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#NIUNAMENOS

A la calle contra la violencia machista

El 3 de junio se trasformó en una fecha emblema en la lucha contra la violencia de género. Ese día miles de personas coparán las principales plazas del país para unirse en el reclamo de “Ni una menos”. “La creciente cifra de femicidios y travesticidios, medidas eficientes de protección para quienes denuncian a su agresor y la equiparación salarial con los hombres”, son tres de los principales reclamos de esta nueva convocatoria.

Ni una Menos. Foto: Télam

Lomas de Zamora, junio 1 (AUNO) – El grito de “Ni una menos” se hará escuchar por tercer año consecutivo en una nueva marcha de mujeres que comenzará en el Congreso de la Nación y finalizará en Plaza de Mayo, con réplicas en las principales ciudades del país y en el exterior, contra la violencia machista y su peor consecuencia, el femicidio, que en el primer cuatrimestre del 2017 se cobró una vida cada 25 horas.

Como cada año, se espera que cientos de miles de personas participen de la movilización gracias a la masividad de un reclamo que comenzó siendo bandera de una minoría de militantes feministas y hoy es una causa transversal en la sociedad, apoyada por organizaciones sociales, políticas, gremiales y culturales, así como también por figuras de reconocimiento público que potenciaron su difusión.

En las redes sociales, el colectivo de periodistas, artistas, investigadores y activistas Ni una menos enumeró las 23 razones que motivan esta convocatoria, tales como: la creciente cifra de femicidios y travesticidios, el reclamo por medidas eficientes de protección para quienes denuncian a su agresor y la equiparación salarial con los hombres, que tiene una brecha “de 27 por ciento”.

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Otras de las exigencias al Estado son “estadísticas oficiales y serias” para “el diseño de políticas públicas efectivas”; medidas contra las redes de trata y en desmedro de “las respuestas fáciles” de “más cárcel, más penas”; la libertad de la líder de la Tupac Amaru Milagro Sala y de “Higui”, la mujer que está presa acusada de matar a un hombre quien presuntamente la atacó sexualmente.

Consultadas por AUNO, tres referentes feministas se expresaron en torno a la problemática y a esta nueva convocatoria: una de las organizadoras de la marcha e integrante del Colectivo Ni una menos Florencia Alcaraz; la ex diputada y dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) Myriam Bregman, y la referente de Mala Junta regional sur, colectivo feminista del movimiento Patria Grande, Gisela Stablun.

SENTIDO

Alcaraz consideró que la concentración de cada 3 de junio “ya forma parte de la agenda feminista”, y expresó que desea que esta vez “sea tan multitudinaria o más que las dos anteriores”, ya que esto sirve para que “cada vez más mujeres tomen conciencia de la violencia” que sufren “todos los días” y también para “que los tres poderes del Estado tomen nota de esta demanda social”, sintetizada en la frase “Ni una menos, vivas y libres nos queremos”.

“Ni una menos es un colectivo de mujeres, a su vez un lema, y también un movimiento social que trasciende la Argentina, es latinoamericano, con su horizonte en el tejido de redes con otras hermanas de la región”, describió.

Por su parte, Stablun resaltó que “es una fecha ganada por el movimiento feminista” porque “desde 2015, todas y todos sabemos de qué se trata el Ni una menos”, y explicó que la movilización “sirve para que se generen cuestionamientos en la sociedad, sobre lo que estaba naturalizado, como los noviazgos violentos y el acoso callejero”.

MASIVIDAD

La ex legisladora vaticinó que “nuevamente va a ser una marcha masiva porque los problemas de las mujeres no se han resuelto, más bien se han agravado”, razón por la cual “esta lucha va cobrando nuevas formas”, como el “paro de mujeres” del pasado 19 de octubre y 8 de marzo.

En el mismo sentido, Stablun también advirtió ineficiencia en las respuestas gubernamentales y criticó que “siguen vigentes todos los reclamos desde 2015”, en parte por “la falta de políticas públicas desde el Estado contra la violencia y los femicidos”, como también por “los intentos del Gobierno de sacar recursos del Consejo Nacional de las Mujeres”.

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Alcaraz destacó que las redes sociales permitieron “llegar a muchísimas más personas que las y los que tradicionalmente venían a las manifestaciones”, y que la visibilidad de lo multitudinario sirvió para que, “desde 2015, el movimiento de mujeres, que había sido subestimado como sujeto político por mucho tiempo, empiece a ser tomado como un actor más dentro del entramado político, cultural y social”.

