El Instituto Lomas y una oportunidad para la integración educativa

Son cerca de treinta las personas que empezaron a construir un futuro distinto a partir del sistema de becas que impulsó la Cooperativa “Instituto de Lomas de Zamora”. Apunta a integrar al sistema educativo a los beneficiarios de los Planes Jefes y Jefas de Hogar.

Por Graciela Carrizo

(AUNO*) Nadie en el Instituto de Lomas de Zamora – que nació hace 51 años como cooperativa – quiso enseñar una lección que no tuviera como ejes principales a la inclusión social y a la solidaridad. Por eso, hoy más de 30 personas, que reciben los Planes Jefas y Jefes de Hogar, acceden en forma totalmente gratuita a este instituto para terminar el ciclo Polimodal: empezar a proyectar una realidad escrita por ellos mismos.
Ese es el sueño que acaricia, cada noche, Miriam, de 34 años, cuando llega al aula, sin saber que la lección más importante ya se la enseñaron y la aprobó el primer día de clases.
Sabe que su futuro depende en gran medida de ella, por eso apuesta a sus “metas”, porque “si te conformás, te vas a quedar sin futuro” y recalca “siempre busqué lugares donde poder aprender otras cosas y ver algún futuro” palabra que repetirá constantemente y que más tarde enlazará con “preocupación”.
Precisamente, en ver “futuro” colaboró el vicedirector del Instituto, Héctor Marrese, cuando como buen profesor de Historia, relacionó la escasa demanda de vacantes de los turnos tarde y noche , los alumnos que podían pagar y no lo hacían con la necesidad y el deber de integrar al sistema educativo a los sectores más humildes.
Con esta idea que no tardó en convertirse en un proyecto propio de la Institución, Marrese se acercó a los lugares de cobro de Lomas de Zamora y de Almirante Brown y les entregó un volante a los beneficiarios de Plan Trabajar con la posibilidad de reconstruir un presente para edificar un futuro más sólido. Así, desde adentro de esta institución refugiada en una cooperativa, profesores y alumnos, apuestan a un proyecto que pueda sobrevivir a un sistema educativo amenazado desde afuera en sus fundamentos.
Sin embargo, Marrese aclara que esta iniciativa antes de tomar la forma de proyecto se aplicaba a las personas que tenían dificultades para pagar, pero este año lo hicieron como un proyecto. “Ir a buscar a las personas que no puedan acceder a una educación y extender esta posibilidad a sus hijos”, explica.
Comprometido con la función que tiene que tener una cooperativa, Marrese no duda a la hora de afirmar que nunca hicieron “un negocio con la enseñanza “por eso “nunca en la historia de la escuela alguien perdió una vacante porque no podía pagar lo mínimo, que es de 30 pesos mensuales que para muchos es imposible abonar”.
Principios y convicción son los pilares que sostienen esta institución que albergó a Marrese, primero como alumno del turno noche y ahora como vicedirector. Palabras que desbordan los límites de una hoja y que lo llevan a sentenciar que “el principio más importante del cooperativismo es la solidaridad”. La que no puede limitarse “a los integrantes de la cooperativa “sino que debe “extenderse a la comunidad”, concluye en un justo intento por dejar atrás un individualismo reñido con un nosotros que se vuelve irremplazable para construir nuevos caminos.
Por eso, junto a otros profesores decidieron ganarle a una resignación, propia y ajena, que crece con la lentitud inexorable de la hiedra alimentada por un desempleo que descendió un dígito para detenerse en un acuciante 14,4 por ciento. Estadísticas oficiales que se empeñan en considerar como “ocupados” a quienes reciben los Planes Sociales.
Sin embargo, este grupo de profesores reanudó su compromiso con la enseñanza como en el 2002 cuando colaboraron con un 20 por ciento de lo que ganaban para “mantener la escuela”, recuerda Marrese atento a su respuesta, pero sin perder de vista los movimientos de sus compañeros porque “faltaron unos profesores”, explicará más tarde.
Al Instituto, donde “siempre hay palomas caminando por el patio” “#8220;según comenta el kiosquero-, llegó Miriam a estudiar junto a sus compañeros, esperanzada en “un futuro” que le permita acceder a un “bienestar”. Camino que hubiera transitado por decisión propia “sin ningún Plan (social) si hubiera tenido un buen trabajo, un buen sueldo” recalca Miriam. Sin embargo, emprendió su batalla personal contra la incertidumbre de“llegar a vieja y depender” de sus hijos. Entonces, se vuelve a acercar a un futuro aún lejano:“Así, tenga 100 pesos de jubilación, pero los tengo porque me los gané”, recalca Miriam defendiendo una dignidad que no piensa entregar.
Esta mamá de 34 años y que tiene cinco hijos reclama lo que le pertenece un “futuro” porque “mis hijos van a crecer y no tengo una base”,sostiene Miriam quien tiene un esposo que junto a sus hijos que la alientan para que no se rinda frente a este nuevo desafío los tres años del Polimodal.
Un desafío que los lleva a todos a convivir entre las ganas de enseñar y la desesperanza que asalta a los alumnos la misma que se trasluce en los trabajos “#732;practicosos”#8482; que entregan.
