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ENTREVISTA A VICTOR HEREDIA

"Hoy se puede hablar de un Estado presente"

Con 45 años de trayectoria, el cantautor presentó el viernes su nuevo CD. En una entrevista exclusiva, repasa los dramáticos días en que fue perseguido y censurado; su compromiso con los derechos humanos; el modelo que impulsa el gobierno y la participación de los jóvenes.

Víctor Heredia

En los albores del otoño, con hojas que comienzan a caer y con días que son menos luminosos, la antigua casona de Víctor Heredia, en el barrio de Palermo, parece el espacio ideal para una charla extensa, que permite transitar pos varios temas. Allí, el cantautor popular, que hoy tiene 66 años y cinco hijos, recibió a El Cruce para hablar de su último disco, “Algún día”, lanzado a fines de marzo, editado a cuatro años de su último trabajo; pero también de los vaivenes de su profesión, en 45 años de trayectoria. “Las problemáticas más preocupantes que me tocaron vivir fueron las dictaduras”, dice el músico, quien siempre deja entrever en sus letras su compromiso con los derechos humanos.

También se refirió al reciente nombramiento del cardenal Jorge Bergoglio como Papa, a su relación con la Iglesia Católica y a la controversia que generó en el ámbito eclesiástico su obra conceptual “Taki Ongoy”, que abordaba la Conquista de América desde la mirada de los pueblos originarios.

-¿Qué representa este nuevo disco?
-Todo disco recién salido del horno te genera expectativas. Lo que representa tiene que ver con la etapa en la que compuse cada una de las canciones. Es un álbum que armé en los últimos dos o tres años. Allí hay letras referidas a las Islas Malvinas, también hay dos canciones que relatan historias de pareja, además de “Canción censurada” que intenta contar en un guiño, cómo intenté en algún momento, durante la última dictadura militar, esquivar la censura. Siento que este disco me compromete con mi propio espíritu, ya que aporta una mirada sobre nuestra realidad, sobre nosotros mismos, que es sincera y auténtica.

-¿Por qué lleva el nombre Algún Día?
-Se llama Algún día porque el contenido de la canción que lleva ese mismo título se refiere a la posibilidad de que nos desembaracemos en algún momento de este peso que tenemos con nuestra historia reciente, tan trágica en relación a los torturados, a los detenidos, a los desaparecidos durante la última dictadura, para que Argentina alcance la altura con la que siempre hemos soñado los que militábamos por la democracia que tenemos hoy. Lo que nos ha sucedido como argentinos no tiene por qué pararnos. Obviamente, quienes apoyamos un modelo y un proyecto popular, como el actual, lo entendemos, pero hay sectores en la Argentina que esto no lo comprenden y creen que este país puede despegar y desarrollarse sin esa memoria, sin esa justicia, sin aclarar determinados sucesos. Me parece que eso no va a suceder jamás porque, justamente, quienes intentan parar este proyecto son aliados, cómplices o por lo menos, acompañan con un guiño la idea de que hay un pasado al que todavía se puede volver, que fue mejor que este presente, cuando la realidad nos está indicando a todos algo completamente distinto.

-¿Qué similitudes o diferencias existen con “Ciudadano”, el trabajo discográfico anterior editado en 2009?
-Es muy diferente. Este es un trabajo que hemos hecho junto con mi banda. Francisco “Panchi” Quesada, en guitarras, hizo los arreglos pensando en que lo vamos a tocar en vivo y que tiene que sonar de determinada manera. También participaron Ricardo Zielinski en bajo, Gustavo López en batería, Gabino Fernández en teclados y saxo, y “Babú” Cerviño en teclados. Además de Daniel Homer, Fernando Nurnberg, Luis Gurevich y Lito Vitale, quienes fueron invitados en algunos de los temas.

-¿Cuáles son los temas más significativos de este disco?
-“Algún día“, “Canción censurada” y “Breve historia de Las Malvinas”. Por ejemplo, esta última es una canción casi infantil donde le cuento a mi hijo de once años cuál es la razón por la que los argentinos decimos que Las Malvinas son nuestras, ya que no lo tenía muy claro y me preguntaba: ¿Por qué decimos que son nuestras si ahí viven ingleses? Por su parte, “Canción censurada”, habla de la falta de libertad de expresión durante los años setenta. En ese momento, los conciertos los prohibían o había amenazas de bomba como, por ejemplo, en el teatro De la Cova o en el Argentino de La Plata, es decir, fue realmente complicado. Uno en aquella época tenía que seguir viviendo, trataba de escribir canciones que no tuvieran que ver con lo que pasaba alrededor, pero yo no pude hacer eso. Siempre tuve una mirada de opinión sobre lo que sucedía. Después, hay dos canciones de amor muy bellas en este trabajo que tienen el contenido de la historia de mi generación, una de ellas es “Cenizas de ayer”, y otra “Parece que la fiesta terminó”, ambas tienen que ver con situaciones de pareja.