UNIDAD

Sobre la unidad de esta convocatoria pese a las diferencias ideológicas de sus manifestantes, la referente del PTS expresó que “la discusión nunca empieza por marchar juntos o separados”, si no que es “sobre las consignas” por las que se movilizan: “La particularidad de ésta es que es contra la violencia de género, a pesar de los debates, por ejemplo, sobre el documento que se va a leer. Tenemos la obligación de centrarnos en cómo terminar con este flagelo”.

Con respecto a las herramientas legales de protección hacia las mujeres, expresó que “no alcanza” con que se cumplan con las leyes actuales, si no que se deben sumar otras, como los proyectos que presentaron junto al diputado Nicolás del Caño, en los que “se hace mucho énfasis en la prevención, licencias y medios económicos, medidas elementales para que las mujeres no se sientan sometidas a quedarse, por ejemplo, en una vivienda con su agresor”.


Bregman también criticó que “el Gobierno hizo un plan de acción” contra esta problemática para 2019, por lo que reprochó que “los ritmos de la dirigencia política no son los de la grave situación que vivimos”.

Por su parte, Stablun destacó que “el movimientos de mujeres genera una unidad que no hay en otros espacios”, ya que hay participación “desde diferentes organizaciones políticas y sociales, como también de las independientes, para salir a la calle con las mismas consignas” que “son ejemplos de unidad en acción, que no es novedosa, van más de 30 años del Encuentro Nacional de Mujeres”.

Alcaraz sostuvo que “en los últimos años, las marchas de la agenda feministas, como el 8 de Marzo (Día de la Mujer) y 25 de Noviembre (Día Internacional de la No Violencia Contra las Mujeres), también estaban divididas. El 3 de junio del 2015 unificó todos los sectores. Después convocamos y establecimos como colectivo espacios asamblearios, de los que participa todo el arco opositor, grupos de derechos humanos, organizaciones de base, colectivos de mujeres migrantes y afro, entre muchas otras”.

“Marchamos juntas porque entendemos que hay muchísimas diferencias entre los distintos grupos, que también son el motor de convocatoria, pero que hay algo mucho más grande, donde van todos nuestros esfuerzos, que es poder terminar con la cultura machista, un sistema patriarcal que nos oprime todos los días y que hace que las mujeres, las lesbianas, las travestis y las trans tengamos vidas más precarias”, concluyó.

AUNO 01-06-2017
AGF-AFG

#NIUNAMENOS

Una app para prevenir la violencia de género

Se trata de la aplicación gratuita “Ángela te protege” que fue creada por un grupo de programadores salteños. Ayuda a prevenir la violencia machista con dos funciones básicas. “Veíamos que la problemática iba en aumento y queríamos ayudar a combatir esto”, contó uno de sus creadores a AUNO.

Ángela te protege

Lomas de Zamora, junio 01 (AUNO) – “Ángela te protege”, aplicación gratuita, ya tiene más de 40 mil descargas en menos de un mes. La desarrolló la empresa salteña de tecnología Hawk, con el objetivo de ayudar a las mujeres que sufren violencia de género o prevenir nuevas víctimas.

Fernando Zerega, uno de los encargados de inventar la app para Smatphones, explicó en diálogo con AUNO cómo surgió la idea: “Veíamos que la problemática iba en aumento y queríamos ayudar a combatir esto. Nos dimos cuenta que no existía ninguna herramienta tecnológica de prevención y decidimos hacer algo en base a eso”.

“Ángela te protege” tiene dos funciones básicas: un botón antipánico y una “vuelta a casa segura”. La primera se activa pulsando seis veces el botón de encendido del celular o deslizando tres veces el dedo sobre el sensor de proximidad. En el segundo caso, la víctima puede compartir su geolocalización en tiempo real, con las personas que seleccione previamente.

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A la hora de diferenciar las categorías, el grupo creador de esta aplicación se basó en una investigación que realizó a través de las redes sociales. Una de las cosas de las que “más se quejan las mujeres” es que “tienen miedo de caminar solas por la calle”. Además, “en algunas partes del país el botón (antipánico) que brinda el Gobierno no funciona porque no hay señal”.

“‘Ángela’ pesa realmente muy poco en la memoria del celular: ocupa sólo siete megas. Está disponible para el sistema Android. No usa la batería, salvo para mostrar tu ubicación, y lo más importante es que te puede salvar la vida”, destacó Zerega.

