La mujer en Cien años de soledad

El escritor peruano, en su papel poco conocido de crítico literario, realiza un extenso y agudo análisis sobre esa novela de García Márquez. Entre otros temas, trata el papel de la mujer. Asegura que “el rasgo familiar dominante es la inferioridad de la mujer”.

Horacio Raúl Campos

Lomas de Zamora, mayo 24 (AUNO) – “El hombre es amo y señor del mundo, la mujer ama y señora del hogar en esta familia de corte feudal”, escribe Vargas Llosa sobre la novela Cien años de soledad, del colombiano Gabriel García Márquez.(37)

“Como la sociedad ficticia, la familia está concebida a imagen y semejanza de una institución familiar primitiva y subdesarrollada; también en ella identificamos ciertas características de un mundo preindustrial”, escribe Vargas Llosa. (37).

Después analiza también que “el rasgo familiar dominante es la inferioridad de la mujer y esta división estricta de funciones perdura los cien años de la estirpe: los varones son los miembros activos y productores, los que trabajan, se enriquecen, guerrean y se lanzan en aventuras descabelladas, en tanto que la función de las mujeres es permanecer en el hogar y ocuparse de las tareas domésticas: barrer, cocinar, fregar, bordar”(37).

El contexto del papel de la mujer en la novela está íntimamente vinculado a las transformaciones que sufre el pueblo de Macondo.

El escritor peruano detecta al menos tres cambios fundamentales de la comunidad, totalmente relacionado con los avatares de la familia Buendía.

La primera es cuando Úrsula decide realizar un movimiento, encuentra una ruta y se comunica con el mundo. Por esa ruta, a su vez, llegará la primera oleada de inmigrantes al pueblo.

La segunda, cuando es colonizada por la compañía bananera, con su lógica transformación en pueblo agroexportador o más precisamente monoexportador de bananas, la fuente de trabajo semiesclavo y de riqueza de Macondo.

El tercer período, graficado por un cataclismo, se da cuando la compañía levanta sus instalaciones y se marcha. Así pasa a ser un pueblo muerto y putrefacto porque también se han marchado los miles de forasteros atraídos por la fiebre de la producción bananera.

El escritor peruano analiza que la mujer en la novela “tiene la responsabilidad de mantener la casa en pie, funcionando, la que deciden los cambios y mejoras, como lo hace Úrsula y Renata Remedios”. (37).

Matronas

Por lo tanto, Vargas Llosa lo que hace es destacar que las mujeres –en la novela- mandan, pero dentro de la casa.

Las características con que son investidas las mujeres en Cien años de soledad no son muy diferentes de aquellas desparramadas por miles de pueblos rurales o no tanto en todas las Repúblicas de América Latina.

El peruano, que realiza un amplio y profundo análisis de esa novela dice: “Estas matronas sometidas a maridos y padres están investidas, sin embargo, de una autoridad ilimitada sobre los hijos, que no cesa cuando estos crecen, y pueden azotar en público a sus nietos maduros, como hace Úrsula con Arcadio cuando este quiere fusilar a don Apolinar Mascote”. (37)

Algo parecido y más cruel se registra cuando Fernanda del Carpio encierra su hija Meme en un convento de clausura por sus amores con Mauricio Babilonia.

Hay varias interpretaciones y también fuentes en torno a la cuestión de ‘Babilonia’ como metáfora de prostituta en tanto esa ciudad de la Antigüedad (cerca de Irak) era definida como espacio del ‘desorden’ en ese sentido.

Aparece, como ejemplo, en el Apocalipsis bíblico. Allí está puesta como la ‘madre de las prostitutas o sitio del adulterio espiritual. A principios del siglo XIII los albigenses occitanos se referían a los mandones de la Iglesia Católica como ‘la puta de Babilonia’.

Eran ‘herejes’ y por eso a mediados de 1209 y al mando de un ejército de asesinos, el legado papal Arnoldo Amalrico le puso sitio a Beziers, baluarte de los albigenses occitanos, con la exigencia de que le entregaran a doscientos de los más conocidos de esos herejes. Masacraron a todo el pueblo, dice Fernando Vallejo, en su libro _La puta de Babilonia _(2007).

Por tanto, tenemos allí lo connotado por el apellido del novio de la hija de Fernanda del Carpio.

Bibliografía

Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, Portugal, Edición Conmemorativa de la Real Academia Española, 2007. Mario Vargas Llosa realiza allí un extenso análisis de la novela bajo el título ‘Cien años de soledad. Realidad total, novela total’.

AUNO 24-05-14
HRC

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