El poder de la palabra y la educación, según Claudia Piñeiro

La escritora brindará una charla abierta el próximo miércoles en la Facultad de Sociales de la Universidad de Lomas de Zamora (UNLZ). Durante una entrevista con AUNO ratificó su defensa del lenguaje inclusivo.

Ezequiel Bergonzi

Lomas de Zamora, septiembre 19 (AUNO).- La escritora Claudia Piñeiro criticó el ajuste del Gobierno en educación y afirmó que la Argentina no podrá salir adelante “si no se refuerzan los salarios docentes ni el presupuesto” en ese sector. A un día de la charla abierta que dará en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), la autora de Las viudas de los jueves reflexionó que si el oficialismo “no demuestra que le importa la educación, ¿qué se puede esperar del resto?”.

-¿Cómo se posicionan los escritores frente al actual contexto?
-Me parece que están presentes. Han habido épocas, como los años ’70, donde había otro tipo de problemáticas y los escritores estaban más comprometidos políticamente, y corrían mucho más riesgos. Luego pasamos por una etapa de poco compromiso en general durante los ’90. Creo que ahora hay muchas señales de compromiso político de distinto tipo, como por ejemplo la Unión de Escritores, que no sólo defiende las cuestiones del trabajo y la remuneración sino que marcha y toma posición con respecto a temas como la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo o la Educación Sexual Integral.

Durante el debate por la despenalización del aborto, Piñeiro se convirtió en una de las referentes de la militancia por los derechos de las mujeres. Su discurso en la apertura de la Feria del Libro y su exposición en el Congreso puso de manifiesto el papel que ocupan las escritoras dentro del feminismo. En este sentido, remarcó la unidad de sus pares a la hora de abordar temáticas como de actualidad.

-¿Cuál es el rol las escritoras dentro del feminismo?
-En su momento hicimos una juntada para firmar una carta dirigida a diputados, que es la misma que firmaron las actrices. Fueron 400 las escritoras que adhirieron en Buenos Aires junto a otras provincias donde también se hizo la misma movida. El rol de las escritoras fue muy activo con respecto al aborto como con la ESI, donde nos unen muchos pensamientos en común más allá de las ideologías que tenga cada una. Todas podemos tener ideologías distintas con respecto a qué partidos nos gustan, no sé, yo estuve con 400 mujeres que ni idea de a qué partido votaron, no me interesa porque todas estábamos pidiendo por la ley de interrupción del embarazo. En ese sentido se armó un grupo de pertenencia muy interesante que operará las veces que haga falta.

Militar por la causa feminista le trajo problemas a Piñeiro. Recibió comentarios agresivos de ex lectores, que le afirmaron que por haberse posicionado a favor de la ley iban a quemar sus libros. Ella no es indiferente a las agresiones, “a nadie le gusta que le digan ‘pelotuda’, ‘hija de puta’ o ‘asesina’”, sostuvo, pero con tono determinado aseguró que si hubiese sabido lo que le esperaba por luchar por lo que creía, ella habría tomado la misma determinación. “Lo tomo como un costo que hay que pagar y ojalá vaya depurándose con el tiempo.”

Otro de los problemas con los que lidió fue con el fenómeno de posverdad, es decir el relato falso publicado y asimilado como verdadero. Por Facebook circuló una placa con una supuesta frase de ella que rezaba: “250 mil mujeres murieron por atenderse con ginecólogos hombres”. A pesar de lo inverosímil, varios internautas compartieron esa frase validándola como cierta y muchos medios mordieron el anzuelo.

-¿Cómo ve el rol del periodismo?
-Cuando fue el caso de la ley de interrupción voluntaria del embarazo yo escribí una nota para The Guardian, y otra para el Times de Londres. Eran columnas de opinión, pero cada vez que decía algo como “el 85 por ciento de los adolescentes tal cosa” me devolvían el artículo y me decían que tenía que poner de dónde saqué eso. En cualquiera de las notas donde había una sentencia verdadera y verificable, aunque sea mi opinión, yo tuve que poner de dónde sacaba la información. Más allá del trabajo que genera eso, que uno dice “wow, mira todo lo que tengo que poner”, me parecía extraordinario; eso evitaría leer tantas barbaridades, porque se publican barbaridades y una dice “¿cómo lo dejaron publicar esto?”. Porque más allá de que hayan querido publicar eso para engañar a los demás, alguien tendría que haber dicho “no mirá, esto no se puede poner porque esto que estás diciendo, no es así”. Bueno, en los diarios serios del mundo te hacen poner el link de dónde sacaste la información.

El poder de la palabra fue un tópico bastante hablado durante la entrevista con AUNO. Piñeiro defendió el uso del cada vez más popular lenguaje inclusivo, debido a que “es un instrumento interesante para incluir a todo el mundo”. En ese sentido fue crítica con la Real Academia Española (RAE) a la que calificó como “atrasada de las adopciones del lenguaje de la sociedad”.

Los grupos conservadores fueron otro blanco de sus críticas. Cuestionó la “represión sexual” que ejercen sobre los grupos minoritarios y, aunque no criticó su modo personal de vida, sí fue tajante con su intromisión en la privacidad ajena. “Creo que hay muchísimo miedo al diferente, al otro. Es muy triste ver personas hablando de estas cosas con el desprecio con que hablan, con la ignorancia con que hablan; la verdad que es muy triste porque en el medio hay gente que sufre”, reflexionó.

Piñeiro manifestó su emoción por la idea de debatir todas estas temáticas con los alumnos de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ, quienes el miércoles 19 de septiembre a las 19 tendrán la oportunidad de plantearle a la escritora todas sus inquietudes y disfrutar de un buen debate. “No tengo problemas siempre que sea un tema que yo conozca, porque uno tampoco tiene que hablar de todo, ¿no?”

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AUNO-17-09-18

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