Cómo prevenir las peores consecuencias de un ataque cerebrovascular

Especialistas de la Sociedad Argentina de Neurología advierten que la clave es la atención inmediata, para lo cual, divulgan cuáles son los síntomas que se deben tener en cuenta, Además, impulsan un proyecto de ley para la creación de centros de atención primaria especializados.

Martín Silles

“Cuando una persona tiene síntomas de que puede sufrir un ataque cerebral, es fundamental actuar con rapidez, de manera que reciba atención médica inmediata y pueda evitar así que sufra una discapacidad permanente o la muerte”, advierten especialistas de la Sociedad Argentina de Neurología (SNA), en coincidencia con el Día Mundial del Ataque Cerebral, que se conmemora hoy.

Para promover esa atención inmediata, la SNA impulsa un proyecto de ley que está a punto de ser tratado en la Comisión de Salud del senado, en el que se impulsa la creación de Centros Primarios para la Atención de Ataques Cerebrales en hospitales y clínicas de todo el país.

El ataque cerebral es la segunda causa de muerte a nivel mundial luego del infarto de miocardio y la primera causa de discapacidad permanente en adultos. En cuanto a nuestro país, se calcula que hay entre 126 y 190 mil personas afectadas por esta condición cada año, de los cuales el 30 por ciento fallece.

“Esto quiere decir que una persona sufre un accidente cerebrovascular (ACV) cada cuatro minutos” explica el Luciano Sposato, médico neurólogo, director del Centro de Stroke del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro y miembro del Grupo de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Argentina de Neurología (SNA).

El ataque cerebral, también llamado stroke, es una afección causada por la súbita pérdida de flujo sanguíneo cerebral (isquémico) o por el sangrado (hemorrágico) dentro del craneo. Cualquiera de las dos situaciones puede provocar que las neuronas se debiliten o mueran, ya que sin oxígeno las células nerviosas no pueden funcionar. Las partes del cuerpo controladas por las regiones del cerebro afectadas, consecuentemente, también dejan de funcionar.

Sposato señaló que “aprovechando el Día Nacional y Mundial del Ataque Cerebral, desde la SNA nos proponemos llevar un mensaje clave a la población: a la hora de abordar y tratar efectivamente un ataque cerebral lo fundamental es actuar rápido. ¿Y cómo se hace eso?: básicamente aprendiendo a reconocer los síntomas”.

“Como el ataque cerebral ocurre en cualquier momento, incluso si la persona está absolutamente relajada, comiendo, jugando con los hijos o mirando una película, es fundamental conocer cuáles son sus síntomas principales para poder actuar en forma rápida y eficaz”, advirtió el especialista.

Por eso, añadió Sposato, quien acompañe a la persona que está sufriendo un ataque “debe comunicarse inmediatamente con el servicio de emergencias y hacerle saber a la operadora que se trata de un ‘código rojo’, es decir una situación de suma urgencia, para que la ambulancia llegue en el menor tiempo posible y el paciente ingrese al centro médico dentro de lo que se llama ‘Ventana Terapéutica’. Este plazo corresponde a las tres horas totales desde ocurrido el evento, en las cuales más herramientas tenemos para actuar”, añadió Sposato.

Según información de la Sociedad Neurológica Argentina, si se está junto a una persona que ha sufrido un ataque cerebral lo primero que debe hacerse es acostarlo con un almohadón o varias almohadas, asegurándose de que evitar que se caiga. La persona debe permanecer sobre uno de sus costados para evitar que la saliva o un eventual vómito se dirijan a la vía respiratoria.

Inmediatamente —siempre según la SNA—se debe llamar al servicio de emergencias aclarando al operador que la persona ha sufrido un ataque cerebral, lo que constituye una emergencia neurológica y requiere el envío de una ambulancia con código rojo.

Sobre los síntomas de esta patología, los médicos Guadalupe Bruera, Tomás Sánchez Coleman y el propio Sposato, explicaron que “la debilidad o el adormecimiento de un brazo, una pierna o la mitad de la cara; la confusión y dificultad para hablar, entender o expresar una idea; la pérdida del equilibrio; los problemas para ver, generalmente, con un solo ojo y el intenso dolor de cabeza son los cinco principales signos de alarma.”