-En el momento de componer ¿qué lo inspira escribir letras comprometidas?
-Tengo el hábito de escribir, esa es mi mejor inspiración. Tengo esta carrera, esta profesión, ¿qué puedo inventar sobre eso?, nada. Hay algunas cosas que me parecen interesantes, desde el punto de vista artístico, soy un tipo que escribe compulsivamente. Todos los cantautores abrazamos esta profesión como compositores porque tenemos ese hábito (el de escribir) que es maravilloso; algunos dicen que es un hobby, otros un hábito o una profesión. En especial no me inspira ninguna otra cosa más que la realidad, lo cotidiano, el día a día.

-Luego de la presentación de “Algún día” ¿Cómo continuará con su gira?
-El 14 de abril me estoy yendo a Entre Ríos, el 19 inicio junto a León Gieco y el “Tano” Piero una gira de seis o siete conciertos por América Latina, con actuaciones en Colombia, Venezuela y Ecuador. También, seguramente, haremos alguna presentación en Rosario, Córdoba o Mendoza, pero aún no están confirmadas las fechas.

-“El viejo Matías”, “Todavía cantamos”, “Sobreviviendo” y “Aquellos soldaditos de plomo”, son canciones muy solicitadas en sus conciertos. ¿Cuál es la más apreciada por usted y qué sensación le genera al interpretarla?
-No puedo elegir una. Nombraste cuatro canciones muy fuertes, creo que siempre las canto y me parecen nuevas. “El Viejo Matías” porque fue el primer gran éxito discográfico, la canción que me dio a conocer a un público masivo cuando yo era muy jovencito, con apenas 21 años. Las otras tres porque representan un segmento muy fuerte en nuestra historia: “Todavía Cantamos” dedicada a la lucha de las Madres de Plaza de Mayo, y “Sobreviviendo” o “Aquellos Soldaditos de Plomo”, que están escritas en plena dictadura y fueron editadas poco tiempo después al igual que “Informe de la Situación”. Todas ellas son canciones de catarsis, tienen contenidos muy fuertes.

-Haciendo un balance de su carrera desde aquel reconocimiento con el premio “Revelación juvenil” en el festival de Cosquín 1967 con la zamba “Para cobrar altura”. ¿Qué cambios hubo en su estilo musical?
-En los inicios me asociaron con el folklore. Pero ya en el primer disco (Gritando esperanzas) se ve que hay un despegue desde lo que era el folklore tradicional hacia el pop, el rock o el beat, que en ese momento como ciudadano de esta capital empecé a escuchar cuando era adolescente. El cambio fue paulatino y tenía que ver con el enriquecimiento personal a nivel musical e intelectual. Como arranqué en esta carrera siendo muy joven no sabía cómo decir que “no” a determinadas presiones de la compañía discográfica, que me vistieron casi de folklorista, pero en realidad, yo quería tocar otra cosa. Por eso me enojé, me fui y dije: “Esto no es lo que yo quiero hacer”, y grabé “El viejo Matías” con una banda eléctrica, mucho más apoyado en lo que era la fusión entre el beat, el pop, algunas cosas de rock y folklore.

-¿Lleva un registro de la cantidad de canciones compuestas a lo largo de su carrera? -Eso lo lleva la editorial. A veces me asusto porque me mandan las fichas con las canciones que tengo que firmar y son más de 400, es tremendo. Si me pidieras que te dijera sobre qué tratan todas ellas ni me acuerdo, al igual que se las va olvidando la gente.

*-¿A qué edad empezó a componer? *
-Desde muy chico. Para mí escribir es una necesidad de sacar las cosas de encima con una hoja en blanco adelante, por ahí me comunico muy bien con esa parte mía.

