Otra oportunidad para la Justicia

Adrián Figueroa Díaz La “Masacre de Pasco” fue para la militancia de Lomas de Zamora lo que los fusilamientos de Trelew a la de todo el país: la antesala del terrorismo de Estado desatado abiertamente a partir del golpe de 1976. En rigor, cada crimen de la furiosa Triple A fue botón de muestra de […]

Adrián Figueroa Díaz

La “Masacre de Pasco” fue para la militancia de Lomas de Zamora lo que los fusilamientos de Trelew a la de todo el país: la antesala del terrorismo de Estado desatado abiertamente a partir del golpe de 1976. En rigor, cada crimen de la furiosa Triple A fue botón de muestra de lo que ocurriría. Pero el efecto que tuvo el fusilamiento de los nueve jóvenes de Temperley tuvo, obviamente, mayor impacto en la Juventud Peronista (PJ) de la zona sur que en otras regiones. Los resguardos debieron incrementarse, lo reconocen los mismos sobrevivientes de aquella época que no cejaron.

Aquel 21 de marzo del que se cumplen 33 años, la JP lomense, hija y heredera de la vieja resistencia peronista, probó el yugo de sus antecesores que fueron víctimas del mismo modus operandi en hechos como los que encabezaron la Policía Federal de Hipólito Yrigoyen en la “Semana trágica”, la Marina durante el bombardeo a Plaza de Mayo y la Policía bonaerense en un basural de José León Suárez: fusilamientos y deliberada exposición de los cuerpos para amedrentar a las organizaciones revolucionarias y todo aquel que aspirara a integrarlas.

La conmoción que causó la “Masacre de Pasco” hizo que la conducción nacional de Montoneros dispusiera su aparato de inteligencia para investigar quiénes habían sido tanto los ejecutores como los responsables políticos. Nunca hubo pruebas, sino conjeturas que bajaron hasta las bases de la organización de la Región. Al menos cinco protagonistas de la época que dialogaron con AUNO reconocieron off the record que entre los sicarios de la Triple A hubo actores de la vida política de Lomas de Zamora, es decir que no todos los fusiladores eran meros integrantes de las fuerzas de seguridad arrendadas por José López Rega. En cuanto a las responsabilidades políticas, las hipótesis aún señalan a varios dirigentes. Tampoco hubo pruebas.

Ya con asiento en Lomas de Zamora, la Justicia nunca develó nada sobre esos asesinatos ocurrido durante la primera intendencia de Eduardo Alberto Duhalde, un año y tres días antes del golpe cívico militar más sanguinario de la historia argentina. No obstante, a partir de la decisión de la Cámara Federal que el 17 de marzo último declaró “delitos de lesa humanidad” a los cometidos por la Triple A, lo que ocurrió en la “Masacre de Pasco” ahora se escribe en presente: es una asignatura pendiente que podría rendirse, es una foja que podría escribirse, es un delito de lesa humanidad, es imprescriptible. Ya no hay excusas.

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AFD
AUNO-20-03-08
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