“Todos ellos aparecen en forma súbita, en la mayoría de los casos de un solo lado del cuerpo y pueden estar acompañados por el incremento de la presión arterial y la temperatura corporal” explicó Bruera.

“En cualquier caso, hasta que llegue el equipo médico y dado que aun sospechando no podemos saber qué les esta pasando a la persona que está con nosotros es importantísimo no administrarle ningún tipo de fármaco, ni siquiera un anticoagulante que podemos tener en nuestra casa, así como también procurar que no se duerma y ubicarlo de costado por si llegara a producirse un vómito”, precisó Sánchez Coleman.

Con respecto al tratamiento del cuadro, “en muchos casos comienza en la ambulancia porque no hay tiempo para perder, su duración dependerá de la evolución del paciente y no termina cuando el paciente está estable, ni cuando es dado de alta. Afortunadamente, cuando se trata de la recuperación, no tenemos techo, esto quiere decir que siempre se puede hacer un poco más”, informó Bruera, integrante de la SNA y del equipo del Hospital Eva Perón de la Ciudad de Rosario.

“Lo que se hace por el paciente en los primeros siete días de ocurrido el ataque cerebral repercute en términos de disminución del riesgo de mortalidad y aumento de la calidad de vida en los próximos 10 años”, concluyó Sposato.

La SNA promueve la sanción de una Ley Nacional de Ataques Cerebrales con el objetivo de disminuir la incidencia, mortalidad y secuelas de esta patología en la población argentina. La propuesta, que contempla la creación de un Programa Nacional que será administrado y ejecutado por el ministerio de Salud de la Nación, con el asesoramiento de la SNA, se encuentra próximo a tratarse en las comisiones de Salud y Presupuesto del Senado.

Según Sposato, uno de los autores del proyecto, la ley pretende que se tomen medidas concretas para prevenir el número de ataques y disminuir de esa manera el número de personas que sufren discapacidades, con su consiguiente impacto económico en el sistema de salud.

“La idea de la ley es que se creen Centros Primarios de Ataques Cerebrales, donde deben ser llevados los pacientes que estén sufriendo este problema porque tienen que recibir atención rápida”, explicó Sposato. Los Centros Primarios, según el proyecto, contarán con una gama de servicios, equipos e infraestructura para brindar prevención, diagnóstico y tratamiento a los pacientes. La idea es que estos Centros sean seleccionados entre los distintos hospitales, clínicas y/o sanatorios privados en cada provincia y en la ciudad de Buenos Aires.

“Como no todos los hospitales tienen este servicio, la idea es que el Estado pueda utilizar la gran cantidad de tomógrafos o resonadores que hay en los distintos centros privados pagando solo por el estudio realizado, pero con esto se mejoraría el diagnóstico y la vida posterior de los pacientes”, detalló el especialista. El proyecto plantea también la realización de campañas educativas para prevenir la enfermedad, reconocer los síntomas y los factores de riesgo.

Los Centros Primarios de Atención han sido puestos en práctica con éxito en países centrales, donde se logró disminuir la mortalidad e incapacidad permanente por ataques cerebrales en un 20 por ciento.

“Otro punto importante el proyecto es que, en los casos de pacientes que tuvieron un ataque y quedan con consecuencias, los tratamientos posteriores sean cubiertos en su totalidad como sucede hoy con otras enfermedades que requieren un tratamiento permanente como la diabetes o la epilepsia”.

Entre los factores de riesgo que pueden ser controlados, el más frecuente es la hipertensión arterial, que se presenta en casi el ochenta por ciento de los pacientes que tienen un ataque en nuestro país, en tanto que el 22 por ciento de los que sufren esta afección son diabéticos.

También el alcoholismo tiene una estrecha relación con el riesgo de sufrir hemorragias cerebrales y el tabaquismo aumenta entre un cincuenta y un setenta por ciento las posibilidades de tener un ACV, con un riesgo mayor en las mujeres.

Entre los factores no controlables se encuentras la edad (el riesgo se duplica a partir de los 55 años), el género (es mayor en los hombres) y la herencia.

AUNO 29-10-09 MS EV

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