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LOMAS DE ZAMORA

Valeria Lois: "La actuación es una vocación muy arriesgada"

Fecha de publicación: 8 junio, 2018

La mujer puerca, fenómeno del off porteño, se podrá ver mañana en el Teatro de las Nobles Bestias. La actriz protagoniza este unipersonal escrito por Santiago Loza y con dirección de Lisandro Rodríguez.

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Lomas de Zamora, junio 08 (AUNO).- Una huérfana oriunda de un pueblo, una criatura que no la pasó bien en toda su vida viene a Temperley este fin de semana. Es La mujer puerca, quien vivió su vida a pleno para conseguir la santidad pero no lo logró. Así se llama el unipersonal que protagoniza Valeria Lois, con dirección de Lisandro Rodríguez, que se verá en el Teatro de las Nobles Bestias. La obra “tiene sentido por cosas latentes y actuales”, cuenta la actriz a AUNO.

Durante una hora, el personaje despliega anécdotas vinculadas a la religión y la sexualidad, entre otras temáticas. “Es mundana, terrenal. El deseo de beatitud no conjuga con su ser”, cuentan sus creadores. “La puerca muestra el sufrimiento de la mujer, claro e injusto”, expresó Lois, que el 13 de junio estará en la vigilia del debate histórico por la despenalización del aborto. La obra, escrita por Santiago Loza, estrenó en 2012 en la sala Elefante y mañana estará presente con dos únicas funciones en el teatro ubicado en 14 de julio 142, en la localidad lomense, a las 20.30 y 22.

Lois es una actriz surgida de las tablas independientes. Su carrera se divide entre el teatro, la televisión y el cine. Compartió pantalla con Adrián Suar en Guapas, en 2017 participó de la película El futuro que se viene, de Constanza Novick, y actualmente está preparando una obra junto al director Mariano Tanconi Blanco (_La vida extraordinaria_).

—¿Cómo llegó La mujer puerca a tu vida?
—_(Silencio)_ Upa… me mandó un mail Lisandro (Rodríguez) contándome que trabajaba a la par de Santiago (Loza). Santiago escribía y él (Rodríguez) dirigía muchas de sus obras. Me comentaron que tenían este texto y habían pensado que quizá me interesaba hacerlo. Lo leí y me pareció una genialidad. Le dije que sí, que probemos juntos y ahí empezó el proceso de la puerca.

—¿Cómo preparás los personajes?
—A partir de un encuentro con un director y distintos estímulos. En conjunto con el director hay distintas propuestas que van ganando para ver qué características tienen estos personajes. Qué es lo que dicen y por dónde están.

—¿Y en el caso de la puerca?
—El vestuario ayudó mucho. El armado y la esencia de este personaje viene de afuera hacia adentro. La psiquis fue pensar cómo está vestida, dónde está, cómo son sus objetos. Desde ahí fuimos armando al personaje.

—La polera rosa chicle es muy particular. ¿Vos usaste o usás polera en lo cotidiano?
—Había una polera en mi casa porque alguien la había comprado, supongo que mi mamá. Nunca la usé pero la fui trasladando a mis distintas casas. Desde la de mi mamá, luego a mi departamento de soltera y después al lugar al que me fui a vivir con mi pareja. Siempre estuvo ahí, en un momento era esa ropa que uno tiene para la batalla y no sabe en qué situación usarla, pero que no termina de descartar. Esa polera armó un poco la esencia del personaje. De la polera pasamos al jean, a la zapatilla y pasó de ser la enfermera que imaginamos a una mujer vestida con esa ropa, que no necesariamente le queda bien y la favorece; es como lo que encontró o lo que le dieron.

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—La mujer puerca vive en soledad. ¿Cómo trabajás la soledad?
—No es que la trabaje, es la realidad del unipersonal. No hay chance de estar con otro. En principio pensé que podía llegar a padecerla más de lo que la padezco. Se disfruta estar ahí solo, no es tan terrible como sentía que podía ser. Lo disfruto, la paso bien, siento el vértigo y la responsabilidad, por supuesto. Pero es un lugar placentero, el vértigo y la responsabilidad son cosas lindas para un actor y las tengo encima a la hora de trabajar.

—¿Por qué es lindo el vértigo?
—Porque la actuación es una vocación muy arriesgada, de mucha incertidumbre, de muchas palabras que pueden dar miedo. Que dan emociones fuertes y lindas. Estás todo el tiempo pensando en tirarte a la pileta, en arriesgar. En vivir cosas nuevas y diferentes. Despedirte de lo que ya tenés y pasar a otra cosa. Aquello que puede ser muy intenso para un día cotidiano, los actores lo tenemos a mano.

—¿_La mujer puerca_ fue un desafío?
—Seguro. Claro que sí. Tiene la particularidad de ser mi primer unipersonal y tiene algo de especial porque venía de hacer muchos años de teatro independiente y autogestivo. Esta obra trascendió un poco esa sensación de lo independiente, de lo minúsculo, de que era para pocos. La vio mucha gente que no sólo viene del teatro.

—La puerca es una huérfana que busca un amor no correspondido. ¿Buscaste el amor en instituciones u otras personas?
—He buscado el amor, he querido y he amado. Una quiere que la quieran todo el tiempo. Los actores ni te cuento. Queremos que la gente nos quiera todo el tiempo. Que nos reconozca. Que valore lo que hacemos.

—¿Y en la religión?
—No soy católica y no busqué el amor en ninguna religión o creencia. Me considero alguien que busca el amor entre las personas cercanas y también por qué no el amor del público.

—¿Pensás que la puerca puede encontrar el amor?
—Creo que no. Es un personaje y persona que está alejada. No sé cuál es la respuesta que a ella la pueda calmar. Es un interrogante raro porque el personaje tiene un devenir. Así como está la puerca y una la ve es como va por la vida. Yo no sé si lo que ella busca se encontrará en algún momento.

—La obra se estrenó hace cinco años. Teniendo en cuenta el surgimiento del movimiento Ni una menos, ¿creés que se resignificó?
—Por supuesto. Hace tiempo que la puerca sigue teniendo sentido por cosas más latentes y actuales, por el movimiento Ni Una Menos y (la lucha por la despenalización de) el aborto. Mujeres que no pueden decidir sobre su vida, sus deseos y sobre sus realidades. Mujeres sometidas a distintas reglas y normas que pensaron los hombres y pensó la sociedad en general. El lugar adonde se puso a las mujeres. Parcialmente algunos de nosotros estamos pudiendo pensar de otra manera. La puerca muestra el sufrimiento de la mujer, claro e injusto.

—¿ Las mujeres nos vamos a resignificar?
—Yo creo que sí, que lo estamos logrando. Cada una tiene sus batallas. Es un momento de mucha unión, de mucha comprensión, de mucha claridad que antes no nos atrevíamos a pensar y que ahora nos está despejando muchas cosas. Es un momento fundante para todas las mujeres y para cómo cada una puede tejer y construir a su alrededor un hilo de compresión y sororidad para estar más juntas, claras, plantadas, felices y seguras de nuestras palabras.

AUNO-08-06-2018
KEC-MDY

Última modificación: 8 de junio de 2018 a las 19:50
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