Los adultos mayores, en riesgo de desnutrición

Con frecuencia, la pérdida de peso en adultos mayores se relaciona con la edad. Sin embargo, especialistas en nutrición relacionan este síntoma con factores culturales, sociales y económicos. Recomiendan una alimentación adecuada y realizar actividad física e intelectual.

Tres de cada diez adultos mayores sufren problemas de desnutrición: a medida que pasan los años, y aun cuando presentaban sobrepeso, comienzan a perder kilos originando un cuadro que se encuentra subdiagnosticado, advierten los nutricionistas.

La mayor incidencia en problemas de peso y alimentación se da en la población de hombres y mujeres por encima de los 60 años que se encuentran hospitalizadas, que viven en hogares para personas de la tercera edad y aquellos que padecen patologías neurológicas o cáncer.

La nutricionista María Eugenia López de Neira, dijo a AUNO que “bajar de peso o comer menos, no son consecuencia natural del envejecimiento atribuibles solamente a ciertas situaciones en las que podríamos ser más vulnerables”.

La especialista puntualizó que esas circunstancias se producen “frente a alguna enfermedad que los lleva a caer en comidas aburridas y repetidas, situaciones de pérdidas, consumo de múltiples fármacos o el haber perdido la relación vincular y el hecho de encontrarse ahora comiendo solos”.

Las personas mayores de 60 años “deben continuar alimentándose correctamente para prevenir situaciones asociadas a la desnutrición, anemia, perdida de masa ósea o muscular y deterioro del sistema inmune”, continuó.

En la Argentina, según proyecciones de la Organizaciones de las Naciones Unidas, (ONU), el grupo de personas mayores de 60 años representa el 13 por ciento de la población aunque se cree que para el año 2050 esta cifra alcanzará el 25 por ciento. Mientras tanto, la misma fuente calcula que para 2020 un millón de personas tendrán más de 80 años. Estos, se supone, son los que están en mayor riesgo de desnutrición.

López Neira explicó que una buena alimentación consiste en “realizar dos comidas completas al día, incluir lácteos una vez al día, huevos o legumbres 1 a 2 veces por semana, carnes, pescados o aves, diariamente; frutas o verduras, dos veces al día; beber un vaso de agua cada dos horas, y completar con cereales, pastas, pan y galletitas.

Una buena ingesta incluye facilitar la masticación y deglución de los alimentos. Además, los médicos recomiendan realizar actividad física, controlada por un profesional, y mantener o incrementar la actividad intelectual, ejercitando la memoria, leyendo, estudiando o utilizando juegos de ingenio como pasatiempo. En la medida de lo posible, los adultos mayores deberían continuar trabajando, preferentemente en la misma actividad que cumplieron durante otras etapas de la vida.

AUNO 11-02-10 GRB EV

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