“Mi hermano es un marciano”: el lugar exacto donde Hugo Maradona dijo su mágica frase sobre Diego

La terraza de la casa de La Paternal fue el lugar de la increíble entrevista con el hermano del 10. Un mural homenajea ese momento.

César, el hijo de Alberto, el hombre que recuperó la Casa de D10s, mandó esta foto:

Es hermosa, pero qué dificil verla. La muerte de Hugo Maradona fue una noticia fea, fea, en este final de 2021.

Hugo, “El Turco”, murió un año y un mes después de Diego, en Nápoles, ciudad glorificada por el apellido. Y mientras en el mundo maradoniano se reiniciaba esa tristeza que llega detrás del golpe, por las redes volvía a circular a velocidad la filmación donde Hugo comprende como nadie, y por eso encuentra las mejores palabras, cómo expresar la admiración por su hermano.

“Mi hermano es un marciano”, dice, serio, concentrado, muy seguro, un nene de 10 años.

La entrevista (Lalo Maradona también en la escena) la hizo el periodista Eduardo Carpio y fue en la terraza de la casa de Lascano 2257, en La Paternal. En el lugar exacto, la misma pared que se ve detrás de los chicos aquel día, un mural rescata ese momento.

La terraza forma parte de la Casa de D10S, museo en memoria de los años del 10 jugador de Argentinos Juniors. No es solo, pero es eso, sobre todo. Ahí vivieron los Maradona entre 1978 y fines de 1980. Argentinos Juniors la compró para que el genio estuviera cerca de la cancha. De ahí, la familia se fue al chalezazo de la calle Cantilo, en Devoto, para arrancar otra vida.

Pero alguien debía conservar y cuidar con amor la casa de Lascano, y así fue: recuperada por la Junta de Estudios Históricos de la Paternal y Villa General Mitre, a través de su presidente, Alberto Pérez, puesta en valor, hoy se puede visitar en grupos, con una reserva. Llena de muebles, objetos, tesoros emotivos, pasar por esa puerta es el comienzo de un viaje con consecuencias intransferibles.

La primera maravilla de barrio da a la calle y es la fachada bicolor tapizada de vidrio molido, que se mantiene igual que entonces. Ahi sacaron esta foto (otra foto hermosa) de los Maradona:

Los Maradona en la puerta de la casa de Lascano 2257

Lalo y Hugo fueron futbolistas. Hugo maradoneó como nunca en el sudamericano sub 16 de 1985, al lado de promesas juveniles como Fernando Kuyumchoglu, Pedro Sallaberry y un compañero de Argentinos que después anduvo un poco bien: Fernando Redondo. Debutó en primera en el club de La Paternal y se fue a Nápoles. Su mejor momento quizá fue en el Rayo Vallecano, el club de los hinchas rebeldes de las afueras de Madrid. Anduvo por Japón, Venezuela, Austria, Puerto Rico, Estados Unidos. Hacía 8 años que estaba viviendo otra vez en la ciudad donde viene primero su hermano y segundo el Dios sin el 10 incrustado. Y ahí se murió en la última semana de 2021, a los 52 años.

Pero bueno, está el recuerdo, está la impagable filmación con la frase, y desde hace dos meses, el mural homenaje en el sitio exacto donde la pronunció.

Un poco al revés de la vida, o del tiempo, pero también lógico, ¿por qué no?, esta vez fue Messi el que llevó hasta Maradona. El artista Javier López, @toto_ilustrador, estaba pintando un mural del crack rosarino en Saavedra cuando se le acercó un pibe a pedirle sacar unas fotos. Javier le mostró unos trabajos y el pibe le dijo: ‘Vos tenés que exponer en la casa de D10s”.

“Yo no sabía que existía. Pero me contactó con el dueño, pegamos buena onda, y me invitaron a exponer unos cuadros míos ahí”, cuenta el artista a AUNO.

Le contaron lo que había pasado en la terraza, y entonces surgió la idea de plasmar ese hecho en ese lugar, el lugar preciso de la frase más maradoniana dicha por otro Maradona que no era Diego Armando.

El artista trabajando en su obra

“Fue un honor, un orgullo hacerlo. Yo quería que pareciera una especie de comic de los años ’70, en blanco y negro, en escala de grises, con algunas texturas. Y el momento esotérico, por decirlo así, es donde aparece el ovni”.

Es un plato volador con un Diego abducido, como un marciano a la fuerza, que se va con unos rayos en los pies hacia un lugar donde también lo van a querer

¿Y qué más? Nada más. Adiós, Hugo.

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