Los residuos de Buenos Aires presentan peligrosas concentraciones de metales pesados y material orgánico en descomposición

Los residuos sólidos urbanos (RSU) de la Ciudad de Buenos Aires sobrepasan el límite en la filtración de plomo y otros minerales pesados, que podrían contaminar el suelo y las aguas subterráneas, y presentan altos contenidos de bacterias producto de la descomposición de material orgánico que aumenta el riesgo de enfermedades infecciosas.
Por Daniela Capano

(AUNO).- Así lo afirmó el Instituto de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (IIS), que realizó una investigación en la que analizó las características y composición de los RSU para evaluar la calidad de la Gestión de los Servicios de Higiene Urbana.
El instituto, dependiente de la Universidad de Buenos Aires, analizó las determinaciones físicas (componentes y subcomponentes), químicas (composición centecimal, contenido de nutrientes, contenido energético, contenido de materia orgánica, metales pesados, compuestos tóxicos y parámetros físicos) de los RSU.
Los RSU contienen determinados compuestos con características de peligrosidad, tales como inflamabilidad, corrosividad, reactividad, toxicidad y patogenicidad. Estos componentes representan el dos por ciento del peso total de los residuos de la Ciudad de Buenos Aires.
El IIS comprobó que los RSU sobrepasan el valor límite en el lixiviado (que es la filtración de agentes contaminantes en forma de líquido a través del suelo y las napas freáticas) de plomo, elemento altamente tóxico.
También constató altos contenidos de cobre, hierro, níquel y zinc, no existiendo en el país una legislación que fije valores máximos para estos parámetros en los RSU.
De la muestra analizada se registraron 0,581 miligramos por litro lixiviado de plomo. Por cada kilo de RSU se comprobó que hay 73 miligramos (mg) de plomo; 1908 mg de hierro; 21,39 mg de niquel; 505 mg de zinc y 562 mg de cobre.
Por otro lado, observaron que los residuos orgánicos representan un 85 por ciento y que poseen altos niveles de bacterias coliformes de origen fecal y la posibilidad de re-crecimiento bacteriano. Estas condiciones son favorables para el desarrollo de microorganismos potencialmente patógenos.
Las bacterias y los microorganismos presentes en los RSU atacan la mezcla de residuos y descomponen la materia orgánica produciendo un líquido (lixiviados) que penetra en el subsuelo. Este lixiviado contiene materia orgánica parcialmente descompuesta, bacterias y subproductos formados durante la descomposición, y puede a su vez estar contaminado con otras sustancias químicas presentes en el vertedero. Si se filtra hasta las aguas subterráneas ocasiona un grave peligro.
Es importante tener en el relleno sanitario los elementos necesarios para mantener un control total de los lixiviados, estos pueden ir desde almacenamientos en lagunas para luego recircularlos con equipos de bombeo, hasta sistemas de drenaje al interior del relleno, depósitos de almacenamiento y tratamiento químico y/o biológico.
También hay que establecer un sistema de monitoreo rutinario que permita detectar y anticipar un eventual paso de líquidos a través del terreno y adoptar las medidas preventivas y correctivas que correspondan para evitar riesgos a la población, por consumo de agua de mala calidad.
AUNO 20-5-03 MAR

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