-En los ’70 usted fue militante en el Partido Comunista. ¿Cómo fue esa etapa, por qué se produjo su alejamiento?
-La militancia fue concreta, yo fui dirigente en el Sindicato de Músicos y llegué a militar en el partido hasta el año 1978, cuando tuve serias disidencias con lo que planteaba en ese momento la organización y me distancié. Yo seguí siendo marxista-leninista, ellos no sé. (Se ríe)

-El cantautor Víctor Jara fue militante del PC chileno y también reconocido como un cantante de protesta. ¿Cree que su asesinato por parte de las fuerzas represivas del gobierno de Augusto Pinochet marcó un antes y un después para los artistas latinoamericanos?
-A Víctor (Jara) lo asesinaron en 1973 y la dictadura argentina comenzó en 1976 aún cuando la Triple A empezó a finales de 1974 con la aparición de José López Rega como figura de gran poder dentro de la política nacional. Como era joven tenía la sensación de que nada me iba a pasar y menos aún siendo un artista. Me preguntaba por qué había zafado, por qué me había salvado. Tomando en cuenta aquellos hechos tan dolorosos, como la dudosa muerte del poeta Pablo Neruda, opositor al gobierno dictatorial de Pinochet y el asesinato de Jara, comprendí que ambos denunciaron el régimen. Aquí, la dictadura militar quería ocultar lo que sucedía bajo el famoso eslogan “Los argentinos somos derechos y humanos”. Con todo esto, advertí que quizás la muerte de Víctor había sido un alerta para los genocidas argentinos porque en Chile hicieron desaparecer gente muy importante. Entonces, tocar a algún artista era realmente denunciar que en la Argentina, efectivamente, había desaparecidos, detenidos políticos y torturados como se estaba denunciando en gran parte del mundo. Así que creo que eso nos salvó la vida, más allá de algunos sustos que nos llevábamos, las persecuciones, las censuras, la imposibilidad de trabajar, las cartas amenazantes y los llamados telefónicos.

-¿Cómo le impactaban esas amenazas?
-A nivel personal lo primero que pensás es en tu hijo, tu familia, en la gente que querés, tratás de alejarte o alejarlos lo más posible del tema. Asumí dos exilios frente al recrudecimiento de esas amenazas y al peligro cierto de que pudiera suceder algo en mi casa o contra mi persona que involucrara a mi familia. Me fui a España en 1978, regresé a los pocos meses y volví a salir del país en 1980, pero esta vez a Italia.

-¿Por qué decidió regresar del exilio?
-Estaba mi madre sola, mi sobrina y mis hijos, eran muchas las razones por las cuales tenía que volver y cuestiones que resolver, como el sostén familiar, la economía. Por otra parte, había una expectativa interna en los artistas que era poner el pie para que la puerta no se cerrara del todo, esa era la idea y militábamos en la medida en que las circunstancias lo permitían.

-¿Cómo se manejaba con las grabaciones?
-Era muy difícil, la compañía muy discretamente me pidió que grabara un disco en 1980 en España, que aquí casi no salió; hablaba entre líneas, trataba de sugerir pero algunas de las canciones pero me las bocharon porque era imposible pasarlas, como “Informe de la situación”. Estaba escrita desde hacía dos años en España en homenaje a los desaparecidos durante la última dictadura militar. La pude grabar recién en 1982.

-*A iniciarse la última dictadura desapareció su hermana y su cuñado. ¿Qué significó aquello para usted y su familia?*
-Fue una sorpresa para nosotros, porque independientemente de que sabíamos de la militancia de María Cristina en la docencia, no teníamos idea de que tuviera algún otro tipo de conexión que la pusiera tan en peligro para que le suceda lo que le ocurrió. Así que fue un golpe realmente muy duro.

*-¿Y cómo fue la búsqueda? *
-Primero presentamos un hábeas corpus, luego indagamos en los lugares que nosotros sospechábamos que eran centros de detención o, al menos, así nos lo habían indicado: la Escuela Militar de El Palomar, Campo de Mayo, el Batallón de Infantería 601 de Mar del Plata y el Edificio Libertador, lugares a los que entré con la foto de mi hermana y de su pareja Claudio Nicolás Grandi para poder encontrarlos. La búsqueda duró dos años, desde 1976 a 1978. Cristina estaba embarazada de casi cinco meses, desapareció junto a su marido, al poco tiempo falleció mi padre, así que en la familia nos deben cuatro. Además, estoy buscando a mi sobrino o sobrina desaparecida.

-¿Hubo novedades en la búsqueda de su hermana y su cuñado?
-En este momento presentamos una querella al juez Daniel Rafecas, que está al frente del Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 3, en relación a una denuncia que presentó un soldado conscripto de aquella época, la cual señala a quienes pudieran ser los posibles culpables y deberían estar presos.

-¿Cuál es su relación con el actual gobierno y qué cambios nota en los últimos diez años?
-Estoy muy cercano y afín a una enorme cantidad de cosas que se han hecho a favor de las mayorías; el tema de la educación me parece sustantivo, la inclusión social en este ámbito me parece extraordinaria, las asignaciones familiares abren la puerta para chicos que de otra manera no podrían acceder jamás a un colegio; el aumento en las jubilaciones, el hecho de haber pagado la deuda que teníamos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), para sacarnos esa espada de Damocles y de opinión falaz que pesaba sobre nosotros, me parece sustancial. La mirada que tiene este modelo en relación a lo que debiera ser me parece extraordinaria.

