Desarrollo social, la clave para la reconstrucción de Santa Fe

Tras las secuelas que dejó la inundación en Santa Fe, expertos de distintos ámbitos científicos resaltaron la necesidad de reconstruir la ciudad a partir de un modelo de desarrollo social y alertaron sobre los riesgos sanitarios generados por las acumulaciones de basura

(AUNO*).- Reconstruir la ciudad de Santa Fe mediante un modelo de desarrollo social que contemple la participación de sus habitantes es la propuesta que un grupo de especialistas en distintas disciplinas formularon en un encuentro convocado por la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y en el cual se analizaron alternativas tendientes a superar las catastróficas consecuencias que la inundación ocasionó en la capital provincial.
Arquitectos, urbanistas, ambientalistas y sanitaristas de distintas casas de estudio de todo el país llevaron a cabo reuniones y mesas redondas durante siete días y coincidieron en señalar que la situación de las personas que perdieron sus viviendas tardará, por lo menos, un año en comenzar a resolverse. En consecuencia, la presencia de los evacuados en distintos centros de alojamiento puede extenderse más de lo previsto.
“Debemos tener en cuenta que lo que se destruyó no sólo es una ciudad sino una construcción social compleja, plagada de vínculos y relaciones que definen significados, identidades y un sentido de pertenencia”, explicó el decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNL, Julio Talín, en declaraciones a la Agencia Universitaria de Noticias y Opinión.
Los arquitectos presentes en el encuentro coincidieron en remarcar la necesidad de trazar un plan equitativo en la distribución de los recursos que permitan la mayor participación posible de toda la ciudadanía en cualquier proyecto destinado a la reconstrucción.
“Muchas veces, ante catástrofes similares, se mudan barrios enteros, pero después de un tiempo, la gente termina volviendo al mismo lugar. Es porque no se la consultó sobre sus futuras condiciones de vida, y esto debemos tratar de evitarlo” indicó Talín.
Asimismo, se destacó en el encuentro que el proceso de reconstrucción de Santa Fe será lento y gradual, por eso resulta fundamental que se establezca un sistema de prevención y mitigación del riesgo capaz de prever este tipo de problemas en el futuro.
En ese sentido, recomendaron a las autoridades locales que asuman que la ciudad es una zona de riesgo natural y que encaren todas la futuras obras públicas bajo este concepto.
“Hay 5 mil viviendas destruidas y 25 mil personas que hoy no tienen donde vivir. Las obras que se hagan de acá deberán tener en cuenta que la ciudad es una zona de riesgo hídrico permanente. Debe existir la decisión política de realizar todas las obras que sean necesarias para que una futura inundación no ocasione tantos daños”, agregó.
En otro orden, las condiciones de higiene que existen actualmente en la ciudad la tras la inundación ocuparon una parte importante del encuentro y se consideró necesario extremar las condiciones sanitarias en sus hogares para evitar el contagio de las enfermedades que transmiten por el agua.
“Las condiciones ambientales de los hogares están deterioradas, y también lo están las del entorno. Hay que poner en condiciones higiénicas las casas y pedir que limpien las calles de todas las suciedades acumuladas”, explicó Carlos Zapata, licenciado en Saneamiento Ambiental y docente de la UNL.
Y, en tal sentido, agregó que el espacio público presenta un alto grado de contaminación a través de la acumulación de residuos, animales muertos y aguas estancadas. En este contexto es necesario zonificar la ciudad y definir las áreas de riesgo que no pueden ser habitadas hasta que se realice una desinfección adecuada.
“Todo lo que la gente desecha queda amontonado. En esos montículos de basura hay juguetes que son tomados por chicos para jugar; o comida que algunos ingieren. La acumulación de residuos orgánicos constituye un peligroso foco infeccioso. La limpieza de los lugares públicos es urgente e imprescindible”, señaló Zapata.
Durante veinte años, docentes y científicos de la UNL advirtieron en reiteras ocasiones a los gobernantes de la provincia de Santa Fe que podrían ocasionarse severos problemas hídricos con la cuenca del río Salado, sin embargo, todas las recomendaciones fueron desoídas. Ahora, tienen la esperanza que las conclusiones realizadas en este encuentro puedan orientar al poder político local en cuanto a la toma de decisiones.
“Esperemos que nuestro trabajo sea escuchado para que la ciudad no viva otra tragedia como ésta. Las recomendaciones que formulamos pueden evitar muchos padecimientos. La responsabilidad es ahora de los gobernantes “, concluyó el decano Julio Talín.

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