En relación al debate que gira en torno a la participación o no de hombres en la marcha de “Ni una menos”, que se realizará este sábado en distintas partes del país, Zerega aseguró que “es una postura extremista ya que el problema de la violencia de género es de todos”.

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“Hombres y mujeres forman parte de la sociedad y son quienes educan a los hijos en base a estas cuestiones, desde su más remota infancia. Es un problema cultural, que involucra a todas las personas”, enfatizó el programador.

Con respecto a las políticas públicas que hay actualmente en el país en relación a esta problemática, Zerega sentenció que “se hace todo luego de que la mujer es victima, pero hace falta hacer más hincapié en la prevención de casos” y por ese motivo crearon esta nueva aplicación.

AUNO 01-06-2017
NEB-AFG

#NIUNAMENOS

Videojuegos: el sexismo no es un entrenimiento

Los videojuegos son la principal herramienta de entretenimiento de las nuevas generaciones y también un terreno fértil para la reproducción de estereotipos. El imaginario masculino prevalece en un mundo pensado y desarrollado por hombres. A pesar de la segregación, las mujeres constituyen el 44 por ciento de este universo, que exige una mirada de género.

Ni Una Menos videojuegos

Lomas de Zamora, junio 1 (AUNO) – La desigualdad de género es un código genético atemporal en la humanidad, porque recién cruzada las puertas del siglo XXI ya encontramos un nuevo nicho para seguir con esta cadena asimétrica entre el hombre y la mujer: los videojuegos.

Los avances tecnológicos, según los especialistas, modifican por completo a la sociedad, aunque hay un aspecto de ella que siempre permanece inmutable e invisible: el rol de la mujer. En plena era digital, generadora de nuevos tipos de empleos, la desigualdad salarial y segregación siguen tan presentes como cuando estalló la Revolución Industrial.

Los ElectronicSports (e-sports) son torneos de videojuegos donde compiten en grupo o individualmente por premios que alcanzan los millones de dólares, pero sólo si sos hombre. En las ligas femeninas las remuneraciones son muy bajas por dos problemas que se relacionan entre sí: la poca participación de la mujer en las competencias genera que casi no haya patrocinadores.

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Un informe de la BBC de Europa indicó que mientras el mejor jugador del mundo puede ganar por encima de los 2.500.000 de dólares, al contrario de una jugadora femenina, quien no llega a los 200 mil dólares.

La jugadora a nivel profesional Steph Harvey, quien se dedica a de Counter Strike: Global Offensive (CS GO), comentó a la BBC que en los e-sports la participación femenina llega al 5 por ciento por culpa de los “estereotipos” que existen de la mujer y las descalificaciones que reciben por parte de los hombres.

“La manera en la que soy hostigada va dirigida principalmente a lo que le harán a mi cuerpo, dicen que yo no merezco estar allí porque me aprovecho de mi sexualidad. Todo es muy gráfico”, cuestionó Harvey a la BBC.

Por culpa de la intolerancia machista, las mujeres tienen su torneo aparte y se dejó de lado las ligas mixtas, lo que generó más disgregación sobre las mujeres en un deporte que no requiere un esfuerzo ni exigencia física, salvo estar detrás de un monitor y manejar el teclado y el mouse, lo que hace inexplicable el porqué de que haya una división a la hora de competir.

La Asociación de Software de Entretenimiento (ESA) de Estados Unidos indicó en una encuesta que el 56 por ciento de los jugadores son hombres, mientras que el 44 por ciento son mujeres, números que demuestran que los videojuegos tienen un reparto de usuarios heterogéneo.

Además del ambiente hostil y la inequidad salarial en torneos, los videojuegos no atraen mucho al público femenino y esto se debe a que la mayoría de los desarrolladores de juegos son hombres y escasean las mujeres, por ende las temáticas tienen una visión masculina.

Tienden a recrear una encasillada imagen de la mujer, más que nada en los juegos de pelea, en los que los personajes femeninos tienen cuerpos exuberantes casi irreales, están lookeados con ropas bien ajustadas o semidesnudos, siempre enfocado al deleite del público masculino.

También hay otros estereotipos, aunque vienen perdiendo terreno en las tramas de videojuegos, como el clásico rol secundario del personaje femenino, quien siempre tiene características de ser débil, por lo que necesita de la ayuda de un hombre para ser rescatada o salir de problemas.