-¿Existe mayor participación de los jóvenes en la política a partir de la gestión de Nésto Kirchner?
-Diría que los jóvenes participan por primera vez masivamente después de la dictadura. Durante mucho tiempo hubo miedo en los padres de mi generación en relación a si los hijos debían o no participar políticamente con algún partido. Lo que dejó la dictadura fue realmente un estigma de temor muy fuerte, que ha sido superado a partir de 2003 y que en los últimos tiempos ha convocado a miles de jóvenes, no sólo a los universitarios sino también a los trabajadores. En las universidades la actividad estudiantil lleva al debate político y a una toma de posición. Pero fuera de estos espacios eso no sucedía y hoy sucede, hay muchos chicos que se intelectualizan, se enriquecen personalmente a raíz de su militancia, que es lo mejor que le puede pasar a un país; independientemente de cuál sea la postura ideológica que cada uno de ellos tome o asuma, porque no necesariamente tienen que ser kirchneristas. Acá hay una cantidad muy interesante de partidos, algunos de ellos progresistas y otros que perdieron su progresismo, pero considero que lo van a ganar con la incorporación de nuevos jóvenes. Es importante la diversidad y la posibilidad de que existan varios partidos progresistas para que uno pueda debatir, enriquecerse, crecer y hacer análisis sobre lo que queremos para el país.

*-¿Qué asignaturas pendientes tiene este gobierno? *
-Creo que faltan un montón de cosas por hacer que están sobre el tapete y que tienen que ver con el mejoramiento de todo lo que venimos hablando. Se ha tomado al toro por las astas en distintas cuestiones que son fundamentales para la Argentina. En salud se han hecho avances extraordinarios, por ejemplo, hoy el PAMI es un lugar de refugio, de consuelo, de recuperación en salud de muchísimos ancianos y esto antes no existía. Ni hablar de la inclusión social en el tema de educación. Yo no llamaría a ninguna de éstas asignaturas pendientes, sino me pondría en la vereda de enfrente. Creo que se está caminando en ese sentido. Considero que se ha avanzado en muchos sectores y hay que seguir mejorando estas cuestiones con el paso de tiempo y con menos palos en la rueda. Hoy se puede hablar de un estado presente.

-*¿Cómo definiría a las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo?*
-Ellas son la columna vertebral de esta democracia. Es sustancial lo que han hecho, el ejemplo que nos han dado en todo sentido, porque ellas han sido la voz cantante de un pueblo que no sabía por dónde empezar a defenderse y buscar (a los desaparecidos). Ellas defendieron su lucha sin ningún temor y son un modelo a seguir.

-¿Cómo ve en la actualidad el enfoque, tanto a nivel nacional como internacional, en el abordaje de los derechos humanos?
-El avance ha sido sustancial. Tanto el ejemplo que dieron las Abuelas en la recuperación de los nietos, y las Madres, en la exposición constante de una problemática y el pedido de justicia sobre quienes han sido considerados criminales de lesa humanidad. Los derechos humanos subsisten en la conciencia de muchísimas personas en el continente americano y de los gobernantes, merced al trabajo que han hecho estos dos organismos.

-Usted ha participado en varios conciertos solidarios. ¿Qué problemática a nivel nacional lo movilizó más?
-Las problemáticas más preocupantes que me tocaron vivir fueron las dictaduras y todas ellas fueron superadas con el amor, el sacrificio, la militancia, el esfuerzo y el dolor de todo un pueblo.

AUNO 11-04-13 SA-LA/EV

*Nota publicada en la revista El Cruce de abril

ENTREVISTA

Ana María Giunta, la integración y el trabajo solidario

La actriz, también asistente social, lidera desde hace 20 años un taller de arte para personas con discapacidad y en riesgo. Y apunta a la integración: “Todo igualito te tranquiliza, lo diferente no: lo tengo en experiencia propia”, expresó a AUNO-Tercer Sector.

Ana María Giunta y algunos de sus alumnos.

La reconocida actriz argentina Ana María Giunta dirige desde hace 19 años los “Talleres de arte para la vida: `Todos en Yunta`”, un espacio donde cerca de 50 chicos, jóvenes y adultos con discapacidades mentales, psiquiátricas y motoras, así como personas con problemáticas sociales y convencionales se integran utilizando el arte.

