Una disciplina oriental para tratar problemas de conducta

En Almirante Brown funciona un centro educacional que se ocupa de chicos con problemas de conducta a través de la psicología espiritual Bahá’i. Sus integrantes diseñaron un proyecto educativo que ya se pone en práctica en algunos colegios.

“Los problemas que hay en el mundo se desprenden de falta de educación ética y moral. Yo conozco una solución”, aseguró Lida Yazdani, fundadora de un Centro Educacional para la Paz, que funciona en Almirante Brown. Lida es una psicóloga iraní que desarrolló un programa que profundiza el trabajo en los valores y las capacidades humanas para alcanzar cambios actitudinales en “pocos meses” que fue aceptado por algunas escuelas públicas. El programa está destinado a chicos de entre 5 y 12 años y se rige bajo los fundamentos de la fe Bahá’i, nacida en Persia a fines del siglo XIX.
El programa entrelaza aspectos de la psicología y psicopedagogía con una disciplina espiritual relacionada con la enseñanza de virtudes y valores: verdad, vida, bien, justicia, amistad, tolerancia, solidaridad, libertad, igualdad y honradez; y la búsqueda del desarrollo de la capacidad humana. Estos contenidos están plasmados en un libro denominado “Danza de Virtudes” que se presenta como un “encadenamiento de virtudes con el fin de explotar una capacidad”, sintetizó Yazdani.
La metodología del programa requiere que los chicos se reúnan una vez por semana, trabajen sobre un valor en particular y luego lo ejerciten en sus casas. Así deben realizar un “servicio” primero a sí mismos, después en su hogar, luego en su barrio y finalmente en la escuela, con el fin de “crear un entretejido social solidario”.
La religión Bahá’i fue fundada en 1863 como sucesora del Babismo. “La humanidad es una sola raza que debe unificarse bajo una sociedad global”, es uno de sus mensajes. En la actualidad, sus creyentes forman una comunidad de unos 5 millones de fieles en todo el mundo con el propósito de desarrollar capacidades en beneficio de la propia vida y para el servicio de la humanidad.
Yazdani explicó que el proceso de aprendizaje del proyecto que aplica el Centro es considerado como “un trabajo en donde el protagonista es el participante”, en el cual procesa su experiencia mediante la reflexión, conceptualización y aplicación del nuevo conocimiento a través de dibujos, manualidades, actuaciones y juegos.
Horacio Russo, colaborador de Lida en la Fundación Unida, explicó que el programa presenta una “pedagogía que incluye contenidos teóricos (conceptos), procedimentales (habilidades y destrezas) y actitudinales (toma de posturas), que lo ubicaría como un proyecto educacional apto para desarrollar”.
Añadió que el programa fue diseñado por un gabinete pedagógico que trabajó sobre los “problemas de los chicos en las instituciones educativas”. Como conclusión se determinó que era necesario “rescatar algunos valores perdidos” en la sociedad tras las crisis sociales y económicas padecidas en el país durante los últimos años.
Los educadores del Centro Educacional son profesionales en psicología, educación, psicopedagogía, pintura artística y yoga que se reúnen dos horas por semana con grupos de entre 30 y 40 chicos que analizan cuentos y teatralizan personajes. Por la mañana, en el centro se llevan a cabo clases personalizadas con chicos que tienen problema de aprendizaje.
Desde la inauguración del centro, en 1992, los profesionales trataron de encontrar la manera más pedagógica y efectiva de “ayudar a la comunidad”. Hoy, 14 años después consideran que el programa necesita del “compromiso” de otros sectores para desarrollarlo.
“No necesitamos estímulos porque estamos convencidos de que el programa es correcto, sólo necesitamos compromiso para desarrollarlo. Hay que pensar cómo aplicarlo en escuelas, comedores y en la casa de cada uno”, destacó la directora del Centro.
Además de presentarlo en el Consejo Escolar, en escuelas del distrito y ponerlo en práctica en los alrededores del centro, lo enviaron a las Naciones Unidas (ONU) y sus organismos Unicef y Unesco.
Dos escuelas del municipio están vinculadas al proyecto. La número 52 de Burzaco, que envía alumnos con problemas de aprendizaje, y la 59 de Longchamps, cuya directora, Claudia Miró, preparó un proyecto para poder implementar el programa.
Miró destacó que son “sorprendentes los cambios que realizan los chicos en pocos meses” y resaltó que el programa está “muy bien armado porque toma los contenidos del eje ético y lo relaciona con la parte artística y literaria.
Asimismo, la directora armó un proyecto en la escuela para trabajar de manera conjunta con el Centro con la idea de instalarlo de inmediato, pero lamentó que no se pudiera implementar cuando uno quiere sino “cuando los inspectores disponen”. Ante la falta de respuesta comenzó con la primera etapa del proyecto que se vincula a la capacitación de los docentes. “Ojalá que la segunda etapa, los talleres con los chicos, se pueda realizar antes de fin año”.
La municipalidad de Almirante Brown reconoció hace ocho años al centro educacional como entidad de “bien público”. Para Yazdani, esto significó un respaldo para que “(nuestra actividad) no se confunda con algo religioso, porque la mayoría de los prejuicios surgen por mi nacionalidad”.

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