Aunque casi siempre el rol protagónico recae en personajes masculinos, también hay heroínas en los videos, que van desde Jill Valentine y Claire Redfield, de la saga de ResidentEvil, quienes se abren paso a los tiros y gracias a sus habilidades, hasta la famosa Lara Croft, de Tomb Raider, personaje que mutó en su aspecto físico.

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Croft pasó de ser una mujer que se la pasaba corriendo en shorts y remeras ajustadas que marcaban sus voluptuosos pechos, a tener un aspecto físico más acorde a la realidad y vestimenta común.

Aunque los videojuegos y el fenómeno de las ligas profesionales en las que se compite por dinero sea algo relativamente nuevo, no escapa a la lógica cultural contemporánea de acentuar cierto tipo de belleza en la imagen de la mujer, encasillarla en un rol social, lo que acentúa la arcaica desigualdad de género que nos marcó desde que el hombre solo escribió la historia.

AUNO 01-06-2017
JRL-AFG

#NIUNAMENOS

Antiprincesas: literatura con heroínas reales

Una colección de libros infantiles cuenta historias de mujeres y hombres destacados de Latinoamérica desde una perspectiva de género. Su autora, Nadia Fink, dijo a esta agencia que busca romper con “al relato de la princesa que espera ser rescatada del castillo por el príncipe azul”.

Antiprincesas

Lomas de Zamora, junio 1 (AUNO).- La escritora y creadora de “Antiprincesas”, Nadia Fink, expresó a AUNO que con sus historias de literatura infantil que resaltan a las figuras latinoamericanas busca destacar la vida de “mujeres valientes y decididas que persiguieron sus sueños”

“La idea de Antiprincesas comenzó como una forma de hacer biografías de hombres y mujeres, pero impactó mucho el nombre. Nos dimos cuenta que no sólo contábamos hechos sino le sumábamos una perspectiva de género al relato”, explicó Fink, quien aseguró que la colección “pone a las chicas en otro lugar”.

“Juana Azurduy es una anti princesa o nuestra princesa”, narra una fragmento de la colección sobre esa mujer revolucionaria del Alto Perú, que luchó por la emancipación de las Provincias Unidas del Sud y contra la corona de España.

La literatura infantil que propone la escritora de la editorial Chirimbote resalta la mujer latinoamericana para salir de esa concepción machista de la historia, a partir del relato de la vida de heroínas de la vida real como Frida Kahlo o Violeta Parra.

“Al hablar de las mujeres valientes y decididas que persiguieron sus sueños, estábamos en oposición al relato de la princesa que espera ser rescatada del castillo por el príncipe azul”, afirmó la creadora de esta colección.

Fink criticó la figura impuesta de la muñeca Barbie o de las princesas de Disney porque son para vender y se impone como “deben ser las niñas” lo que genera “bullying y frustación” porque “no” se pueden ser como ellas.

”Una niña de ocho o nueve años no pueden tener el cuerpo de una Barbie porque ni siquiera entró en la adolescencia. Esto se impone fuertemente en el mercado, que nos dice cómo deberíamos ser nosotras”, sentenció la narradora.

La impulsora de iniciativa resaltó la movida de “Ni una menos” ya que, enfatizó, permite que estos temas que están instalados se puedan discutir y que se ofrezca otra mirada desde la lucha de género.

La colección de Chirimbote, que incluye historia de antihéroes como Julio Cortázar, se puede conseguir en las librerías, kioscos o por Mercado Libre.

AUNO 01-06-2017
AR-AFG

#NIUNAMENOS

“Si llevamos adelante políticas públicas en todos los niveles educativos disminuirán los femicidios”

La docente y militante Laura González Velasco cuestiona la falta de acción desde el Estado para que se implemente a pleno la Ley Nacional de Educación Sexual Integral (ESI), una herramienta clave para luchar por la igualdad de derechos y contra la violencia de género.

Laura González Velasco

Lomas de Zamora, junio 1 (AUNO).- Hay que dejar atrás la lluvia fría y los controles de seguridad, los pasillos largos y laberínticos. La oficina, una de tantas dentro del anexo del Congreso Nacional, ofrece refugio de un clima con pronóstico de invierno: mates amargos, tentempiés tucumanos y una charla con perspectiva de género.