En una casona ubicada en Saavedra al 100, en el corazón porteño, Giunta recibió a AUNO-Tercer Sector y, aunque su estado de salud no le permite estar al ciento por ciento, expresó en una charla amena: “Los talleres son mi vida”. También son un disparador de potencialidades en la formación de las personas en sus tres facetas: “cuerpo, mente y mapeo emocional”

Hace casi dos décadas, en medio de una difícil situación económica, Giunta –que es también asistente social- descubrió que la ayuda que se da, de algún modo, retorna. El contacto con una madre que buscaba clases de teatro para su hijo derivó en la formación de un grupo con otras siete. Y en la improvisación de un seminario de teatro que iba a durar tres meses y ya va por los 19 años.

¿En qué momento comenzaste a trabajar en actividades apuntadas a chicos o adultos especiales, o que eran parte de algún tipo de problemática?

Tendría que remontarme a la adolescencia, porque cuando apenas tenía 12 años realicé mi primer voluntariado en un hogar de niñas huérfanas que era dirigido por monjas, cercano al Parque General San Martín, en la provincia de Mendoza. Fui también a varios talleres de actividad diferenciada para personas con discapacidad. Es decir que, nací con esa vocación de servicio para dedicarme a trabajar con los grupos más vulnerables, mientras estudiaba arte escénico, declamación, música y pintura. Empecé y terminé la carrera de asistente social porque fue lo que siempre quise hacer. Hace más de 20 años, recuerdo que vino una chica a hacerme una entrevista para el diario Tiempo de Integración –dedicado a la discapacidad- y me hizo preguntas sólo como una actriz conocida sobre la discapacidad y la discriminación, y cuando el director de esa publicación leyó la nota quedó sorprendido sobre mis conocimientos en el tema y quiso conocerme. Además, la nota llegó a manos de Guillermo Frugoni Rey, el entonces subsecretario de Derechos Humanos, me convocó a charlar con él y me dijo que “en el área de discapacidad no tenía ningún asesor”, lo que me dejó sorprendida. Y fue así como empecé a trabajar allí ad honoren, lo que me permitió conocer muchas madres, y a sus pequeños. Eran tiempos difíciles, realizábamos charlas y hasta hacíamos bailes para juntar fondos y que los chicos pudieran hacer lo que más les gustaba, actuar.

¿Por qué el taller lleva ese nombre?

Es un taller pero en vez de autos, de personas. Integrados porque trabajamos con personas de 2 a 100 años que presentan todo tipo de problemáticas: personas solas de la tercera edad, enfermos terminales, con VIH/Sida, adictos, chicos en situación de calle, quienes tienen alguna discapacidad –mental, motora, psiquiátrica, psicológica o neurológica-, junto a convencionales, porque creo profundamente en la integración. Aquí hacemos arte para la vida, porque sirve para el día a día.

¿Con qué talleres cuentan?

Tenemos varias disciplinas: teatro, expresión corporal, plástica, diferentes tipos de danza, clown, terapia corporal, destreza y lo que llamaría musicoterapia. Por ejemplo, en las clases de música contamos con distintos instrumentos hechos por los chicos como pezuñeros, maracas, bombos, bombines, panderetas, castañuelas y toc tocs. Ellos van eligiendo los que les gustan y les enseñamos también a hacer pequeños golpecitos en algunas partes de su cuerpo para mostrarles como suena.

¿Cada una de las clases sigue una línea de trabajo estipulada?

No, a mí me hace muy feliz improvisar las clases, lo que llamo en mi método “repentismo”. Es decir, no le digo al profesor el día que va a dar la clase, ellos tienen que venir siempre y no les digo qué temas van a dar. Además, todos hacemos todas las actividades del taller, más allá de que a algunos chicos o adultos les interese alguna más que otra. Todos tenemos que bailar, manejar nuestro cuerpo, nuestra mente, aprender a pensar y mover nuestros sentimientos. Los sábados por la mañana damos talleres de arte para niños y adolescentes especiales y por la tarde para jóvenes y adultos especiales, y en la semana otros tantos.

¿Profesionales de qué áreas de trabajo asisten a la entidad?

Tenemos profesores de música, de plástica, de teatro, psicólogos y psicólogos sociales, profes de lúdica, de danza, de gym bailando, psicomotricistas, de educación especial y un profesor de clown. Todos ellos son voluntarios de la institución.

¿Qué finalidad cree que tiene el arte en cada uno de los chicos, adolescentes o adultos que llegan a formar parte de los talleres?

