De testigo a procesado

La Justicia confirmó la imputación contra el novio de Fátima Catán, la joven que murió en 2010 a causa de graves quemaduras, bajo el cargo de “homicidio en contexto de violencia familiar”, y dejó de lado la “averiguación de causales de muerte”. De esta manera, Martín Santillán deja de ser considerado un testigo y caen sobre él las investigaciones para determinar fue un caso de violencia de género.

Lomas de Zamora, marzo 29 (AUNO).- En un revés judicial que puede calificarse también como un fallo histórico, la Sala 2 de la Cámara de Apelaciones y Garantías en lo Penal de Lomas de Zamora confirmó la imputación bajo el cargo de “homicidio en contexto de violencia familiar” del novio de la joven Fátima Catán, quien se encontraba embarazada cuando sufrió serias quemaduras que provocaron su muerte en agosto 2010, y desestimó así el recurso del fiscal que se negaba a investigar el suceso bajo ese perfil y consideraba a la ex pareja como mero testigo.

En diciembre, a partir del pedido de la familia de la víctima, había sido dictada la imputación contra Martín Santillán por el juez de Garantías lomense Gabriel Vitale, pero decisión que no tuvo repercusiones en el fiscal Ramiro Varangot, a cargo, quien no impulsó la investigación. Ante la situación, la querella pidió su recusación ya que consideraba que el crimen debía enmarcarse en la “violencia machista”.

Elsa Gerez y Jesús Catán, padres de Fátima, consideran que el ahora procesado prendió fuego a su hija porque estaba embarazada y él no quería tener hijos. El fiscal general, e incluso una asamblea de fiscales, “querían que la causa siguiera como ‘averiguación de causales de muerte’ y que Santillán sea ‘testigo’”, indicaron fuentes judiciales a la prensa.

La novedosa imputación penal por “homicidio en contexto de violencia familiar” se basa, según Vitale, en que no se trata de una muerte más, sino que es un asesinato ocurrido durante una situación de violencia de género. Actualmente, el imputado sigue en libertad, ya que el fiscal nunca pidió su detención a pesar de los planteos presentados por la familia de la víctima.

El domingo 22 de agosto de 2010 Fátima Catán falleció luego de haber estado internada durante cuatro días en el Hospital Eva Perón de Lanús, al que había ingresado con el 85 por ciento del cuerpo quemado y acompañada de Santillán. En la guardia del centro de salud, la joven contó que se había prendido fuego por manipular alcohol y un cigarrillo.

Según la declaración de algunos enfermeros, la víctima llegó a decir que se había rociado el destilado porque tenía picazón. A pesar de que no había mención alguna a una pelea con su pareja, el juez Vitale tuvo en cuenta el testimonio de amigos y compañeros de trabajo, así como también de vecinos, que dieron cuenta de diversos episodios en los que Fátima aparecía con moretones, de las peleas y discusiones entre ambos, a causa de los celos que generaba el empleo de la joven en un boliche.

La víctima nunca había denunciado a su pareja, según consta en el expediente, pero sus padres declararon que una vez la encontraron llorando y nerviosa, y al considerar que se trataba de una paliza propiciada por Santillán, pidieron intervención policial. El juez considera que hay elementos hartos para considerar la existencia de violencia de género dentro de la pareja.

Al tener en cuenta las quemaduras y sus ubicaciones —“zona toráxica, y la parte posterior de sus manos”—, el juez concluyó que el fuego pudo haber sido iniciado por Santillán y pidió investigar los hechas desde esa óptica. El fiscal nunca optó por esa vía de investigación.

PT-AFD
AUNO-29-03-2012

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