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SUBCAMPEONES

Miles de voces para gritar qué se siente

Una multitud fue a Ezeiza para expresar su gratitud por el desempeño de la Selección, que llegó al pais y fue recibida por la Presidenta. El entrenador, Alejandro Sabella, destacó la cohesión y la entrega del grupo, y parafraseó a Cristina: “El equipo es el otro”, dijo.

Llegada de la Seleccion

Ezeiza, julio 14 (AUNO).- Una multitud recibió a la Selección Argentina en Ezeiza, adonde arribó esta mañana después de haber logrado el subcampeonato en el Mundial de fútbol que terminó ayer en Brasil. El plantel fue saludado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en el predio de la AFA, en esta localidad.

Miles de aficionados se acercaron hasta el Aeropuerto Internacional y se apostaron al borde de la autopista Riccheri y de la colectora por la que circularon los micros que trasladaron al equipo hasta el predio deportivo.

Luego del saludo de la Presidenta, quien destacó que los jugadores “dejaron todo” dentro de la cancha, el técnico Alejandro Sabella aseguró: “Estoy orgulloso por lo que dieron, porque dejaron la piel en cada jugada y como bien dijo usted (por la Presidenta), la patria es el otro, el equipo es el otro. Es lo que ha hecho entusiasmar a toda la gente”.

Sabella afirmó que se siente “uno mas de los 40 millones de argentinos que le tengo que estar agradecido a estos muchachos”.

El técnico y los jugadores se manifestaron emocionados y agradecidos por la calurosa recepción popular. “Nos hubiese gustado traerles la copa”, dijo Lionel Messi y agregó que “seguiremos trabajando para darle más alegrías al país”. Por su parte, Javier Mascherano destacó la entrega del equipo. También hablaron Sergio Romero, Angel Di María, Maxi Rodríguez y Ezequiel Lavezzi, a quien Sabella le alcanzó una botella de agua y lo desafió, en tono de broma, a que repitiera el gesto que protagonizó durante el partido ante Nigeria.

El equipo llegó al país después de haber disputado la final de la Copa del Mundo, que ganó la selección de Alemania por 1 a 0, en tiempo suplementario.

AUNO 14-07-14 EV

MUNDIAL

Desilusión y va

Consumada la derrota argentina, cientos de miles inundaron la 9 de Julio para mezclarse en un grito de dolor, orgullo y –principio y fin del fútbol- esperanza. ¿Qué se leyó en las miles de banderas que anoche flameron sobre el subcampeonato argentino?

festejo

Lomas de Zamora, julio 14 (AUNO).- La puerta del baño entornada y ese hilo de horrible luz amarilla como frontera hacia un dolor más hondo. Terminó. Abrazado al espacio eterno entre el sueño y la desazón, abrazado a una botella de vino abierta en el entretiempo, alguien llora encerrado y sólo para de gemir para buscar en el alcohol lo que no encuentra en la razón. O lo que encuentra en la razón pero no alivia, no cura: es cierto, se jugó bien; es cierto: se dejó todo; es cierto: hubo varias chances de gol; es cierto: fue penal. ¿Y?

“Es generacional (sollozo), yo vi jugar a Maradona y a Messi (sollozo) y no vi a Argentina campeón (sollozo)”. En el living una pantalla enrostra a varias caras muertas una premiación que nunca nadie en este país quiso ver. Entonces “vamos, vamos a la Plaza Grigera, qué nos vamos a quedar acá a ver cómo le dan la copa a los putos estos”. Entonces el pasillo largo, tan largo, hasta la calle, la explosiones contra el negro, inmaculado, cielo raso de la noche, luces fantasmas de coches fantasmas manejados por fantasmas en un barrio fantasma y el auto. El auto y “sacá la bandera por la ventana, dale”. El auto y el centro, el auto y los bocinazos como bengalas de barcos que buscan el auxilio de otros barcos en el océano. Un océano de cemento y postes de luz, de carteles que chorrean neón; un océano tan distinto a ése, tan verde, tan enorme, donde ellos, 23, están solos, aislados, separados por miles y miles de kilómetros de césped de las tribunas, del estadio. Del sueño.

