Fierros viejos que parten desde los empedrados de Adrogué

Se largó el Primer Gran Premio Nacional de Baquet, que unirá la ciudad cabecera del partido de Almirante Brown con Rosario. En la competencia, participarán autos fabricados entre 1918 y 1945. La organización está a cargo del Club de Amigos de Automóviles Argentinos (CAdeAA).

Lomas de Zamora, 04 de noviembre (AUNO) Más de 40 autos históricos de todo el país coparon la Plaza Brown de Adrogué para la largada del Primer Gran Premio Nacional de Baquet que unirá las ciudades de Adrogué y Rosario. “Esta competencia nos remonta a la historia de nuestro país, a aquellas primeras carreras que eran casi como una conquista al desierto porque transcurrían por campos abiertos”, analizó durante el discurso de apertura el intendente comunal, Darío Giustozzi.

En el acto previo a la largada, estuvo junto al intendente su padre, Carlos “El Loco” Giustozzi, corredor del torneo Turismo Carretera (TC) en la década del ’80. “Cuando era chiquito mi papá me llevaba a mí adentro de su auto”, recordó el titular del Ejecutivo de Almirante Brown, que además aseguró que en su familia llevan “los fierros en la sangre”.

La carrera, que concluirá el domingo, es organizada por el Club de Amigos de Automóviles Argentinos (CAdeAA), en homenaje al mítico corredor de TC Ernesto Hilario Blanco.

El recorrido incluirá una primera etapa hasta la ciudad de Salto, provincia de Buenos Aires, se reanudará mañana hacia Pergamino, y concluirá en el Monumento a la Bandera de Rosario, en horas de la tarde.

“Estamos llevando adelante un nuevo sueño”, aseguró en diálogo con* AUNO* el presidente del CAdeAA, Carlos Comba. “Estos sueños sólo se pueden llevar a cabo con el apoyo de amigos y familiares, pero en especial con la ayuda de personas como el intendente (Darío) Giustozzi, que nos da la oportunidad de hacer un torneo como éste”, destacó, Comba.

Antes de la largada de esta competencia, que se correrá por calles de tierra “para rememorar los caminos históricos que dieron inicio al TC”, Comba invitó al jefe comunal a dar una vuelta en el REO, el legendario auto con el que Hilario E. Blanco salió campeón en 1937, en el primer torneo argentino creado por la Comisión Deportiva Automovilística, entidad que por entonces regía los destinos de las competencias automovilísticas de Argentina.

“A todos los que nos gustan los autos, y que hemos corrido, nos gusta estar al volante. Lamentablemente, esta vez me tocó ir de acompañante”, sostuvo Giustozzi, que además contó que el domingo pasado, durante la carrera de TC que tuvo lugar en la ciudad de La Plata, hubo una recorrida de autos históricos campeones antes de la final del torneo y su padre manejó la coupe Dodge GTX, de Roberto José Mouras.

“La verdad fue muy lindo, pero hubo que pararlo, porque más que pasear quería correr. Quien gusta de los fierros le gusta acelerar”, señaló.

En relación a este tema, en una entrevista exclusiva de este medio, Carlos Giustozzi aseguró: “El domingo anduve con Darío como copiloto en La Plata, no te puedo reproducir las palabras que me decía, porque no le gustó mucho que fuéramos tan rápido”.

“Creo que esta carrera va a ser la más divertida que vamos a correr, porque es la primera vez que lo hacemos por calles de tierra”, consideró a esta agencia Ricardo Zeziola, dueño de un Ford T modelo 1924 que por 1951 perteneció al corredor cordobés Juan Pairetti.

Entre los 40 autos que participaron de esta carrera, se podían encontrar varios modelos de Ford T, el más antiguo de 1918, un Moon de 1928, un Cadillac de 1928 y otro de 1948.

AUNO-04-11-11
YSV-LDC

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