Advierten sobre deficiencias en la aplicación de la ley de salud sexual y reproductiva

En muchos hospitales del país no se cumple con algunas exigencias de esa norma, como el acceso a todos los métodos anticonceptivos o el funcionamiento de los departamentos de salud reproductiva para jóvenes. Lo señaló la sexóloga Marta Boimel, entrevistada por AUNO, quien además analizó el tema de la sexualidad de las mujeres desde un enfoque bio-psicosocial.

La sexóloga Marta Boimel advirtió que en muchos hospitales del país no se cumple con algunas de las exigencias de la Ley de Salud Sexual y Procreación Responsable, porque “no se instrumentan los departamentos de salud reproductiva para jóvenes” o no se aplican métodos anticonceptivos, como el DIU, tal como lo marca la ley.
“Hay una gran inequidad en salud y educación”, alertó la especialista, quien participó del V Encuentro Latinoamericano de Endocrinología Ginecológica y Reproductiva como integrante de la “mesa de expertos” del simposio titulado “¿Cómo vivir la sexualidad?”.
A partir de su trayectoria como asesora del Consorcio Latinoamericano de Anticoncepción de Emergencia (CLAE) e integrante del Consejo Consultivo de Género de la Cancillería, en una entrevista con AUNO reflexionó acerca de la sexualidad de la mujer argentina entendida dentro de su marco cultural y de las falencias y necesidades del sistema de salud pública.
Entre otros conceptos, la especialista subrayó que “en todos los hospitales debe funcionar un equipo de médicos que responda a la a ley de salud sexual y reproductiva”, al margen de las objeciones de conciencia, y puso énfasis en que “es necesario prevenir el aborto”.

* —¿Hay una influencia social en el comportamiento sexual del individuo, y en especial, de las mujeres?*

—Sí. Los médicos lo toman desde un punto totalmente biológico, pero también mi mirada abarca a la mujer en otro aspecto. El sexo lo asigna la naturaleza pero el género es una construcción sociocultural, y de acuerdo a la cultura en la que la mujer nazca será su trayectoria en la vida, a menos que pueda pensarse y modificarse. Entonces tenemos hacer hincapié en los modelos de “ser mujer”: joven, bonita, exitosa, buena madre, buena esposa. Es un peso para la mujer porque se la obliga a seguir determinada moda para pertenecer a los parámetros de “ser persona”. Pero hombre y mujer son libres de elegir, de decidir, de recibir información para tomar esas decisiones y afrontar, en todo caso, las posibles patologías con los conocimientos adecuados.

—¿La recepción de una patología es distinta en la mujer y el hombre?

—La mujer es más resistente al dolor, pero hay enfermedades que afectan de la misma manera a ambos. El VIH/sida, por ejemplo, es ahora una enfermedad crónica para quienes tienen la posibilidad de llevar una dieta saludable, una vida sana, de acceder a los medicamentos. Pero para la mayoría es una enfermedad mortal. Cada vez más hay una feminización del VIH/sida, las infectadas son las más jóvenes y las más pobres, aunque se dan casos en todos los estratos sociales. Bien no lo reciben, pero tampoco las instituciones están preparadas.

* —¿A qué se refiere?*

—No hay un espacio para los adolescentes por los horarios de atención, y porque tiene que haber profesionales formados para escucharlos. Algo importante que hay que destacar es que ya está aplicándose la ley 25.673 de salud sexual y procreación responsable, que tiene una gran importancia en esta temática.

—¿Cuáles son los puntos más importantes de esta ley?

—Es una ley muy rica porque establece que la mujer entre los 10 y los 49 años recibirá obligatoriamente atención médica en los hospitales públicos. Tendrá acceso a un Papanicolaou, una colposcopia y una mamografía al año, accederá a métodos anticonceptivos, a una atención pre y post parto. Dentro de esa ley se prevé un departamento de salud reproductiva para jóvenes en todos los hospitales, pero no los está habiendo. Los médicos van dos o tres horas y se retiran. Las mujeres hacen filas desde las 4 de la madrugada para obtener un turno. A veces viven lejos y no tienen siquiera dinero para el colectivo. Hay una gran inequidad en salud y educación.