Y en la plaza de Lomas mejor soltar el cuerpo y purgar el alma, mejor entrar en ese agite de miles promovido más que nada por chicos que no vieron a Maradona y sí a Messi y tampoco vieron a Argentina campeón. Ni finalista. Ni nada. Porque si hay algo cercano a la euforia, fueron esos pibes los que lo condensaron y lo tradujeron en el canto irreverente, en el insulto a Brasil, Inglaterra, Alemania, la FIFA, Pelé, y la recalcada continuidad de augurar que “volveremos, volveremos, volveremos otra vez…”.

De lejos pareciera que no pero de cerca no quedan dudas. De lejos pareciera que bengalas, latas de humo azul, cohetes, camiones cargados de gente, gente cargada de niños, niños cargados de banderas indican que sí, que Higuaín se tomó el tiempo para definir y lo hizo o que Mascherano alcanzó a tapar el centro perfecto de Schurrle. Hay que acercarse, hay que buscarles las caras, correrles esa pintura azul y blanca, mirar el beso rojo de las lágrimas en los ojos y entender que no, que no se grita porque mañana hay feriado, que se grita porque es salir y gritar y cantar o quedarse a ver las repeticiones del gol o mortificarse con los agoreros de turno o irse a dormir para despertarse de ese sueño de 31 días y amanecer de cara al seco rostro de la realidad.

Por eso es mejor golpear, por eso es mejor aferrarse a la enésima botella o atravesar una Yrigoyen peatonal, celeste y blanca, agridulce, y rumbear para la estación, escuchar el tren, correr entre bombos, abrazos y “estoy en la plaza…¿qué? No te escucho por el ruido”, saltar al andén y entrar a un vagón mudo, diametralmente opuesto al que cuatro horas antes surcó el Conurbano como un único grito de “Argentina” alargado por vagones, coronado de banderas. Hasta se puede dormir y soñar lo mismo que sueña un galés, un polaco, a una realidad de distancia.

Hay que despertar antes de Constitución, mirar el reloj que indica que es temprano, lanzarse entre las dársenas y dudar hasta que sin saberlo se camina con una marea extraña bajo los puentes de la autopista, entre los árboles que gotean luz de la Plaza Constitución, al costado —mortífero cualquier otra noche— de la Catedral. Seguir hasta las luces del Metrobus, no entregarse a las lágrimas frente a las olas celestes y blancas que muerden la orilla de la 9 de julio ni a los camiones cargados ni a los nenes que piden upa, ni a los pibitos que buscan birra ni al recuerdo del hospital donde mamá vio el partido con las demás internas –ya deben haberles dado el Lapenax, ya deben haber vivido su simulacro de integración a una sociedad que las dopa hasta que no entienden casi nada, pero sí entienden y viven y (hoy) lloran un Mundial.

Vale recibir el abrazo de un completo desconocido, imitar la sonrisa con la boca abierta, el “pusieron huevos, loco, dejaron todo, es un orgullo”; tragar saliva, decir “sí”, decir “ese penal”, decir “mañana vamos a Ezeiza”, pensar en los que no quisieron venir hasta el Obelisco aunque habían prometido que “pase lo que pase eh, pase lo que pase”.

Todavía con esas ausencias la Plaza de la República explota, Corrientes explota: el calor es increíble, literal; racimos humanos cuelgan de los semáforos y otra vez hay que dejarse arrastrar y largar todo y guardarse bien el recuerdo dos veces para contarlo ante nietos que en su sagrada inocencia ignoren las leyendas de Messi, de Maradona, de un acontecimiento que trastornaba a un país entero y a su abuelo también y jurar que todo es cierto y torcer una sonrisa rememorando una época ahora lejana, ajena.

También está bien caminar por Corrientes, detenerse y consolar a alguien que llora a gritos aunque no se sepa quién es. ¿Qué importa quién es? Vale abrazarlo, besarle la cabeza, decirle “dejamos todo, papá, es la próxima, es la próxima”. Recibir su silencio, su tristeza desnuda y contagiosa, esa intimidad entre anónimos absolutos, esa confianza de sufrir el mismo amor y el mismo dolor. Hay tiempo todavía para perderse en la luz naranja de calles laterales, escuchar con sorpresa y furia instintiva un acento carioca, voltear para ver una camiseta celeste y blanca y preguntar: ¿brasilero, torce por argentina? “Si, nos somos brasileiros mais hinchamos por Ayenchina. Muy triste, muy triste. Mais jugaron bem, es un orgulio. Brasil perdió 7 de 1”.