Es estimulador, un disparador de potencialidades. Soy una enamorada del arte. Me gusta inventar, crear, y auque mi dificultad motora no me permita estar parada o bailar, les monto las coreografías. Trabajo mucho en la actitud en el escenario, cómo mover el cuerpo, la cabeza. Salen espectáculos muy lindos. Trabajo con un método personal, que divido por tríadas, es decir, tomo a la persona en sus tres partes: mente, cuerpo y mapeo emocional, y trabajo en esos tres puntos. Después otra tríada se divide en la persona, el taller con todos sus profesores y la familia. Y la última tríada es amor, disciplina y trabajo. Sin amor no podés hacer esta tarea; sin disciplina, ninguna. Les enseño sus derechos, les enseño a ser personas, les enseño el derecho inalienable que tienen ellos a la cultura y al arte. Frente a muchas cuestiones personales que me plantean los chicos, también les enseño sexualidad. Aquí el error de los padres es creer que tienen ángeles alados y no los tienen, son personas que sienten como cualquiera.

¿Las clases se dividen de acuerdo a la dificultad que pueda presentar cada persona en particular o se trata de realizar un trabajo unificado?

Trabajan todos en conjunto y cada uno da lo que puede dar. Y aquí hay una parte del método que se llama “Arte y parte”. Por ejemplo, si yo soy la profesor de teatro y vos la profesora de educación física, vos hacés también teatro y viceversa. Todos los voluntarios intervienen en las actividades del otro voluntario. Después se hacen crónicas donde mediante la observación se hacen críticas, donde decís lo que ves en el compañero que tuvo un error, para poder mejorarlo. No trato patologías, trato personas. A los convencionales los integro con los chicos discapacitados. En el teatro del Globo desfilan juntos, lo que hay que tratar es de lograr que convivan porque el mundo está hecho para todos.

¿Qué tan importante es el trabajo mancomunado entre profesionales y las familias de los chicos que presentan alguna discapacidad o problemática en particular?

Es muy importante. Con las familias trabajo solamente yo. Porque a mi criterio, muchos padres son muy manipuladores, entonces yo tengo una personalidad muy fuerte para decir lo que considero que le hará mejor al chico. Muchos padres no están de acuerdo con mi método porque los dejo ser libres a los chicos. Recuerdo que con un padre me peleé y hasta le dije: “Dejá de joder a tu hijo, dejalo ser libre porque vos te vas a morir y ¿qué va a ser de tu hijo?”. Hay que darle la mayor libertad posible para que pueda sobrevivir en esta jungla. Hablo sencillo para que me entienda, sin papeles ni enciclopedias en el medio. Muchas veces las personas discapacitadas son el emergente del grupo familiar. Y hay padres que reaccionan muy mal cuando los ven caminar a sus hijos, otros padres que entran en celos conmigo. Porque si al chico antes lo vestías, le dabas de comer y lo tenías como una marmota sentada en la mesa y de pronto el muchacho empieza a decir “háblenme a mí, háblenme a mí”, los padres creen que está peor.

¿Como definirías la discapacidad?

Es una perogrullada, porque todos somos diferentes. Decir que alguien tiene capacidades diferentes no me parece lo más adecuado, ya que todos las tenemos. Entonces te diría, en todo caso, que lo que hay en ese individuo es una parte de su capacidad disminuida que no le permite un handicap como el otro. Es decir, si tomamos a quien presenta alguna discapacidad mental, concluimos que no tiene el mismo nivel mental que cualquier otra persona, sino disminuido. Pero no podemos decir capacidades diferentes, sí capacidades que no pueden rendir un handicap para estar dentro de lo que sería lo normal. Tengo una idea muy de vanguardia sobre la discapacidad que es desdramatizar que “pobrecito, no va”, “que es una cruz”, ninguna de esas cuestiones. Es decir, asumir que es tu hijo y que lo vas a amar como a cualquier otro también dejándolo ser.

¿Por qué motivo crees que muchas personas discriminan?

Por miedo. La gente tiene miedo a lo desconocido. Por ejemplo, la oveja negra se destaca como cosa mala, y a la persona diferente de la familia la llaman así, como si ser negro fuera malo, distintivo. Discriminan porque es diferente y entonces deja de masificar. Todo igualito te tranquiliza, lo diferente no. Lo tengo en experiencia propia, nací siendo diferente. Mi familia era muy ortodoxa, convencional, católica y yo nací así, metía miedo con mi forma de ser. Desde joven, a los 14 años apoyaba la causa de los homosexuales. Mi mamá pobrecita se murió teniéndoles terror a los discapacitados, no sé porqué y me decía que me iba a `enfermar`. Sin embargo, mi vocación de servicio era como podría ser cualquier otra. Discutía con muchas personas que habían estudiado la carrera de asistente social como una extensión de la beneficencia, es decir, el ´yo te doy`, pero no desde el amor. No se metían en los ranchos, no le iban a dar besos a los chicos que tuvieran la cara llena de mocos. Muchas hacían ostentación de la guita que tenían y eso me enojaba mucho.