* —¿Esto también tiene que ver con una centralización del sistema sanitario?*

—Tiene que ver con muchas cosas. Esta ley tiene alcance nacional, pero ¿qué sucede? Entran en juego otros factores. Depende del director del hospital, de factores psicológicos, ideológicos, temporales. No nos olvidemos que colocar el DIU es el negocio de muchos médicos, entonces no se ponen al alcance todos los recursos. También involucra a lo que le pasa al médico con su propia sexualidad. Si la provincia tiene profesionales que no están de acuerdo con la ley, tienen que correrse, pero los métodos anticonceptivos que no apliquen en el ámbito público tampoco los deberían aplicar en sus consultorios o clínicas privadas. En todos los hospitales debe funcionar un equipo de médicos que sí responda a la a ley y que esté preparado para atender relaciones sexuales riesgosas que son las que se dan en situación de abuso o violación, o cuando no se han usado o se cree que han fallado los métodos anticonceptivos. En las 24 o 72 horas inmediatas, le deben dar a la mujer la “pastilla del día después”, que no es abortiva, y a ambos un tratamiento durante 30 días para evitar el contagio del VIH/sida. Hay que trabajar en la prevención del aborto. La educación sexual y todas estas temáticas hablan de amor, porque hablan de cuidado. Una persona que no se puede cuidar a sí misma no puede cuidar al otro.

  • —¿Hay responsabilidad en los medios de comunicación en la construcción de ese modelo de “ser mujer” que mencionaba anteriormente?*

—Claro ¿Qué muestran los medios? ¿Tener valores? No. Se focaliza en el cuerpo, en el físico de la mujer.

—¿Hay una cosificación?

—Exacto, con la salvedad de que lo único que no puede estar sujeto a cirugías estéticas es lo interior. Tener un cuerpo perfecto no es la realidad. Lo importante es cómo la mujer se siente consigo misma. Hoy en día hay una caída muy profunda de valores y hay un surgimiento de otros nefastos: exitismo, consumismo e individualismo. El que no puede acceder a lo que dice el modelo es excluido, pero también es posible que ese modelo impida al sujeto ser quien realmente es porque puede quedar prendido del estereotipo que se vende en los medios, sobre todo en la televisión. También hay una cuestión cultural. Esta es una sociedad patriarcal en el que la mujer está predestinada a la reproducción. Entonces, ¿qué pasa cuando una mujer de una etapa reproductiva pasa a ser no reproductiva? Es el momento para que la mujer esté informada, para que pueda seguir trabajando, estudiando, si ese es su deseo.

* —¿También se refiere a la mujer que elige no ser madre?*

—Por supuesto. Nos hicieron creer que ser mamá es una obligación cuando en realidad es una elección. Pero si la persona no está interiorizada en esta temática se siente fracasada. Ante todo se es persona y se puede elegir según lo que se desea. Pero hay mandatos atávicos que nos determinan. Lo importante es que una vaya desmitificando, dándose permiso. Una o uno, en este sentido se extiende a los hombres. Todas las prácticas son buenas siempre que le hagan bien a las personas.

—¿Cómo se entiende que en una sociedad patriarcal como la que describe haya lugar para ese modelo de la mujer como objeto sexual en los medios?

—En una misma sociedad pueden convivir distintos modelos de mujer. Depende de un modelo que la sociedad dispone. Yo creo que es algo que no cae muy bien a la totalidad de la población argentina, es más que nada un momento histórico cultural en el que todo está concentrado en el cuerpo. Por eso la proliferación del pilates, la gimnasia, las cirugías incluso en las adolescentes. Esto tiene que ver con las normas sociales y los valores actuales. Todos quisiéramos ser jóvenes, bellos, exitosos, amados, pero todo no es posible. Las cosas se consiguen de a poco.

MNL-EV
AUNO-25-04-08

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