Queda finalmente alargar una mano atónita, saludar, pensar una vez más en lo que pudo haber sido, andar un poco más, escuchar a lo lejos los estruendos y pensar que, claro, ¿cómo nadie controló la venta de alcohol en los puestos de comida? Comprender entonces la lenta retirada por Corrientes hacia la rutina, escuchar las transas de camisetas choreadas a 150 pesos, lamentarse por no tener nada más que el orgullo en las manos y ver en esa brutal luna llena que a las 22 estaba exacta sobre el obelisco el amarillo y espeso punto final para un torneo y una fiesta. Pero no para una esperanza.

AUNO-14-07-2014
JJR-MDY

Anticonceptivos de larga duración

El nuevo método presentado por el Ministerio de Salud de la Nación se coloca en el brazo y su efecto dura tres años, aunque es reversible. Esta primera etapa de implementación está destinada adolescentes de entre 15 y 19 años que hayan tenido un antecedente obstétrico.

Nuevo método anticonceptivo

Lomas de Zamora, 14 de julio. (AUNO).-El Ministerio de Salud de la Nación presentó un nuevo método anticonceptivo hormonal que dura tres años y que se coloca en el brazo, debajo de la piel, destinado a adolescentes de entre 15 y 19 años que hayan cursado un parto, aborto o cesárea y que no tengan obra social o prepaga.

Lanzado en el marco del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, el implante subdérmico, que tiene 99 por ciento de efectividad, busca “prevenir un segundo embarazo en adolescentes y promover la planificación familiar”.

Este método, que consiste en colocar en el brazo una varilla del tamaño de un fósforo, es de fácil aplicación, reversible, indoloro, poco invasivo y desliga a las jóvenes de la ingesta diaria de pastillas.

En breve, el implante estará disponible en algunos distritos del sur del conurbano bonaerense como Almirante Brown, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, Lomas de Zamora, Quilmes, entre otros.

En esta primera etapa de implementación, el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable (PNSSyPR) adquirió 10 mil unidades, de las cuales 8 mil serán entregadas a las 10 jurisdicciones del país que presentan las mayores tasas de fecundidad adolescente.

El subsecretario de Medicina Comunitaria, Maternidad e Infancia, Nicolás Kreplak, señaló que con este nuevo anticonceptivo se pretende “mejorar la adherencia de las adolescentes a un método”.

Durante la presentación, que tuvo lugar esta mañana en el Círculo Médico de Lomas de Zamora, Kreplak destacó la importancia de este nuevo método, al precisar que “por mes se reparten más de 3 millones de anticonceptivos en todo el país”.

Por su parte, la coordinadora del PNSSyPR, Adriana Álvarez, apuntó que “la Argentina cuenta con una canasta de más de seis anticonceptivos”, lo que la convierte en la oferta más amplia de América Latina.

“Nos propusimos pensar una estrategia sanitaria para incidir en un indicador que es la repitencia del embarazo en la mujer adolescente y el embarazo no planificado”, expresó Álvarez.

El implante también promueve la anticoncepción durante la lactancia y requiere un mínimo seguimiento, aunque no previene las enfermedades de transmisión sexual, para las cuales se recomienda el uso de preservativo.

El nuevo método ya se encuentra disponible en Misiones, Formosa, Santiago del Estero, y en los siguientes partidos de la provincia de Buenos Aires: Haedo, Morón, General Las Heras, General Rodríguez, Hurlingham, Ituzaingo, Luján, Marcos Paz, Merlo, Moreno, Tres de Febrero y La Matanza.

Ean tanto, desde el Ministerio anunciaron que en breve llegará a otros distritos como Brandsen, Berisso, La Plata, Ensenada, San Vicente, Cañuelas, Presidente Perón, Zárate, Campana, Pilar, Escobar, Tigre, San Fernando, San Isidro, Vicente López, General San Martín, San Miguel e Isla Martín García, entre otros, así como también a Tucumán y a Jujuy.

AUNO 14-07-2014
GMN-AFG

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