Consenso para tratar la ley de fomento de biocombustibles

Desde hace años, el Congreso analiza distintas propuestas para fomentar el uso de biocombustibles. Tras repetidos naufragios, un proyecto que fue aprobado por el Senado podría ser tratado la semana próxima en Diputados, aunque con algunas modificaciones sugeridas por el Ejecutivo.

La diputada por Santa Fe Cristina Alarcón, quien preside la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara Baja, informó que el miércoles pasado el proyecto obtuvo el dictamen favorable de un plenario de comisiones.

El anuncio, realizado durante la exposición Feriagro, generó entusiasmo en el sector rural ya que la aplicación de la ley permitirá darle un nuevo destino a millones de toneladas de granos.

De todas maneras, el beneficio más importante de la iniciativa es el ambiental, ya que la norma apunta a masificar el uso de combustibles menos contaminantes, realizados en base a aceites vegetales, que se mezclan con los tradicionales.

Por su parte, el senador Falcó autor del proyecto aprobado el año pasado en el Senado con el apoyo de todos los bloques, evaluó, que el Poder Ejecutivo obró con “un criterio egoísta” por dejar caer su proyecto, modificarlo, y ahora impulsarlo, “con modificaciones, como propio”.

Estas modificaciones fueron las que provocaron que el proyecto no se trate en las recientes sesiones extraordinarias, como estaba previsto, y de esta manera perdiera estado parlamentario.

Su proyecto, aprobado por el Senado y por cinco de las seis comisiones que lo trataron en Diputados, planteaba lograr que en cuatro años el gasoil deba ser mezclado obligatoriamente en su elaboración con un 5 por ciento de biodiesel, y un porcentaje similar de etanol para las naftas. El biodiesel se obtiene de los aceites vegetales, mientras que el etanol se consigue a partir del maíz o la caña de azúcar.

Para avanzar en este plan, se buscaba conceder beneficios fiscales por 15 años, como la exención del IVA, del impuesto a los combustibles, un gravamen que incrementa de forma importante el precio final de las naftas y el gasoil. Para recibir este beneficio, o evitar pagar la Tasa Hídrica, los fabricantes deberán ser aprobados por una “autoridad de aplicación”.

Algunos de los puntos vinculados con cuestiones fiscales fueron los que frenaron todo mientras Roberto Lavagna fue ministro de Economía, ante el costo de estas iniciativas para el Estado. Ahora el proyecto del Ejecutivo es menos “generoso” en estos aspectos.

”Lo cierto es que las únicas propuestas serias y de interés para crear una industria de biocarburantes siempre surgieron de mi partido, la UCR”, cuestionó el legislador.

”Luego de aprobado por unanimidad en este Senado, el proyecto estuvo en revisión un año en Diputados. Y el presidente de la Comisión de Presupuesto, en una actitud difícil de comprender, se negó a participar de un plenario de comisiones (porque en Diputados le asignaron giro a 6 comisiones). No obstante, las otras cinco decidieron aprobar un dictamen sin modificaciones al texto que yo presenté. Luego, el PEN constituyó una comisión multidisciplinaria para lograr un acuerdo en las modificaciones a introducirle. Demoraron más de 5 meses. Allí participaron, entre otras áreas, Agricultura, Combustibles, Economía, AFIP, Industria, Ambiente, Ingresos Públicos y Pequeña y Mediana Empresa.”

En sus críticas, el legislador afirmó que “el 31 de enero de este año elaboraron un nuevo proyecto, que modificaba el cuestionado artículo 7, que crea la figura del “liberado de IVA” y en su lugar incluyeron subsidios. “Mi propuesta facilita el control, a diferencia de la ideada por los funcionarios. También eliminaron a la industria oleoquímica derivada de la nueva industria de los biocombustibles y quitaron la posibilidad de que los proyectos calificados por la Autoridad de Aplicación, puedan a su vez calificar para obtener los beneficios de los créditos de carbono. El resto de la iniciativa conforma el espíritu de nuestro original proyecto”.

”¿Pero qué hizo entonces el PJ? Dejó caer nuestra iniciativa para intentar, presentando un nuevo proyecto, arrogarse la paternidad sobre un tema sobre el que jamás puso el más mínimo interés, más allá del discurso. Por ello, el país ya perdió ocho años, mientras que Brasil, Paraguay y Colombia nos sacaron varios cuerpos de ventaja. El etanol y el biodiesel ya podrían ser producidos en gran escala y hasta exportados, pero el oficialismo determinó que es preferible perder ese tiempo con el mezquino propósito de evitar que la oposición figure teniendo la iniciativa.”

AUNO.

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