Laura González Velasco es una mujer que hace de todo: licenciada en Letras, maestra primaria, educadora popular con Barrios de Pie, referente de Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá), integrante del Consejo Económico y Social de la ciudad de Buenos Aires y del Parlamento de Mujeres, parte del Movimiento Libres del Sur y feminista hasta la médula. En síntesis: el compromiso social no deja mucho lugar para el descanso.

A Velasco le gustan las cifras. Tal vez sea porque permiten visualizar fácilmente la realidad: según una encuesta que realizó en la Ciudad de Buenos Aires el año pasado, cuando la Ley Nacional de Educación Sexual Integral (ESI) sopló su décima velita, el 82 por ciento de los jóvenes porteños no recibió nunca contenido de prevención de la violencia hacia las mujeres; el 59 por ciento no trabajó sobre la igualdad de derechos entre varones y mujeres; el 78 por ciento no vio contenidos de respeto a la diversidad sexual; el 89 por ciento no tuvo prevención de abuso y acoso. El 31 por ciento nunca recibió ESI. En promedio, en la Ciudad sólo se dan 2 horas de ESI por año. Sí, por año.

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Basta de números. ¿Qué significa esta maraña de porcentajes? En pocas palabras, que una ley que plantea el abordaje integral de la sexualidad se está aplicando de manera “sesgada” y desde una “mirada biologicista” basada en la reproducción.

“Esto es un problema”

-Los resultados de la encuesta ya los esperábamos, porque sabemos del déficit en la educación respecto de la ESI. El Ministerio de Educación de la Nación elaboró materiales muy buenos y se hicieron capacitaciones, pero el presupuesto que se destinó a la implementación de la ley fue limitado y hoy estamos en peores condiciones porque se están desmantelando estos programas. Si no hay presupuesto para materiales y capacitaciones y un direccionamiento como política pública desde los ministerios, es muy difícil que en la escuela se lleve adelante. Hay docentes comprometidos que lo hacen, pero no se convierte en un proyecto pedagógico en las escuelas. Tiene que haber una direccionalidad, capacitación, materiales; tiene que haber una línea pedagógica que oriente y estimule para trabajar con los chicos y chicas, con las familias. Hay mucha desorientación.

-¿Qué le modificarías a la ley actual de ESI para que pueda tener un mayor enfoque de género?

-Si uno ve lo que es la ley y el Programa Nacional de ESI hay muchos contenidos que permiten un abanico de posibilidades en relación con la mirada feminista. Pero me parece que tiene que ser algo mucho más abarcativo: si algo modificaría yo, no es en particular la ley de ESl, sino la Ley de Educación 26.206. Porque la mirada feminista debería atravesar cada una de las materias que nosotros podemos abordar en los distintos niveles educativos. Me parece que con lo que es ESI el problema lo tenemos más hacia abajo, hacia los ministerios de Educación provinciales. Hoy no existe un direccionamiento nacional hacia las provincias. Cada una hace lo que quiere y le parece. El problema lo tenemos planteado no tanto con la necesidad de reformar la ley sino de ver cómo las distintas provincias, en sus leyes de educación, incorporan la ESI, cómo adhieren a la Ley Nacional, y cómo incluyen las currículas, los materiales y las capacitaciones docentes. Hoy el problema lo tenemos más en la aplicación en las provincias.

-¿Creés que debería haber un mayor control de lo que se está enseñando?

-Sí, creo que debería haber un mayor direccionamiento y monitoreo. Que se direccione como política pública, con presupuesto, con capacitaciones, y que se monitoree. Digo, estamos hablando de cumplir con una ley nacional. Hoy la situación que tenemos es muy compleja: yo tengo una mirada crítica respecto de que se podría haber hecho más en el período anterior, pero hoy estamos en una situación todavía más complicada porque vamos caminando para atrás. Están desandando inclusive algunas de las cosas que se hicieron.

Todo a pulmón

Otra vez aparecen las cifras. En la Feria del Libro, Velasco presentó los datos del Registro Nacional de Femicidios. Muchos docentes se acercaron al stand del Consejo Económico y Social y MuMaLá para informarse: “Nosotros quisiéramos formarnos para trabajar la prevención del embarazo adolescente en el secundario, la prevención de violencia en el noviazgo y un montón de cosas más, pero no tenemos las herramientas”. La necesidad de los educadores por formarse y enseñar sobre ESI en las aulas aumenta cada vez más, al mismo tiempo que el presupuesto y el compromiso por parte del Estado cae en picada. Y, a pesar de que las organizaciones sociales intentan compensar esas faltas, nunca es suficiente.

