Un proyecto de viviendas comunitarias y sustentables

La propuesta, formulada por una fundación mendocina, consiste en construir viviendas con espacios y servicios comunes, para promover el ahorro de recursos en materia de servicios. El hábitat comunitario estaría integrado por 200 familias, que pagarían su vivienda con su propio trabajo.

Martín Silles

Una fundación mendocina puso en marcha un proyecto de hábitat comunitario mediante el cual unas 200 familias podrían vivir en un espacio común, pagando la propiedad en la que residen con su propio trabajo y haciendo un uso conjunto de los servicios, para promover el ahorro de recursos.

Se trata del proyecto autosustentable denominado “Hábitat Las Heras”, que se pondrá en marcha en la localidad mendocina de Las Heras, provincia de Mendoza, con el apoyo del municipio local, la gobernación, el INTI, el Conicet, y dos empresas privadas.

El proyecto, que es dirigido por la Fundación El Prosumidor, será realizado de manera íntegra por sus futuros habitantes quienes construirán sus propias casas que tendrán la particularidad de no ser individuales, sino grupales.

La Fundación está integrada por más de 20 organizaciones civiles que desempeñan distintas actividades culturales y sociales en apoyo de los sectores más humildes de ese departamento.

“En este momento estamos en la etapa de realización del proyecto que permita conseguir el financiamiento, porque la idea es poder innovar, también, en este tema: no queremos armar un proyecto sin tener financiamiento. Entonces construimos un fondo que nos permita poder ir haciendo las cosas cuando las necesitamos y no estar pendientes de los recursos para poder seguir con las obras”, explicó a AUNO Alberto Marino, presidente de la Fundación.

Según Marino “más allá de los recursos que se puedan obtener, estamos armando los distintos proyectos productivos que van a formar parte del hábitat, como los de carpintería, herrería. La idea es que la misma comunidad se construya mientras las unidades productivas se desarrollan y después de terminar de construir todo, trabajen para afuera de la comunidad y generen recursos extra”.

Acerca de la forma en que se conformarán las viviendas comunitarias, Marino explicó que “las casas no van a ser individuales y por eso se está buscando un sistema de construcción que se adapte a estas necesidades: en estas viviendas se tienen que generar ahorros en muchos gastos, lo que va a hacer posible que se puedan pagar con el propio trabajo de los habitantes”.

Marino ejemplifica que “en lugar de tener 200 teléfonos, con 20 líneas y una central se puede tener el mismo servicio y con un costo mucho más bajo, también con la lavandería va a pasar lo mismo, porque va a haber una sola para todos y esto va a permitir no solo ahorrar mucho dinero sino permitir una mejor calidad de vida porque hoy una familia no puede vivir con menos de 4 mil pesos y la idea es que se pueda vivir con mucho menos que eso pero, sobre todo, de una manera mucho mejor”.

“Por eso la idea es que existan emprendimientos productivos que permitan tener recursos para poder vivir y que los costos serán mucho más bajos”, agregó el titular de la fundación.

En la actualidad se están formando los grupos iniciales con personas que tienen capacitación en oficios como carpintería, industria metalmecánica, pintura, con los que se van a organizar los emprendimientos productivos que conformarán la comunidad.
“De cada una de las doscientas familias que van a estar involucradas, como mínimo, uno de sus miembros va a tener que trabajar para la comunidad para pagar su casa”, precisó Marino. En el caso de que los dos integrantes de una pareja trabajen fuera del emprendimiento no podrán formar parte del mismo. “Si hay una pareja que tiene dos empleos fuera del hábitat no va a poder estar en el proyecto porque esos empleos son volátiles y si los dos lo pierden, no van a poder contribuir con la comunidad”, explicó.

Acerca de la propiedad de la tierra en la que se va a conformar el proyecto, Marino señaló que “no va a ser individual sino que cada familia va a ser dueña de un porcentaje del condominio y si se quiere ir, entre todos se decidirá si lo puede hacer y qué se hace con ese porcentaje que queda libre, aunque ninguna familia puede tener mas del 0,5 %”.

El presidente de la Fundación señaló, con respecto al modelo de vida que se pretende poner en práctica, que “el último premio Nobel de Economía lo ganó alguien que planteo la economía comunitaria, más allá de que sea estatal o independiente, y para nosotros eso es muy bueno porque plantea si este modo de vida no es mejor que el actual”.

El proyecto cuenta con el apoyo del Instituto nacional de Tecnología Industrial (INTI), el Conicet, el Municipio de Las Heras, el Ministerio de Desarrollo Social de Mendoza, y las empresas Hipercerámico y Newpanel, el Conicet. Cada uno de estos actores aportará al proyecto de distintas maneras. Los empresarios venderán sus materiales al costo, y el Conicet asesorará a los integrantes de esa comunidad sobre la mejor manera de construir una vivienda confortable y que permita ahorrar energía, contemplando todas las necesidades espaciales según cada grupo familiar.

El INTI, por su parte, dará asesoramiento técnico y apoyo económico para realizar los emprendimientos productivos del barrio, ya sea una planta para producir alimentos o productos textiles, entre otros. El municipio y el ministerio, por su parte, facilitarán todos los trámites necesarios para la aprobación del proyecto y la obtención de distintas líneas de financiamiento.

AUNO 26-10-09 MS EV

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