el multimedio. Respaldó las políticas del nuevo gobierno como la implementación de la Asignación Universal por Hijo, la estatización de los fondos jubilatorios y la Ley de Medios.

Durante su mandato buscó fortalecer los vínculos con los gobiernos de la región, como Venezuela, Brasil, Bolivia y Ecuador, tarea que continuó cuando fue elegido secretario general de la UNASUR. En 2009 fue electo diputado nacional por Buenos Aires, cargo en el que sólo se desempaño para votar a favor de la Ley de matrimonio homosexual.

Pese a haber sufrido dos episodios cardíacos complicados, Kirchner continuó con su intensa actividad política hasta el último momento.

Una parte de la sociedad argentina llora a un hombre que puso en el centro de la escena a la política, la restante despide a un adversario formidable que se jugó con todo por sus convicciones.

AUNO-27-10-10
PS-LDC

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