Almorzar por un peso

Ocurre en las escuelas lomenses debido a los bajos montos que destina el Servio Alimentario Escolar. Quienes los administran, aseguran que es difícil alimentar “como corresponde” a los alumnos que asisten a los comedores que funcionan en horarios de clase. Las cocineras dicen que se “hacen milagros” para que coman todos.

Los cocineros, ayudantes y auxiliares de los comedores escolares de Lomas de Zamora dicen que deben hacer “malabares” y “grandes esfuerzos” con las provisiones que les entregan para cumplir con la elaboración de la totalidad de platos de comida que los alumnos reciben cada día debido a que las autoridades provinciales destinan un peso por chico para realizarlos.

Si bien cada comedor escolar tiene establecido un menú estacional que es elaborado y aprobado nutricionalmente por el Ministerio de Desarrollo Humano, durante una recorrida por varios establecimientos lomenses, AUNO pudo comprobar que las raciones de alimentos que reciben no alcanzan para satisfacer las necesidades básicas de los alumnos.

En la mayoría de los establecimientos, los suministros que les entregan los proveedores no alcanzan para completar en abundancia el plato de comida de la totalidad de los chicos; en algunos, el menú raramente está compuesto por platos en los que no predominan los hidratos de carbono; en otros, a veces, los proveedores no cumplen estrictamente con los ingredientes establecidos.

Por esta situación, los directivos, maestros y cocineros coincidieron que “es terrible que se destine un peso por alumno” porque con esa cantidad de dinero es “increíble” y hasta “imposible” que se lleguen a cubrir las demandas nutricionales de los chicos, que por lo general consumen ese único plato en todo el día.

En este punto, una de las cocineras del comedor de la escuela 79 del barrio de Villa Fiorito, Nilda García, aseguró a esta agencia que “los que viven diariamente dentro de los comedores saben que hay que hacer mucho esfuerzo para que los chicos puedan tener una comida digna, porque con los suministros que se destinan para cada institución tenemos que hacer milagros”.

En la misma línea, la vicedirectora de ese establecimiento, Miriam Silvestri, afirmó que “las cocineras hacen maravillas con los pocos bienes que se destinan al comedor”, y agregó que “con dedicación se trata de que los chicos coman bien”.

En algunas escuelas, como la 43 de Ingeniero Budge a la que concurren alrededor de 800 chicos, según informó el director, José Luis Marrero, las autoridades junto con la cooperadora ajustan y piden las porciones del menú de acuerdo a las necesidades del momento para mejorar el servicio: “Por ejemplo, todos los días faltan algunos alumnos. Entonces, teniendo en cuenta esa proporción faltante, le decimos al proveedor que traiga fideos con carne –-en menos cantidad— en lugar de polenta con salsa”.

“Hacemos malabares para que todos los chicos puedan comer porque si no puede pasar que los chicos del último turno se queden sin comida o coman mucho menos”, puntualizó a AUNO la cocinera de la 43, Jacinta Romero.

La situación se agrava en escuelas como la 11, en la que no sólo los alimentos escasean sino que además el comedor está desprovisto de utensilios para que todos los chicos coman, según informó a esta agencia personal de ese colegio.

El Servicio Alimentario Escolar, dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano, mantiene los precios destinados a los comedores desde 1995 —un peso para el servicio de comedor, 0,18 para copa de leche y 0,40 para la copa de leche reforzada—, y según concordaron los auxiliares que trabajan en los comedores escolares “parece que se olvidaron de los chicos que están en una situación de abandono absoluta”

Respecto de los montos que otorga el SAE, las empresas que suministran alimentos a las instituciones educativas destacaron que para hacer frente a la inflación deben reajustarse las partidas que reciben a razón de 3,30 pesos para el comedor, 1,80 para cubrir la merienda reforzada y 0,78 para garantizar la copa de leche.

“Como aumentó todo es imposible que los chicos puedan comer por un peso”, opinó ante este medio la vicedirectora de la escuela 44 de Ingeniero Budge, Elsa Mapeli, que remarcó que “con lo que se destina hoy a los comedores, los chicos pueden comer la milanesa que tanto les gusta una vez por mes o cada dos meses”.

Mientras tanto, las autoridades, docentes y cocineros de las escuelas “tienen fe” que tras el ascenso de las nuevas autoridades, la próxima semana, la situación cambie y se destinen más fondos “para que los chicos puedan comer como se lo merecen” y asimismo “puedan educarse mejor”.

NS-AFD
AUNO-07-12-07
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