Luis Escobedo, del Gallardón a las trincheras

A 27 años del conflicto de Malvinas, el ex combatiente y ex jugador de Los Andes señaló que “el deporte le permitió seguir adelante y superar los traumas” que trajo desde las islas. En una charla con AUNO, también describió la problemática que viven los veteranos de guerra en la actualidad. “Ahora estamos un poco mejor, pero durante muchos años, los políticos nos dieron la espalda”, subrayó.

Matias Mazzocchi

Hacía un mes que había terminado el servicio militar y se disponía a volver a sus actividades. Soñaba con entrenar y ponerse a punto físicamente para iniciar una carrera como futbolista profesional. Sin embargo, un llamado inesperado le cambió de la vida para siempre. Fue de esa manera como el entonces jugador de Los Andes Luis Escobedo se enteró de que debía reintegrarse al Ejército argentino, en aquel abril de 1982.

A la semana, Escobedo estaba en las Islas Malvinas, movilizado con una unidad militar y a la espera de que el conflicto suscitado entre Argentina y Gran Bretaña se encausara por la vía diplomática. Pero no fue así, y el Atlántico sur se tiñó de sangre en una amarga contienda que culminó con la victoria de las tropas del Reino Unido. “Nunca nos hablaron de una guerra. Me di cuenta que estábamos en combate cuando nos empezaron a bombardear”, contó el ex futbolista en un diálogo con AUNO.

Con una voz pausada y muy tranquila, este ex soldado comentó las diversas sensaciones que le dejaron aquellas semanas que vivió en Malvinas. “Teníamos un miedo constante, y más cuando comenzaba cada combate. Nosotros éramos chicos de entre 18 y 20 años; nos hicieron crecer de golpe y de la peor manera”, señaló Escobedo, que también jugó en Colón, Belgrano y Vélez, entre otros equipos.

-¿Fue el momento más difícil de tu vida?
-Sí. Fue un momento muy complicado. Una guerra es algo muy difícil de explicar para alguien que no vivió una. Solamente nosotros, los ex combatientes sabemos lo que significa. Es una incertidumbre permanente, nunca se sabe qué puede pasarte. La muerte te acecha todo el tiempo.

-¿Cómo se hace para vivir con esa incertidumbre?
Las sensaciones eran diversas, de mucho miedo y cobardía. Nos generaba muchísima impotencia ver a un compañero muerto. Todos estos recuerdos son muy dolorosos.

-¿El fútbol te salvó la vida? – Sí. Por suerte tuve la fortuna de jugar al fútbol y eso me ayudó mucho para salir adelante. Afortunadamente, me dieron la oportunidad de seguir en Los Andes. Pero no todos los casos fueron como el mío. Muchos de mis compañeros fueron discriminados en sus trabajos cuando volvieron al continente.

-¿Pensó en abandonar?
-Sí. Cuando regresé de la guerra estuve muy mal. Abandoné todo, pero con el correr de los días me arrepentí y decidí a volver a jugar. Desde que regresé de Malvinas hasta que volví a pisar una cancha pasaron cuatro meses.

-¿Cuánto le costó volver?
-Mucho. Volví muy retraído. No hablaba nada. En momentos tenía lagunas, por lo menos eso es lo que me dijeron mis compañeros de Los Andes. Por eso digo que estoy muy agradecido al club, porque me ayudó mucho en la etapa más difícil de mi vida. Por suerte, con el correr de los partidos me afiancé y pude sostener mi carrera y mi vida.

-Con todo lo que vivió, ¿el entrenador de entonces debió ayudarlo mucho?
-Pedro Marchetta fue muy importante. Me hablaba mucho y eso me sirvió bastante para afirmarme en el plantel.

-¿Qué opinión tiene de Malvinas como hecho histórico?
-Creo que sirvió para que vuelva la democracia al país. Pero el gobierno de Raúl Alfonsín nos metió en un cajón y trataban como si fuésemos militares de carrera. Los primeros derechos que nos reconocieron los adquirimos mediante la lucha que emprendieron aquellos veteranos que habían tenido la suerte de haber recibido alguna formación universitaria, fueron ellos los que formaron las primeras asociaciones y comenzaron a exigir reparaciones. Pero lo cierto es que en los años 80’ eran muy pocos los que querían escuchar hablar sobre nosotros.

– Como ex combatiente, ¿fue muy difícil obtener un reconocimiento?
-En 1993 se promulgó una ley y se fijó una pensión mensual de unos 50 pesos. Recién al año siguiente, la provincia de Buenos Aires nos dio otra pensión más sustancial. Sin embargo, la mayoría de los políticos nos dieron la espalda. Nunca tuvimos una revisación médica, física o psicológica. Recién en el 2003, con el gobierno de Néstor Kirchner fuimos un poco más reconocidos.

-¿Cómo es la situación del veterano de guerra en la actualidad?
-En la actualidad estamos un poco mejor. Además, se generaron muchos puestos laborales. Desgraciadamente, se tuvieron que esperar casi 25 años para obtener algo.

-¿Cree que son retribuidos como se merecen? – No. En términos económicos, creo que nos merecemos una reparación similar a la que perciben los familiares de los desaparecidos o quienes estuvieron presos durante la dictadura. Me parece que sería lo más justo.

-Y la sociedad, ¿se portó bien con ustedes?
-A pesar de que estamos desilusionados por el trato que tuvo la clase política para con nosotros. De la gente no podemos decir nada. En lo personal, sólo tengo palabras de agradecimiento para el pueblo, que siempre nos apoyó, mostrándonos todo su respeto y dándonos todo su afecto.

-¿De que manera se supera una experiencia bélica?
-Desde el 1983 hasta la actualidad hubieron 350 suicidios. Todos como consecuencia de la falta de una ayuda psicológica adecuada. De todos modos, entre los ex combatientes nos apoyamos mutuamente. Muchos hicimos terapias grupales y así evitamos que ocurrieran más suicidios.

-Es uno de los integrantes de la Comisión de Enlace de Veteranos de Guerra de Lomas de Zamora ¿A qué se abocan?
-Estamos agrupados desde 1996. Hicimos un museo de ex combatientes, que fue uno de los primeros en Buenos Aires. Además, nos abocamos a dar charlas en escuelas y universidades narrando nuestras experiencias.

-Y los medios de comunicación, ¿cómo se comportaron?
En los años 80’ nunca se hicieron grandes menciones. Recién en los años 90’, y a partir del trabajo que realizaron muchos estudiantes de periodismo, se empezó a conocer más sobre nosotros.

-¿Lo incomoda hablar sobre Malvinas?
-No me molesta para nada. Me reconforta que los jóvenes y los medios de comunicación se interesen en nosotros, los soldaditos que tuvimos que ir a defender el país cuando éramos tan pibes. Eso sí, lamento que no lo hayan hecho antes, cuando jugaba, a lo mejor me hubiera ayudado a ser un futbolista un poco más conocido.

AUNO-02-04-09
MM-LDC
deportes@auno.org.ar

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