Los chicos tienen, seguramente, dentro de los talleres el espacio para charlar con usted y así poder expresar sus inquietudes. ¿Qué necesidades concretas te plantean?

Me dicen de manera constante: “Mi mamá y mi papá no me escuchan. Ellos quieren que haga lo que ellos desean”. Esta no es una institución impersonal, es un lugar familiar. Funciono como una mamá que te abraza, te mima, te cada a pedos, que te da educación y que escucha sus problemas. Por ejemplo, a las chicas discapacitadas mentales les hago hacer un desfile de modas y les digo: “Poné música, sacá la perra que hay en vos, porque con actitud todo es posible”. Además, antes de largar cada función que presentamos siempre les digo unas palabras, apretando el puño: “¡Lo vamos a lograr, carajo!. En definitiva hay que tratar a todos por lo que son, personas.

Más allá de una casa propia para salir de esta sede que tienen en comodato, pero sólo hasta junio ¿Qué es lo que necesita de forma inmediata la asociación?

Se ha roto la fotocopiadora. Los profesores y los chicos en vez de trabajar con libros lo hacen con fotocopias. Necesitaría también una filmadora, instrumentos musicales, un equipo de sonido, y hasta la ropa es bienvenida. Por ahí hay cosas que pasan de moda y yo las necesito para el teatro. Toda ayuda aquí es bienvenida.

¿Qué esperás para el futuro? ¿Cuál es el mayor anhelo que tiene para la asociación que forjó hace ya casi 20 años?

Primero que continúe y segundo, la idea de formar lo suficiente bien a algunas personas para que cuando yo me vaya esto no muera. Más que nunca lo he pensado ahora cuando estuve muy grave, tenía mucho miedo. Pero ya he dejado un semillero grande que está trabajando en otras instituciones y eso me hace feliz. Estos talleres son mi vida.

Cómo contactarse:

Todos en Yunta
Saavedra 138
4953-8255
todosenyunta@yahoo.es

Donaciones en Sociales de la UNLZ

Lomas de Zamora, abril 8 (AUNO).- El Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales de UNLZ leva adelante una campaña de recolección de donaciones, en esa casa de estudios destinados a los vecinos que sufrieron las consecuencias del temporal en la ciudad de La Plata.

El viernes y sábado pasado ya fueron enviados algunos camiones a la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata con los elementos juntados hasta ese momento, entre los que había alimentos no perecederos, colchones, medicamentos, ropa y elementos de higiene.

Según señalaron a AUNO las autoridades del Centro de Estudiantes, “la recolección de elementos se realiza desde el miércoles y continuarán durante toda la semana”.

Quienes quieran colaborar puede traer los elementos a la sede de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Juan XXIII y Camino de Cintura.

AUNO 08-04-13 MS EV

AVELLANEDA

Otra vez el rock en una masiva expresión de solidaridad

Más de siete mil personas participaron del concierto solidario que se llevó a cabo ayer en Avellaneda, donde se lograron reunir más de 100 toneladas de mercadería destinada a las víctimas del temporal en La Plata. León Gieco y Caudio Gabis, junto a otros legendarios músicos del rock argentino, partiparon del recital, junto a la Orquesta Sinfónica de Avellaneda.

Avellaneda

Lomas de Zamora, abril 8 (AUNO.- La masiva expresión de solidaridad con las víctimas del temporal en La Plata tuvo una de sus máximas expresiones ayer en Avellaneda, donde más de siete mil pesonas se acercaron a llevar sus donaciones y a participar de un histórico concierto de rock, que protagonizaron los músicos León Gieco, Claudio Gabis, Alejandro Medina y Rodolfo García, ente otros.

El incesante aporte de vecinos de la zona sur del conurbano y también de Capital Federal, logró recolectar más de 100 toneladas de elementos con los que se llenaron seis inmensos camiones que partieron con destino a La Plata.

Los asistentes, además de colaborar con los damnificados, tuvieron el privilegio de escuchar un ensamble entre músicos de rock de distintas generaciones y la Orquesta Sinfónica de Avellaneda, que en el cierre del concierto interpretaron un clásico del rock argentino, el mítico “Avellaneda Blues”.

