Casa Garrahan: una partida que no llega

En la Casa Garrahan todavía esperan que se revea el veto a una partida de 500.000 pesos que había aprobado el Congreso por unanimidad. La negativa impedirá ampliar las instalaciones ante la creciente demanda proveniente de los chicos más humildes del interior del país que se atienden en los hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires.

Por Silvia Marchant

(AUNO-Tercer Sector*) Desde distintos rincones del país se acercan niños al Hospital Garrahan arrastrando graves patologías y el estigma de la pobreza. Los acompañan sus padres, quienes desesperados por la salud de sus hijos darían hasta sus vidas. Pero eso no basta. La Casa Garrahan es para ellos un consuelo, un lugar donde podrán vivir hasta que el tratamiento médico termine. Pero sucede que son demasiados los chicos y pocas las habitaciones. El sueño de la ampliación del edificio fue abofeteado por el Poder Ejecutivo, en diciembre, cuando vetó un subsidio que estaba incluido en la Ley de Presupuesto Nacional 2004. Aún así se presentó un pedido de revisión y la Cámara de Diputados lo estudiará, una vez más.
El subsidio en cuestión consiste en una partida de 500.000 pesos para construir diez habitaciones en la Casa Garrahan, que permitiría alojar a un número mayor de niños. El proyecto, presentado en septiembre de 2003 en el Congreso de la Nación por la senadora por San Juan Nancy Avelín, había sido aprobado e incorporado al presupuesto nacional por la Cámara de Diputados y por el Senado, pero fue vetado por el Poder Ejecutivo. Ahora, otra vez, tendrá que hacer el mismo recorrido. Con la salvedad de que si se aprueba en Diputados y en el Senado, ya no existe posibilidad de veto, según señaló a AUNO el secretario del bloque de la Cruzada Renovadora, Manuel González Río.
El proyecto fue compactado en el artículo 81 que formaba parte del presupuesto nacional 2004 hasta que llegó al Ejecutivo, en diciembre último. La directora de la Fundación Garrahan, Silvia Kassab, detalló a esta agencia que en diciembre y en febrero pasado solicitó al Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y a la Presidencia, explicación sobre cuáles fueron los fundamentos que determinaron el rechazo del subsidio. Y hasta ahora no hubo respuesta.
“La capacidad no alcanza para la cantidad de niños que necesitan ser alojados porque sus padres no cuentan con los recursos necesarios para hospedarse en un hotel. Por eso, insistimos en que el subsidio sea aprobado, porque de esa manera vamos a poder tener más habitaciones y podremos beneficiar a más chicos que están en situación difícil”, resaltó Kassab. Sin embargo, y más allá de todo, aunque estén lejos de sus casas y de sus hermanos, los chicos que están alojados en la Casa festejaron el aniversario de la entrega del terreno de casi 2 mil metros cuadrados, cedido en 1994 por el gobierno porteño.
“La casa dispone de varios servicios: en habitaciones individuales se alojan 30 chicos con sus mamás, quienes reciben comida y elementos de higiene”, describe Kassab. El requisito es que vivan a más de 100 kilómetros de Buenos Aires y que se compruebe la falta de cobertura de seguridad social. La edad tampoco es impedimento. “Los médicos son quienes derivan a los chicos y si ellos consideran enviar a un recién nacido o a uno de 16 años, nosotros los recibimos”, aclara.
Los pacientes que son tratados en el hospital presentan distintas patologías, algunas muy complejas. Vienen con sus padres desde las provincias donde son derivados por falta de infraestructura hospitalaria y llegan tanto al Garrahan, a la Casa Cuna como al Gutiérrez, y sólo algunos de ellos se instalan en la Casa Garrahan, ubicada en Pichincha 1731, Capital Federal para dirigirse a los hospitales diariamente a realizar el tratamiento.
Allí las madres son las encargadas de cocinar y cuentan con el asesoramiento de una nutricionista. Y los niños disponen de una sala de juegos, computación y lectura y quienes están en condiciones concurren a la escuela. La fundación Garrahan se ocupa de obtener los recursos para mantener la casa, desde padrinazgos, eventos sociales y culturales, donaciones, programa de reciclado de papel, edición de libros científicos y videos de educación para la salud.
Son muchos los “pacientitos”, como los llama Kassab, que esperan un lugar en la Casa y sus situaciones no son las mejores. Ellos no llegan a pasear, ni a hacer nuevos amigos, ni a conocer la Capital, tampoco a pelear por una habitación; llegan a pelear por sus vidas.
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Cómo comunicarse:
Fundación Garrahan
Teléfono 011 4941-1333 / 1276
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*Agencia Universitaria de Noticias y Opinión
Revista Tercer Sector

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