Por su parte, Mónica Oporto, también profesora de Historia y quien actualmente dirige el Consejo de Administración del Instituto, recuerda uno de esos trabajos en los que encontró frases como “A mí marido lo echaron y ahora está haciendo changas” y reconoce que corrigió esos textos “con mucha pena”. La misma que siente ante el “vivo hoy y mañana veremos” que aparece entre los más jóvenes al que Oporto y sus compañeros califican como “todo un mensaje” al que responden con una esperanza que renueva cada día. Alimentada porque los alumnos “vienen y estudian “en vez de realizar un trabajo del Plan Social al que considera un “remiendo”.
Otro desafío, es el nivel educativo con el que ingresan estos estudiantes al que califica de “analfabetismo funcional” frente al que Oporto decidió trabajar en conjunto con la profesora de Lengua y Literatura porque según la docente “la puerta de entrada para la lectura de todo es la lecto-escritura” y, ahora, confirma su hipótesis “ya no hay una lectura lineal, sino que hay una lectura que permite conclusiones “, sostiene Oporto.
Pero no solo el trabajo escolar logra satisfacción en profesores y alumnos. Marrese apunta que” los alumnos comentan que les” hace bien “estar en el instituto porque de alguna manera “buscan socializarse, fuera de sus casas, alejarse de los problemas familiares”“pero también reconforta a los profesores como Oporto quien siente por parte de los alumno “un reconocimiento por todo este trabajo“y a ello adjudica el hecho de casi no haber faltado a esos cursos.
“A mí me gusta lo que estoy haciendo y me alimenta ver en los otros el crecimiento”, subraya la docente.
“Ellos ven que están los docentes parados frente a ellos trabajando gratis y eso les tiene que indicar que hay otra forma de organización posible, como afirma Pacificar (una página Web que tiene una mirada aguda sobre la problemática en Latinoamérica):“Existe otro mundo posible y está en este”. También remarca el hecho de que los chicos sepan que esto “es una cooperativa” y prosigue entusiasmada “la solidaridad también existe”. Porque hay gente que todavía cree en juntarse para diseñar, ellos mismos, un futuro propio y, por lo tanto, distinto de aquel que propone un sistema reñido con la inclusión. Y desde este lugar recuerda Oporto, que “todavía hay gente que se preocupa por el otro ser humano, creo que es el mensaje que tiene que quedar”.
Un mensaje que de a poco son más los que lo descifran como Miriam:“Aca todos te apoyan, todos te ayudan” pero reconoce tener temor frente al futuro de sus hijos y se pregunta y le pregunta a todos:“Quién sabe como se les va a presentar el futuro a ellos si no encuentran trabajo porque le piden experiencia a chicos de dieciocho años que recién salen del secundario”, critica y prosigue con una desilusión que parece ganarle “si tenés 40 años, no tenés ninguna posibilidad (de conseguir trabajo),
Pero Miriam no se queda mucho tiempo atrapada en este turbio horizonte y de repente vuelve a creer y sentencia: “También depende de la gente porque no todos aceptaron esta oportunidad que les serviría para progresar.
En este camino que emprenden todos entre la desazón y la esperanza el gremio docente “esta divorciado de la comunidad”, según Oporto quien adhiere a los paros, pero le gustaría ser partícipe de una propuesta que “convoque a los padres, a los alumnos, para que el chico aprenda : la situación de su país, a defender sus derechos , pero en cambio observa cómo los paros terminan en el mismo escenario y con la misma respuesta: La Plata, la negativa del Gobierno ante los reclamos salariales y la nula participación de la comunidad.
Esta manera de mirar una realidad en la que todos son responsables algunos más que otros le permitió a este grupo de docentes transformar la queja en una fuerza efectiva que sirviera de sostén a unos sueños que, de a poco, vuelven a crecer. Con este espíritu, se extendió el proyecto “a los afiliados de ATE de Lomas de Zamora y a los empleados municipales”, comenta el Vicedirector quien coincide con la profesora Oporto en que “hay un proyecto que viene desde hace mucho tiempo que es el de la destrucción de la escuela pública”.
La profesora, a modo didáctico, trae un trozo de la historia para recordar que “los ingleses se asombraban de que se abrieran escuelas” y prosigue indignada “es parte de toda una ideología , si querés tener controlado a todo un pueblo no les des educación, es todo un plan sistemático tirar a bajo la educación”
Una realidad difícil de revertir, pero que, sin duda, mientras haya gente que proyecte nuevas alternativas se podrá comenzar de nuevo siempre que todos tengan “ medios de sustento porque una persona que come todos los días puede tener ganas de leer, acceder a algo más”.
Además profundiza: “es un proceso de destrucción social que se extiende desde México hacia abajo”.
El vicedirector trae un ejemplo más cercano: “En la ciudad de Buenos Aires volvieron al colegio muchos jóvenes a través de distintos proyectos que son viables y que son coherentes, pero en la provincia de Buenos Aires no se cerró la inscripción hasta el 30 de abril para que se anoten los alumnos pero no se implementó ninguna medida como becas para que esos chicos vuelvan a la escuela. Y pregunta: “¿Si los chicos no se anotaron en marzo porque lo iban a hacer en abril?” y entre cansado y enojado concluye: “No se inscribió nadie, es lo que tenía que pasar, entonces esto está hecho a propósito”.
Sin embargo, ellos apuestan a diario a brindar una lección propia de dignidad, de solidaridad con el otro, que los aleje de repetir, como afirma Juan Gelman, como ecos cansados las voces del norte.
AUNO 1-7-04

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