No había que esperar un ascenso para empezar a cambiar

El club resurgió en los últimos como institución y, sobre todo, como punto de confluencia para los socios, que vuelven a ser parte fundamental de la estructura. Ahora, consecuencia directa, el fútbol le regala una caricia a tanto esfuerzo por volver a ser.

Leonardo Torresi

Lomas de Zamora, noviembre 19 (AUNO).- A esta hora ¡Superlógico! no baja la euforia loca por un nuevo ascenso de Los Andes, el cuarto en los últimos 20 años (siempre tenemos para entretenernos). Pero apenas juntemos los papelitos y lavemos los vasos vamos a apreciarlo como un logro especial. Encuentra el club en un momento social intenso, en crecimiento y con los socios adentro. Un club vivo.

Todo contra un creencia paralizante, desestimada por la propia historia, pero que sobrevivía con la misteriosa potencia de las frases hechas: primero había que subir y eso iba a generar un efecto de derrame que iba a inundar de virtud al resto.

Esta vez el éxito de un campaña deportiva llega a un punto de confluencia con un línea institucional de inclusión de socios (que se cuadruplicaron en estos años), promoción de actividades y recuperación de espacios abandonados o que estaban cedidos para negocios externos al club. La prueba material es un cartel que todavía está en una pared del gimnasio de la cancha y resalta como un testimonio interesante. En 2007, cuando el club cumplió 90 años, tenía cuatro actividades amateurs. Hoy son más de 20 y es otra vida en un club que era una enorme cancha, una oficina de trámites y muy poco más.

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La mecha la encendió la recuperación de la sede social, una ruina que estaba privatizada a 40 años. La combinación de la movilización de los socios organizados y la decisión política de la comisión directiva de acompañar la lucha y generar los recursos para devolvérsela a los socios fue un experiencia virtuosa de las que el club no debería privarse en el futuro.

Si en las asambleas de hace algunos (pocos) años se escuchaban frases como “la gente ya no va los clubes, va a los shoppings”, la cantidad de socios que se incorporaron en esta última etapa fue forzando la puesta en valor de más espacios. El avance de la obra del polidepòrtivo —con nueva cancha de hockey incluida— es la demostración de que el club podía crecer y que habia gente esperándolo.

Lógico que Los Andes late con el fútbol. Las razones del corazón dejan tontos a los análisis. Hubo aciertos que generaron buenas condiciones para que el ascenso llegara en este torneo semestral. La base del plantel que se mantuvo. La incorporación como manager de Claudio Balsano para profesionalizar el vínculo entre el plantel y los directivos.

Pero si hay una sencilla lección es esta: no había que esperar un ascenso para empezar a cambiar algunas cosas. Que el equipo de fútbol esté en un lugar de mayor jerarquía deportiva seguramente mejorará las posibilidades generales. Pero por suerte, cuando acertamos con la pelota. ya habíamos hecho algunas cosas más por nosotros.

“Hagamos este instante eterno”, dicen unos afiches que todavía están pegados por todos lados en Lomas. Eso. Salud.

AUNO 19-11-14
LT-MFV

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