“Como cantor no debo estar con el poder político, sino con la gente”

Así lo definió el músico que participó en un recital durante la víspera del décimo aniversario de la Masacre de Avellaneda. Destacó que las personas que intervienen en espacios de opinión deben mantenerse “independientes” del gobierno y cuestionó la “fragmentación” del campo popular. En la lucha, Darío Santillán y Maximiliano Kosteki son “ejemplos a seguir”.

Noelia Leiva

Lomas de Zamora, junio 27 (AUNO).- De rojo y con un mate en la mano: dos símbolos que resumen la impronta del cantautor santiagueño Raly Barrionuevo. Así subió al escenario desde donde se reclamó el juicio a los responsables políticos del asesinato de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, a diez años del trágico 26 de junio de 2002 y una semana de que los autores materiales comenzaran a gozar de un régimen penal flexible. En esa década, “algunas personas siguieron en lucha constante, pero también hubo mucha fragmentación” en las organizaciones sociales, cuestionó el intérprete, quien reflexionó sobre el rol del artista y la consolidación de la militancia “desde abajo”.

Su visita a Avellaneda en la víspera del aniversario reforzó el reconocimiento a las víctimas de la represión que repite en sus letras. “No soy nadie para criticar, pero creo que como cantor no debo estar con ningún poder político, tengo que estar con la gente”, le explicó a AUNO, y deslizó su crítica a los referentes del campo popular que asumieron “cargos en el gobierno”.

¿Qué rescata de Kosteki y Santillán?
-Que eran chicos comprometidísimos, incluso Maxi, que se había incorporado a la lucha hacía menos tiempo. Nos mostraron que nosotros también podemos llegar a ese lugar, cada uno en la suya, desde sus posibilidades, pero apuntar a eso. Creo que son el ejemplo a seguir.

En el recital mencionó que compuso su chacarera “El activista”, donde menciona a ambos militantes, en 2002 ¿Cómo fue el proceso de elaboración?
-Fue muy loco porque para escribirla me fui al monte dos semanas, en un lugar donde no había ningún tipo de comunicación. Era la casa de unos compañeros del Movimiento Campesino (de Santiago del Estero, Mocase). Ahí me recluí para terminar algunas canciones que tenía a medio hacer y esa me salió enterita, iba sólo con la música. Y cuando me fui del monte me di cuenta de que había pasado esto. No lo sabía pero de alguna forma sí tuvo que ver, por ejemplo cuando dice “soy el costado rojo en tu calle”, por la calle del poderoso; o cuando habla del activismo y de la lucha. Creí que de alguna forma me había llegado, fue algo muy fuerte. Estaba en un lugar que también era de organización, que se encuentra totalmente aislado, que no tiene más comunicación que salir del lugar y hacer muchos kilómetros. Para mí, “El activista” simbolizaba al campesino, por eso digo “lucha y trabajo”. O al colimba de Malvinas, que partió sin saber qué guerra lo esperaba. También fue un poco autobiográfica, tal vez de manera ambiciosa, al decir que soy “un activista de la conciencia”, pero eso es lo que hay que tratar de generar con los músicos que escriben canciones sociales.

Desde esas semanas en el monte hasta hoy, ¿pudo observar cambios en el terreno social?

-Algunos sí. Uno se encuentra con personas que siguen en lucha constante, pero también hay mucha fragmentación (en los frentes identificados con la izquierda). Eso está más que claro. Hay gente que empezó a ocupar cargos públicos en el Gobierno y el poder político se metió mucho en el movimiento. Pero el (Frente Popular) Darío Santillán y algunos otros se mantienen de forma independiente.

¿Cree que esa actitud es la correcta?
-A mí me consuela mucho saber que existen compañeros que siguen por la misma senda, más allá de las discusiones que haya. Es lo que rescato. No soy nadie para criticar, pero creo que como cantor no debo estar con ningún poder político, tengo que estar con la gente.

¿Cuál es su mirada sobre otros espacios de opinión que toman postura a favor o en contra del oficialismo, como los medios de comunicación?
-Me parece que el periodismo tiene que hacer lo mismo (NR: permanecer “independiente”). La militancia debe ir lejos del poder, tiene que hacerse desde abajo. Cada uno tiene su lugar. No me puedo meter en la piel de nadie, pero trato de ir por ese lado.

Entonces, si tuviera que darle un consejo a los jóvenes que integran movimientos sociales o partidarios, ¿cuál sería?
-No puedo aconsejar a nadie porque estoy aprendiendo. Participo, me meto en las movidas… Creo que eso es parte de cada uno, es muy difícil generalizarlo. Pero ver que hay compañeros que están presentes y no claudican hace sentir que se construye un cambio.

MNL–AFD
AUNO-27-06-2012

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