Volver a empezar

El 2 de diciembre de 2007, Lanús escribió la página más importante en su historia, al obtener el Apertura 07. Pero a partir de ese momento, vivió una serie de acontecimientos que lo descolocaron. Desde el 31 de enero jugó 24 partidos en tres meses: 14 por el campeonato local y 10 por la Copa Libertadores. La doble competencia dejó sus huellas y hoy, mientras vive los últimos días del largo proceso de Ramón Cabrero, intenta retomar el buen camino.

Mariano Verrina

La pintura del campeón aún está fresca. Pero la imagen de Lanús comenzó a borronearse. Desde aquél 2 de diciembre en el que Cabrero y los suyos escribían la página más importante en la historia del club, hasta estos días, el equipo vivió cinco meses con una serie de obstáculos que no estaba acostumbrado a saltar.

El primer temblor pos campeonato llegó en el verano pasado cuando Agustín Pelletieri, uno de los símbolos del equipo, se plantó ante los dirigentes, en la previa del viaje a Ecuador para jugar la primera fase de la Copa Libertadores, en reclamo de una mejora en su contrato. Finalmente, los dirigentes acordaron su situación, el mediocampista viajó y el ‘Granate’ pasó sin problemas la llave ante el Olmedo.

Comenzaba febrero y el dilema de la doble competencia se hacía presente. El primer paso del campeón en el Clausura fue bien firme. Victoria 1 a 0 ante Independiente, que bien pudo ser goleada. Se vislumbraba un horizonte claro en el panorama del elenco de la zona Sur del Conurbano Bonaerense.

El primer obstáculo en el camino llegó por decisión propia. Ramón Cabrero entendió que no se iba a poder pelear en los dos frentes y rápidamente tomó una contundente decisión: optar por la copa. Tanto fue así que ya en la segunda jornada (derrota 1 a 0 contra Huracán) comenzaron a aparecer Diego González, Emir Faccioli, Nicolás Ramírez, Germán Cano, todos frutos del semillero que saltaban a la cancha para hacerse de cargo de la mochila que significaba el torneo local.

El argumento era entendible: los puntos de este certamen no le servirían de mucho a Lanús, ya clasificado para la Libertadores ´09 y con un colchón confortable de unidades que le garantizaban una cómoda ubicación en la tabla de los promedios.

Pero el campeón se topó con otro obstáculo inesperado. O al menos poco deseado: las lesiones. En distintas instancias, perdió a sus mejores piezas: Diego Valeri, José Sand, Matías Fritzler, Lautaro Acosta, Santiago Hoyos, Sebastián Blanco pasaron por la enfermería del ‘Grana’. Se jugó entonces un gran porcentaje de la clasificación en la Copa en su visita ante el Cuenca, de Ecuador.

En consecuencia, Cabrero se vio en la obligación de alinear, para este compromiso copero, una dupla atacante conformada por Nicolás Ramírez y Germán Cano, ya que Acosta-Sand, la primera opción y Biglieri-Lagos, la segunda, estaban afuera por lesiones.

El saldo de tanto trajín fue un extraño desequilibrio entre un certamen y otro. Mientras terminaba invicto en el grupo 2, algo que no pudieron conseguir por ejemplo Boca y San Lorenzo, los dos sobrevivientes argentinos en el torneo continental, iba último en el Clausura. Recién el sábado pasado, en la increíble victoria (2-1) ante San Martín de San Juan, pudo volver a sumar de a tres, luego de diez fechas. Justo en el primer partido posterior a la eliminación en la Copa, tras una serie cerradísima ante Atlas de Méxixo (0-1 como local, y 2-2 en Guadalajara).

En el medio, perdió el clásico por goleada ante Banfield, le dieron vuelta un partido increíble contra Vélez —que ganaba 2-0 y que perdió 2-3) y cayó 6-2 frente a Arsenal. Además, Cabrero anticipaba por esos días que en el próximo mes de junio le dejará el timón a su ladero, Luis Zubeldía.

Hoy los temblores parecen empezar a alejarse del sur. Lo que resta del semestre será un alivio para Lanús que disfruta de semanas completas, sin viajes en el medio y sin tantos dolores de cabeza por lesiones.

Luego llegará el momento de parar la pelota. Ya sin Cabrero, que seguramente antes del retiro recibirá un merecido homenaje, Zubeldía emprenderá entonces la misión de dejar atrás los tropiezos recientes y volver a retomar el viejo camino.

AUNO-14-05-08
MV-LDC

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