Una historia para contar con palabras e imágenes

Descubrió la fotografía en su juventud, como mochilero en Italia. Años después fue parte de los fundadores del grupo Martín Fierro, de documentalistas. Trabajó junto a Gerardo Vallejo y Pino Solanas. El Congreso de la Nación le abrió las puertas a una de sus muestras fotográficas. Eugenio Cornacchione, una vida para contar.

Desde muy chico empezó a “buscar algo con las imágenes”. Viajó de mochilero con amigos que le hicieron notar lo especial que eran sus fotos. Fue uno de los integrantes del mítico grupo Martín Fierro, que documentó “el otro país”. En reconocimiento a su trayectoria, el Congreso nacional le prestó un espacio para exponer 150 de sus fotografías. Eugenio Cornacchione, una historia para contar.

Cornacchione nació en José Mármol, comenzó sus estudios superiores en la Facultad de Agronomía de la Universidad de La Plata, pero su interés por la fotografía desde la niñez fue más fuerte y se volcó al arte.

Después de ser mochilero viajó a Italia, donde compró su primera cámara profesional y de regreso decidió estudiar fotografía en un taller que vio en el diario “de un tal Pedro Otero de Avellaneda”, que después se enteró que era “un maestro dentro de la fotografía”.

“La fotografía se hacía más con el alma que con los ojos”, fue el mensaje que le dejó haber estudiado con este hombre que era ciego y que a pesar de su discapacidad seguía enseñando.

Con la excusa de “abrir el panorama del tema de la imagen” pasó de lo estático a querer conocer la imagen dinámica, y fue cuando decidió estudiar la carrera de dirección de cine en el Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda.

Una vez recibido se acercó al cineasta Gerardo Vallejo, con quien conformó, junto a otras personalidades, el grupo de cine Martín Fierro y realizaron, entre otros trabajos, un documental que se llamó “El otro país”, que se produjo en una “época jodida, de muchos ideales” durante el período del gobierno del ex presidente Raúl Alfonsín.

Lo que buscaban era “registrar todo lo que ocurría a 20 minutos del Obelisco” con un trabajo que, según su consideración, fue “fugaz pero muy intenso” y también “una semilla” para dar lugar a algunos programas que se transmiten actualmente y tienen un formato muy similar a lo que ellos producían.

Luego se acercó al cineasta Fernando “Pino” Solanas y se volcó políticamente al proyecto que llevaba a cabo en ese momento, “Imaginar”, con el cual proponía realizar un centro cultural en el predio donde hoy se encuentran las Galerías Pacífico.

Se quedó ligado a él, que en ese momento rodaba la película “La Nube”, y fue en este contexto donde aprendió mucho sobre puesta en escena.

Cuando se le preguntó sobre la causa que lo llevó nuevamente a su profesión anterior, la respuesta fue que “el problema en Argentina no es hacer una película, sino poder hacer la segunda”.

Y “como uno nunca se desprende del comienzo” —frase emparentada a aquella que dice que siempre se vuelve al primer amor—, fue entonces que volvió a la imagen estática, y actualmente trabaja como fotógrafo de la Municipalidad de Almirante Brown y de todos los eventos culturales que se hacen en la Casa de la Cultura.

Allí realiza uno talleres de fotografía que dicta ahí mismo porque considera que es una manera de volcar todo su conocimiento que “si no se brinda no sirve para nada”.

El último proyecto sintetiza varios de sus trabajos, se trató de una exposición que destacó los sitios históricos y los lugares más relevantes de la localidad de Almirante Brown.

Fue realizada en la sala José Luis Cabezas del Congreso Nacional desde el lunes 29 de junio hasta el jueves 15 de julio, en una exposición de entrada gratuita, con algunas visitas guiadas y charlas dadas por él mismo planeadas para los días 13 y 15 de julio.

Empezó con esta iniciativa porque “los chicos venían a buscar información del lugar donde viven y no había, o había muy poca”, ése fue el puntapié inicial para buscar una manera de que la gente del lugar empiece a “re-conocerse” a través de las fotografías.

La idea fue reflejar que “en esta sociedad pujante todavía hay alma de pueblo”, tratar de “revalorizar el tiempo pasado y el presente” desde la posición que uno puede, porque la fotografía es “el espejo de la memoria” y siempre va a “tener valor como un buen vino a medida que pasan los años”.

Pero esto es solo el principio porque “la gente se acercó y propuso cosas nuevas”, así que seguramente haya una segunda parte del proyecto con otro formato en el que estas imágenes y otras se distribuyan por las escuelas en un libro donde también haya información sobre la localidad de Almirante Brown.

PG-AFD
AUNO-23-07-10

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