Inauguraron una panadería como sostén de un hogar para discapacitados en Cañuelas

Los responsables del Hogar Santa María del Rosario abrieron el comercio en esa localidad bonaerense para pagar sueldos y comprar medicamentos. La panadería es atendida por algunos de los 17 chicos que viven en el hogar.

Un grupo de discapacitados del Hogar Santa María del Rosario inauguró una panadería en la ciudad bonaerense de Cañuelas con el objetivo de recaudar fondos para abonar el sueldo de los médicos que tratan sus enfermedades y comprar remedios para todos los residentes, ya que no cuentan con obra social. Pese a que reciben una ayuda mensual de 500 pesos de parte del Estado por cada uno de los chicos, el dinero no alcanza para todas las necesidades.

En el Hogar Trabajo y Progreso Santa María del Rosario viven 17 chicos con discapacidades mentales y físicas que hasta la inauguración del emprendimiento sólo se dedicaban a trabajar en un taller de panadería en el predio del hogar. A través de esta actividad, ellos aprendieron a elaborar panificados que vendían en los negocios de la zona y en algunos supermercados.

Como tuvieron éxito en las ventas, la coordinadora del hogar, Natalia Soggiu, y sus colaboradores inauguraron la panadería con un nombre que sintetiza su significado: “Luz de Esperanza”.

El día del comienzo de la actividad, pudo verse a los chicos del hogar listos para recibir a los clientes, con el delantal puesto y respetando las normas de higiene. Diego, Jorge, Mimi fueron los encargados de atender a las personas. Otros, como Nadia, Juan, Pablo y Manuel, estuvieron en el taller elaborando pizzas, biscochuelos, pastafrolas, pan y facturas. Todos en un clima de emoción por el proyecto y sin descanso hasta las 13, hora en la que cerró el negocio.

Observando todo se encontraba Soggiu, quien aseguró que desarrollaron el plan “por una necesidad económica y porque es favorable para el desarrollo mental de los chicos”. Además comentó que el hogar se caracteriza por “no tener un límite de edad para recibir internos”.

“La mayoría de las organizaciones sólo aceptan menores de 21 años y luego los derivan a megainstituciones como el hospital Moyano o el Borda, según corresponda”, indicó.

El trabajo del hogar consiste en asistir a los enfermos tanto en lo afectivo como en lo psicológico. Los internos necesitan medicación permanente, además de pañales y medicamentos psicofármacos. “Los chicos no tienen obra social, el hogar se maneja con el hospital de La Plata en caso de que no pueda resolver la emergencia el médico de la institución”, explicó la coordinadora del hogar. Y añadió: “Recibimos una ayuda del Estado de 500 pesos mensuales por cada chico, con eso hay que cubrir los medicamentos, alimentos, vestimenta y el sueldo de los profesionales”.

En la institución trabajan ocho personas que permanecen en el hogar durante todo el día porque los internos necesitan atención permanente. Algunos se relevan durante la noche porque el hogar no tiene posibilidad de contratar más gente debido al escaso presupuesto con el que cuentan.

La coordinadora también comentó que el objetivo de la institución es “tratar de que los chicos puedan insertarse en la sociedad, porque muchos de ellos cuentan con posibilidades para hacerlo”. Además, puntualizó que “seis de los 17 chicos concurren a un taller protegido de Cañuelas, APIAT, donde aprenden varias actividades, como la carpintería, que funcionan como herramientas con las que trabajarán cuando egresen del hogar”.

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