Un paro con piquetes que vaciaron la Capital

La medida de fuerza convocada por la CGT de Hugo Moyano y la CTA de Pablo Micheli paralizó la actividad en la Ciudad de Buenos Aires y distintos puntos del Conurbano. La presidenta Cristina Fernández pidió no hablar de “piquetes”, sino de “aprietes y amenazas”.

Lomas de Zamora, noviembre 20 (AUNO).- La Capital Federal amaneción casi vacía como consecuencia de los piquetes y cortes en distintos puntos de acceso desde provincia realizados en el marco del paro nacional convocado por la CGT de Hugo Moyano y la CTA de Pablo Micheli, en reclamo de un aumento del mínimo no imponible y la reapertura de paritarias, entre otros puntos. “No hablemos de piquetes, hablemos de aprietes y amenazas”, replicó la presidenta Cristina Kirchner, luego afrontar la primera huelga nacional conjunta de centrales obreras de los últimos nueve años.

Autopistas, trenes, subtes, camiones, bancos, hospitales, vuelos nacionales y regionales, y estaciones de servicio fueron algunos de los sectores en los que impactaron el paro general que se caracterizó por estar acompañado por cortes en los distintos accesos a la Capital Federal.

Pasado el mediodía los gremialistas desconcentraron las manifestaciones y levantaron los bloqueos que impedían la circulación en lugares como Puente Pueyrredón, las autopistas Buenos Aires-La Plata, Ricchieri, Panamericana e Illia, entre algunos.

Un aumento del mínimo no imponible al impuesto a las ganancias, un salario mínimo vital y móvil de 5 mil pesos y que los planes sociales y las jubilaciones sean igual al salario mínimo, fueron los principales reclamos. “No vamos a dejar de cortar rutas y puentes, hacer paros ni salir a la calle hasta que el Gobierno nos escuche”, manifestó Micheli, durante un acto en el puente que une la ciudad con Avellaneda.

“El paro tuvo una adhesión mucho mayor a la que imaginamos, se ha expresado en el vacío que muchos hombres y mujeres estuvieron expresando su disconformidad por la falta de respeto que tiene el gobierno nacional”, afirmó Moyano, quien calificó a la jornada como “importantísima”.

Micheli también consideró que la medida de fuerza “fue un éxito en todo el país” y se logró demostrar que “el Gobierno no controla las organizaciones sociales ni el gremialismo argentino”.

“No hablemos de piquete, hablemos de aprietes y amenazas. Me niego a decir piquete porque me acuerdo de Aníbal Verón, de la Argentina devastada y de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. No me imagino a Kosteki y Santillán viajando a Miami”, dijo la Presidenta durante un acto por el Día de la Soberanía.

Para el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, se trató más bien de “un gran piquetazo nacional”, en vez de “una huelga”. “No estamos viendo trabajadores que deciden no concurrir a sus trabajos en forma voluntaria”, añadió el funcionario en contra de la medida llevada a cabo por “un grupito de dirigentes que quieren posicionarse con algún grupo mediático”.

Algunos comerciantes que no adhirieron al paro denunciaron que debieron cerrar sus negocios ante las “amenazas” de grupos ligados al sindicalismo para que bajaran las persianas. Los dueños de distintos bares porteños, entre ellos el histórico Café Tortoni, afirmaron que “patotas supuestamente del gremio gastronómico provocaron algunos destrozos” para intimidarlos y obligarlos a finalizar la atención al público.

Sobre estos incidentes, Cristina Fernández consideró que “esos no son los dirigentes que querían Perón y Eva” y aseguró: “A mí no me corre nadie, y mucho menos con amenazas y matones”.

Otros dirigentes gremiales que apoyaron el paro nacional fueron el titular de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo; el presidente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi; y el líder de la Corriente Clasista y Combativa, Juan Carlos Alderete. Acerca de este “arco iris” de gremios, Micheli manifestó: “Tenemos diferencias, pero eso no nos impidió que nos agrupáramos para reclamar ante las políticas del Gobierno. Más allá de diferencias secundarias, nos volveremos a unir para defender los derechos de nuestros trabajadores y ciudadanos”.

En la provincia de Buenos Aires, los trabajadores de distintas dependencias oficiales enrolados en ATE, así como los judiciales pertenecientes a la Asociación Judicial Bonaerense (AJB) adhirieron al paro, al igual que los afiliados de la Asociación Sindical de Profesionales de le Salud de la Provincia de Buenos Aires (CICOP) de los 77 hospitales que sólo atendieron las guardias.

La protesta también se hizo sentir en algunas escuelas, ya que los trabajadores enrolados en la Unión de Docentes de Buenos Aires (Udocba, que responde a la CGT de Moyano), la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), la Asociación Docente de Enseñanza Media y Superior (Ademys) y el Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación (Soeme) no asistieron a sus lugares de trabajo.

El secretario general de ATE Buenos Aires, Oscar de Isasi, aseguró que el paro “fue un éxito, los cortes multitudinarios y la adhesión en territorio bonaerense contundente”.

En el interior del país, algunas capitales provinciales también sintieron los efectos de la medida de fuerza, aunque de manera variada. En Santa Fe, Córdoba y Mendoza, la atención bancaria fue casi nula, en los establecimientos sanitarios sólo funcionó la guardia, la recolección de residuos adhirió al paro, así como también hubo cortes generalizados en distintas calles principales de las ciudades.

PT-AFD
AUNO-20-11-12

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