En rigor, el concierto organizado por la Municipalidad de Avellaneda, estaba previsto como celebración del 161 aniversario de ese municipio. Pero la magnitud de la tragedia ocurrida en La Plata el último 2 de abril, hizo que, por iniciativa de los músicos, lo que era un festejo se convirtió en un inmenso acto solidario.

De esa manera, al igual que después del 2 de abril de 1982, y de otras tantas situaciones de emergencias que vivió el país, los músicos de rock expresaron su solidaridad sumándose de esa manera a las masiva participación popular

El concierto empezó con puntualidad, a las 19, en un escenario montado en la Plaza Alsina, sobre la avenida Mitre, en el centro de la ciudad. El primero en subir fue León Gieco, quien –según sus propia definición— actuó como “telonero”. El cantautor interpretó sus ya clásicos temas “Cinco siglos igual”, “La Memoria” y “Carito”, y cerró su participación con “La Cigarra”, de Maria Elena Walsh,

Luego fue el turno de Claudio Gabis, el ex guitarrista del grupo Manal, uno de los pioneros del rock argentino, quien toco temas con su grupo y luego invitó a su ex compañero del mítico trío, el bajista Alejandro Medina; a Rodolfo García, ex baterista de Almendra; a Ciro Fogliatta, ex tecladista de Los Gatos, y Kubero Díaz, ex guitarrista de la Cofradía de la Flor Solar.

Ese verdadero seleccionado de glorias del rock interpretó, además de los recordados temas de Manal, como “Jugo de tomate” y “Una casa con diez pinos”, otros cládicos como el “Rock de la mujer perdida”, de Los gatos, y “Desconfío”, de Pappo.

También participaron de la iniciativa las cantantes Claudia Puyó y Laura Liss; Ricardo Tapia, vocalista de La Mississippi; los tecladistas Leo Sujatovich (ex Spinetta Jade) y Juan Gurevich; Antonio Ibars, Jorge Senno, Ricardo Ozan, Frans Banfield, Josué Marchi, Gustavo Villegas, Marcos Lenn, Claudio Kleiman y Adrián Lattes

“Hoy pudimos ver familias enteras, incluso con niños ayudando, lo cual no es un dato menor porque son esas generaciones las que quizá recuerden, ya de grandes, que en su infancia escucharon cantar a un señor llamado León Gieco, en una avenida Mitre poblada de sillas de plástico blancas”, destacó el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, quien siguió el concierto desde la primera fila.

AUNO 08-04-13 EV

LANUS

Una placa que evoca el pasado de la ex Campomar

En una de las paredes de la ex fábrica fue colocada una placa que identifica a ese lugar como un ex centro clandestino de detención durante la dictadura. Buscan así difundir la iniciativa para investigar el alcance de la ya comprobada actividad militar en el predio.

Placa Campomar

Lomas de Zamora, abril 8 (AUNO).- La Comisión de Vecinos de Lanús por Memoria, Verdad y Justicia colocó una placa sobre una de las paredes del predio de la ex fábrica Campomar en la que identifican al lugar como “Centro clandestino de detención” durante la última dictadura cívico-militar. La acción fue hecha en el marco de la iniciativa vecinal para que la Justicia investigue los hechos ocurridos en esas hectáreas, que fueron testimoniados en la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata.

La placa colocada el fin de semana pasado en una de las paredes cercanas al portón de ingreso reza la leyenda: “24 de marzo 1976–2013. Ex fábrica Campomar centro clandestino de detención”, cuyo diseño está acompañado por el icónico pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo. El objetivo es difundir la iniciativa y lograr que más testigos aporten su relato.

A mediados de 2012, la presidenta Cristina Fernández anunció un emprendimiento inmobiliario en la ex textil, lo que alertó a los vecinos que dijeron haber visto actividad militar en el predio durante los años de plomo. Testimonios sobre descenso de helicópteros, tiros y hasta la aparición de dos cráneos con orificios de bala fueron el puntapié inicial para que la Justicia determinara que era necesario investigar.

A pesar de que el tribunal platense dictó una medida de no innovar para que se preserve el predio y de que Gendarmería realizara un rastreo con un georradar, los vecinos aseguraron que la investigación “sigue sin avanzar” y se corre el riesgo de que las edificaciones que aún se mantienen en pie sean derrumbadas para poder construir los bloques de departamentos planificados por la empresa Electroingeniería.

En cuanto a la actuación judicial, la Comisión vecinal aún aguarda que la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata decida si acepta o no como querellante a un ex detenido-desaparecido que testimonió que pasó parte de su secuestro en Campomar, donde fue torturado y sufrió un simulacro de fusilamiento.

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