-Con MuMaLá integramos el Frente Popular por la ESI, que se formó a fines del año pasado, desde donde organizamos jornadas para tratar el tema con docentes. Son espacios que estamos empujando muy desde abajo porque realmente aparece cada vez más una demanda social por encontrar herramientas para resolver la problemática. Pero viene a contramano de las políticas públicas.

¿Ves que hay una ausencia de políticas públicas y una falta de acción desde el Estado para educar sobre sexualidad y violencia de género? Parece que todo lo que se hace es a pulmón, desde su propia iniciativa.

-Totalmente. Desde las organizaciones de mujeres llevamos a cabo espacios de formación, de capacitación, de visibilización desde la vía pública —muchas veces con intervenciones callejeras— para llamar la atención y concientizar, elaboramos materiales, los repartimos, los trabajamos en las redes sociales. Participamos también en la Campaña por el Aborto Seguro, Legal y Gratuito, que tiene entre sus consignas ‘educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, y aborto legal para no morir’. O sea que vuelve a aparecer la ESI como algo que está muy presente en las demandas de las organizaciones. Pero todas son iniciativas nuestras.

Una cada 18 horas

Cifras ascendentes de femicidios diarios, cifras alarmantes respecto a la (no) enseñanza contra la violencia de género en las escuelas. Dos puntos que se alimentan el uno al otro pero que no encuentran una resolución concreta.

-¿Te parece que la correcta aplicación e implementación de la Ley de ESI podría ayudar a prevenir y evitar los femicidios?

-Creo que podríamos disminuirlos. Es un proceso que va a llevar tiempo: estamos hablando de un cambio cultural, como todos los cambios culturales que tienen que ver con cuestiones muy profundas, arraigadas y naturalizadas en la sociedad como el machismo y el patriarcado. Es una tarea que lleva bastante tiempo, tenemos que asumir que va a ser larga. Pero sin ninguna duda, si llevamos adelante políticas públicas e implementamos la ESI en todos los niveles educativos vamos a disminuirlos progresivamente y vamos a ir cada vez más limitándolos, esperamos, hasta que no existan más los femicidios.

-¿De qué manera se puede lograr eso? ¿Cuáles serían los pasos a seguir?

-Debe haber políticas públicas, campañas de concientización, educación sexual en las escuelas para ir formando a las nuevas generaciones en otra cultura. Necesitamos una batería de acciones, pero si el Estado está ausente… El Estado debería tener en cuenta lo que hacemos las organizaciones feministas y sociales, contemplarlo para que sea inspirador u orientador para las políticas públicas. Pero tiene que estar mucho más presente de lo que está, con presupuesto y con orientación.

-Tenemos mucha legislación al respecto e incluso estamos muy avanzados si se compara con otros países. ¿Podrías decir que está en falta la aplicación de esas leyes?

-Totalmente. Nosotros tenemos leyes que son excelentes. Le podríamos mejorar cosas, pero la ley de ESI es excelente. El tema es que si no hay implementación a través de políticas públicas con presupuesto, quedan como una formalidad. Yo reivindico las leyes porque han sido parte de la lucha. Ahora, después de eso, también tiene que existir por parte del Estado un compromiso real para que a través de políticas públicas se lleven adelante. Hace diez años se votó la ley de ESI y todavía hoy se aplica muy poco dentro de las escuelas, en especial en educación secundaria, que sería el nivel educativo donde desde ciertas materias aparece dentro de los contenidos tradicionales; mucho menos en educación inicial. Realmente, si los docentes no tienen un compromiso para abordarlo, es muy limitado lo que se está llevando adelante. Es importante que exista como política pública, es fundamental.

La educación siempre fue una herramienta de lucha para los movimientos sociales. Hoy, en un contexto de violencia generalizada contra las mujeres, de violaciones y femicidios diarios, la Educación Sexual Integral se vuelve no sólo una herramienta de lucha social, sino una manera de salvar vidas: es una necesidad. Por eso, a pesar de que el camino es largo y difícil, el compromiso se vuelve menester: “Cuando nosotros trabajamos la cuestión del machismo, de la cultura patriarcal, tenemos que pensar en el corto, mediano y largo plazo. Y la educación en eso es absolutamente estratégica”.

AUNO 01-06-17
MJ-MFV